La gran historia de las novelas de a duro
22. La longeva colección Espacio
por José Carlos Canalda
op01210a.jpg

Como ya he comentado en otras ocasiones, dentro del conjunto de la literatura popular —o de quiosco— española la barcelonesa editorial Toray fue una de las más activas tras el gigante de Bruguera y muy a la par con Valenciana. Asimismo Toray fue una de las editoriales que más se interesaron por la ciencia-ficción, hasta el punto de que entre sus diversas colecciones dedicadas al género, seis en total (Espacio, Espacio Extra, Best Sellers del Espacio, S. I. P. y las dos ediciones de Ciencia Ficción) suman 868 títulos, tan sólo superados por los casi 1.200 de Bruguera y su filial Ceres, pero que no obstante suponen la nada despreciable cifra de casi la cuarta parte del total de bolsilibros de ciencia-ficción publicados en España, lo cual no puede decirse que esté nada mal.

De todas estas colecciones de Toray la más importante con diferencia, y también la más longeva, fue Espacio. El mundo futuro —éste era oficialmente su nombre completo—, que llegó a los 547 títulos, de nuevo tan sólo superada por los 746 de La Conquista del Espacio, de la factoría Bruguera. Con una periodicidad habitualmente quincenal, esta colección estuvo en los quioscos nada menos que dieciocho años, entre 1954 y 1972, buena parte de los cuales los cubrió prácticamente en solitario, salvo la falsa competencia con sus colecciones hermanas, entre la desaparición de Luchadores del Espacio en 1963 y la aparición de La Conquista del Espacio en 1970. Huelga decir que nos encontramos frente a una de las más importantes colecciones de ciencia-ficción españolas, dado que sobrevivió a su contemporánea Luchadores del Espacio durante casi diez años y más de trescientos títulos, e incluso se mantuvo en el mercado durante más años que La Conquista del Espacio, dado que al ser ésta de periodicidad semanal sus casi 750 números abarcaron tan sólo alrededor de quince. Estas estadísticas todavía podrían incrementarse de forma notable si les sumáramos los 132 títulos de la segunda etapa de Ciencia Ficción, publicados entre 1967 y 1972, los cuales, aunque pertenecientes formalmente a una colección distinta, en realidad en nada se diferenciaban de su hermana salvo en el diferente logotipo, debiéndose este desdoblamiento tan sólo a una manera indirecta de duplicar la frecuencia de aparición de los títulos, que de quincenal pasó a semanal, aunque por una política editorial cuyas directrices desconozco, los responsables de Toray prefirieron rescatar su antiguo sello en vez de limitarse a sacar al mercado el doble de números de Espacio.

En cualquier caso la trascendencia de los bolsilibros de Espacio fue muy notable, máxime si tenemos en cuenta que la colección abarcó desde épocas tan diferentes como los años cincuenta de Futuro, Robot y Luchadores del Espacio, hasta los setenta de La Conquista del Espacio, eso sin contar con las colecciones fronterizas con las que coexistió tales como D. A. N. S., aparte claro está de las propias de Toray como S. I. P. Por último, y aunque exceda de las pretensiones de este artículo, razón por la que sólo lo voy a citar de pasada, conviene recordar que Toray publicó también numeroso material gráfico de ciencia-ficción, tanto los cuadernillos apaisados de El mundo futuro, de principios de los años sesenta, como las más modernas novelas gráficas —en formato de 21x15 cm., aproximadamente el doble del típico bolsilibro pero inferior al habitual de los cómics— bautizadas también como Espacio pese a ser publicadas en 1982, diez años después de la desaparición de la colección homónima. Como puede comprobarse, en ambos casos se intentó aprovechar el tirón del doble título de la colección matriz.

Volvamos a la colección Espacio. Su formato era el típico de los bolsilibros, es decir, unos 15x10 centímetros y alrededor de 124 páginas de texto. Aunque estas magnitudes se mantuvieron constantes a lo largo de toda la colección, no ocurrió lo mismo con la presentación de las novelas, es decir, la portada y la contraportada, las cuales experimentaron notables cambios a lo largo del tiempo. A grandes rasgos, y conforme a estos criterios, podemos dividir la colección en dos etapas que yo he convenido en denominar como la etapa negra y la etapa blanca, en función del color predominante en las portadas y el lomo.

op01210b.jpg

La más antigua de las dos, la negra, presentaba en principio unas portadas bastante parecidas a las de su coetánea Luchadores del Espacio aunque, a diferencia de la colección de Valenciana, la ilustración no ocupaba la totalidad de la portada, ya que la parte inferior de la misma estaba ocupada por un rectángulo de fondo negro en el que figuraban el título y el seudónimo del autor. En el ángulo superior izquierdo se encontraba el logotipo de la colección, un círculo de color azul celeste en el que se inscribía la esfera de un planeta de tonos amarillos y ocres en cuya parte superior campeaba el título principal de la colección, Espacio, en letras mayúsculas de color negro, mientras en la parte inferior de la banda azul se leía en letras blancas de menor tamaño el resto del título, El mundo futuro. Varias estrellas de color blanco, situadas a ambos lados de la banda azul, completaban el diseño, mucho más elaborado en su conjunto que el sencillo logotipo de la colección rival.

Este logotipo, aunque se mantuvo sin cambios durante toda la etapa negra, sufrió al menos en dos ocasiones sendas reducciones de tamaño, la primera en el número 265 y la segunda en el 341. Por su parte, la banda negra del título también comenzó a experimentar una reducción de tamaño hasta acabar desapareciendo de forma definitiva hacia el número 384, aunque ya anteriormente algunas portadas habían aparecido, de forma intermitente, sin ella. Pasó entonces a estar el texto sobreimpreso directamente sobre la ilustración, al estilo de como ocurría en Luchadores del Espacio. Como curiosidad cabe reseñar también que en la última etapa del período negro, entre los números 409 y 417, se utilizaron como ilustraciones de portada fotogramas de conocidas películas de ciencia-ficción.

A partir del número 418, ya muy avanzada la década de los sesenta —era el año 1967—, los responsables de Toray procedieron a remozar completamente la apariencia de la colección, sin duda con el propósito de modernizar un formato que, pese a las reformas, había quedado anticuado. Así comenzó la etapa blanca, en la que la ilustración propiamente dicha quedó reducida a un círculo inscrito en una portada de fondo blanco, fórmula estéticamente discutible —al menos para mí— que sería imitada en sus inicios por La Conquista del Espacio. El título y el autor volvían a figurar en un rectángulo negro, en esta ocasión colocado sobre el círculo, mientras la banda de color blanco que formaba la parte superior de la portada quedaba reservada para el estilizado logotipo situado en el ángulo superior izquierdo, apenas unas líneas horizontal y vertical cruzadas sobre las que se superponía una estilizada estrella de cuatro puntas en forma de aspa. A la derecha de la estrella, y sobre la prolongación de la línea negra horizontal que atravesaba la portada en todo su espesor, se leía en letras de imprenta el doble título de la colección.

Este formato tampoco sería el definitivo, ya que hacia el número 480 se volvería al modelo final de la etapa negra, es decir, con la ilustración ocupando toda la portada y el título sobreimpreso directamente sobre ésta, con la única diferencia de que se conservó el logotipo de la doble estrella, ahora con el aspa de color rojo sobre la cruz negra, con las letras ESPACIO debajo y todo ello enmarcado en un rectángulo vertical de fondo blanco. Así se mantuvo hasta al menos aproximadamente el número 500, no siéndome posible saber si el aspecto final de la colección fue similar, o si todavía hubo algún cambio más, ya que carezco de información sobre las portadas de esta etapa postrera.

op01210d.jpg

Como se ve, el aspecto de las novelas de la colección Espacio fue bastante ajetreado a lo largo de la vida de la misma. Es muy poca la información que lamentablemente puedo aportar sobre los dibujantes que colaboraron en la misma, aunque leyendo sus firmas en las portadas podemos conocer los nombres —o los seudónimos— de algunos de ellos: Chábril, autor de las primeras, excelentes por cierto; Brea, Fersan, I. Fernández, Piles, Álvaro, Rafael Griera, López Espí, F. Cortiella y otros cuya firma es extremadamente difícil de descifrar. De hecho, ni siquiera estoy seguro de que los nombres transcritos sean todos ellos correctos. Como suele ocurrir en la literatura popular, por desgracia los nombres —no quiero decir ya las biografías— de sus creadores suelen estar velados frecuentemente por el misterio.

No obstante, si bien la apariencia de las novelas era fundamental para captar el interés de los potenciales lectores, no menos importante era la parte literaria de las mismas. En general, puede afirmarse que la espina dorsal de la colección fue el veterano escritor Luis García Lecha que, bajo los seudónimos de Clark Carrados y Louis G. Milk, los cuales alternaba en un ingenuo intento de no repetirse demasiado simulando tratarse de dos autores diferentes, firmó la friolera de doscientas treinta y cuatro novelas de Espacio, ciento sesenta y cinco como Clark Carrados y las sesenta y nueve restantes como Louis G. Milk, lo que supone casi la mitad de las novelas de la colección.

Otros autores significados de la colección fueron el también prolífico Enrique Sánchez Pascual (H. S. Thels y Law Space) con ciento diez novelas publicadas en Espacio, seguido por Juan Gallardo Muñoz (Johnny Garland y Addison Starr) y Pedro Guirao Hernández (Peter Kapra, Phil Weaber y Walt G. Dovan) con sesenta y cuatro y sesenta y tres respectivamente. Por supuesto todos ellos colaboraron también activamente en las otras colecciones de Toray, pero dado que este artículo está dedicado a la colección Espacio reseñaré tan sólo su participación en la misma. Mientras Sánchez Pascual y Gallardo iniciaron su colaboración, al igual que García Lecha, ya en la primera etapa de la colección, Guirao fue por el contrario bastante más tardío, ya que su primera novela figura con el número 330 de la misma.

Autores menos fecundos, pero importantes también por su calidad literaria o por su significación en la colección, fueron Eduardo Texeira, Domingo Santos (Peter Danger y Peter Dean) Vicente Adam Cardona (Vic Adams) Arturo Rojas de la Cámara (Red Arthur) Salvador Dulcet Altés (S. D. Haltes-Falmor y Roy Silverton) o María Victoria Rodoreda (Vic Logan y Marcus Sidéreo) hasta hacer un total de treinta y tres seudónimos y veinticinco escritores. Aunque algunos de ellos colaboraron también en otras colecciones, por lo general mantenían seudónimos exclusivos para cada una de ellas semejando ser autores diferentes, ya que a las editoriales les desagradaba compartirlos con la competencia.

Como cabe suponer, a lo largo de su longeva vida la colección Espacio pasó por diversos avatares. Tras unos inicios de competencia directa con Luchadores del Espacio, a principios de los años sesenta se quedaría prácticamente dueña del mercado, sin más competidores que algunas colecciones efímeras como Naviatom o sus propias hermanas de Toray. Algunas de éstas pretendían ocupar nichos más especializados, tal como ocurría con Best Sellers del Espacio, a mitad de camino entre los bolsilibros y la ciencia-ficción seria, principalmente compuesta por traducciones de autores extranjeros, o con S. I. P., en la que se entremezclaban la ciencia-ficción y el género policíaco. Otras, por el contrario, estaban más estrechamente emparentadas con Espacio, como ocurría con Espacio Extra, cuya principal diferencia con ésta era la mayor longitud de las novelas, escritas por los mismos autores en ambos casos, o con las dos colecciones tituladas Ciencia Ficción, la primera de las cuales intentó cubrir en cierto modo el hueco dejado por Espacio Extra, mientras la segunda, surgida en 1967, no fue sino una hermana clónica de Espacio surgida, como he comentado anteriormente, simplemente para duplicar la periodicidad de los bolsilibros de Toray, que pasaron de quincenales a semanales con dos cabeceras alternas en vez de una sola, supongo que como artimaña comercial ya que ambas colecciones tan sólo se diferenciaban en sus respectivos logotipos.

op01210e.jpg

Pese a que Espacio en particular, y el conjunto de las colecciones futuristas de Toray en general, se mostraron boyantes a lo largo de la década de los sesenta, el inicio de la nueva década supuso su declive irreversible. Aunque durante algún tiempo creí que La Conquista del Espacio, la nueva colección de Bruguera, no llegó a coincidir en los quioscos con la moribunda Espacio, sí llegaron a coexistir durante un par de años, entre 1970 y 1972. Sin embargo, conviene no engañarse; la veterana colección de Toray era ya tan sólo una sombra de sí misma, e incluso parece ser que sus últimos números, a partir aproximadamente del 500, ni siquiera llegaron a ser distribuidos en España, sino tan sólo en América —de hecho, por las librerías de viejo no aparecen jamás—, aunque lo cierto es que no he podido encontrar datos demasiado fidedignos sobre este período. Consultando la lista de títulos, comprobamos además que a partir de los últimos 400 comienzan a aparecer reediciones de antiguas novelas de la colección, algo insólito hasta entonces que muestra bien a las claras la crisis en la que ésta estaba sumida.

Finalmente la colección Espacio desaparecería de forma definitiva tras la publicación del número 547, de título DATIUS 1.000, firmado por Louis G. Milk. Según La Tercera Fundación fue a principios de 1973 —la novela anterior aparece fechada todavía en 1972— y, según parece, la editorial Toray debió de experimentar entonces una importante crisis que se llevó también por delante a la colección hermana C iencia-ficción y la dejó prácticamente inactiva hasta finales de la década y principios de los años ochenta, época en la que encontramos alguna que otra novela de ciencia-ficción suelta huérfana, eso sí, de colección propia, así como la corta serie de novelas gráficas —tan sólo ocho ejemplares— a las que he hecho alusión anteriormente. En cualquier caso Espacio ya no existía, aunque más de la mitad de sus novelas —282 en total— aparecerían reeditadas años más tarde en otras colecciones, principalmente en Galaxia 2001, y también algunas de ellas fueron traducidas al portugués; pero éste es tema ya para otros artículos.

Nota: Por ser una relación demasiado larga no incluyo aquí la lista completa de novelas de la colección Espacio. No obstante, quien esté interesado en ella puede consultarla en: mi web

© José Carlos Canalda, (2.913 palabras) Créditos