STAR TREK TNG: VIGÉSIMO ANIVERSARIO y 3
por Antonio Quintana Carrandi

La emisión de los primeros episodios de TNG provocó una verdadera conmoción entre los trekkies americanos. El mito de Star Trek se había desarrollado a partir de los personajes de la serie clásica, y al principio los fans le negaron el pan y la sal a la nueva serie, alegando que si faltaban Kirk, Spock y McCoy eso no podía ser Star Trek. Con el paso de los años, y mientras se sucedían los episodios, cada vez mejores, la mayoría de los trekkies ortodoxos (los fanáticos adoradores de TOS) acabaron por aceptar a Picard y su tripulación como parte integrante del Universo Trek; aunque eso sí, situándolos siempre un peldaño por debajo de Kirk y los suyos. Pero un sector minoritario de fans jamás admitió que TNG formase parte del mundo de Star Trek, y siguen manteniendo esa postura tan cerril incluso hoy día.

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El rechazo inicial de los trekkies a la nueva serie fue alimentado, al menos en parte, por las declaraciones de los protagonistas de TOS. Cuando Roddenberry anunció su intención de lanzar la serie, Deforest Kelley dijo en un programa de televisión: Sólo existe un Star Trek, y es el nuestro. «¿Por qué quieren llamarlo Star Trek, si el reparto es distinto y la acción transcurre en otra época?» se preguntaba perplejo William Shatner. Leonard Nimoy expresó una opinión llena de lógica, como correspondería a su personaje vulcaniano: «Tuvimos suerte al tener éxito con nuestros personajes, y no sé si podrán lograrlo de nuevo». La crítica más dura y contundente fue la de James Doohan, que no tuvo reparos en afirmar que la nueva serie le parecía un intento de engañar al público. Nichelle Nichols, sin embargo, se mostraba mucho más optimista, declarando: «Detrás de todo esto está el genio de Gene Roddenberry, y si ya lo logró una vez, no hay motivo para que no vuelva a conseguirlo». Pero la opinión más sensata sobre tan espinoso asunto fue la de Walter Koenig: «Si TNG tiene éxito, será por sus propios méritos, y si fracasa, no va a afectarnos a nosotros».

A pesar de todo, los actores de TOS acabarían aceptando el nuevo Star Trek al igual que la mayoría de los aficionados. Caso curioso es el de Deforest Kelley, que no dudó en aparecer en ENCUENTRO EN FARPOINT, episodio piloto de TNG, interpretando a un envejecido McCoy. Kelley aceptó realizar este cameo como un favor especial a Gene Roddenberry, y sólo cobró, por decisión propia, el salario de cualquier actor de reparto. Con el tiempo, Leonard Nimoy y James Doohan también aparecerían en episodios de la nueva serie, interpretando sus personajes de TOS. Otra notable intervención de un actor de la serie de los sesenta sería la de Mark Lenard, que daría vida en TNG al mismo personaje que le hizo popular y querido entre los fans: Sarek, el padre de Spock.

Los comienzos de TNG no fueron nada fáciles. Durante la primera temporada parecía que la serie no acabaría de despegar, y durante la segunda, la sombra del fantasma de la cancelación se cernió sobre ella, debido principalmente a sus discretos niveles de audiencia. Los primeros episodios, aunque bien hechos, no tenían aún la calidad esperada por los trekkies. Los fans más ortodoxos acusaban a los guionistas de TNG de fusilar descaradamente el Star Trek clásico, pues muchas historias de la nueva serie parecían copias de episodios memorables de la mítica TOS. Algo de razón tenían. EL PRESENTE INEXORABLE, primer episodio oficial de TNG tras el piloto, semejaba un calco de HORAS DESESPERADAS, séptimo capítulo de la primera temporada de TOS; SUELO HABITADO, episodio 18 de la primera temporada de TNG, narraba una historia similar a la de EL DIABLO EN LA OSCURIDAD, episodio 26 de la primera temporada de la clásica; y SELECCIÓN NO NATURAL, capítulo 7 de la segunda temporada de TNG, mostraba una gran similitud con LOS AÑOS DE LA MUERTE, episodio 11 de la segunda temporada de la primera serie. No obstante, esta disculpable tendencia a imitar a la serie madre iría desapareciendo paulatinamente, a medida que las historias escritas para Picard y su tripulación mejoraban. Los guionistas eran muy buenos y lo demostrarían con creces. Pero la recién nacida TNG tendría que superar otro contratiempo causado, precisamente, por los que escribían para ella.

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En 1988, mientras se emitía la segunda temporada, los guionistas de la televisión norteamericana declararon una huelga que duraría seis meses. Los efectos de dicha huelga fueron terribles para las cadenas de televisión. Se suspendió el rodaje de numerosas series, y algunas fueron canceladas definitivamente. Roddenberry capeó el temporal como buenamente pudo. Puesto que los escritores se negaban a trabajar hasta que se aceptasen sus demandas de mejores salarios y un mayor control sobre las modificaciones que se hicieran a sus guiones, Gene decidió rodar las historias que se habían escrito para la fallida Star Trek: Phase II de los años setenta, cambiándolas ligeramente para adaptarlas a los nuevos personajes. El resultado no fue malo del todo y TNG pudo seguir adelante mientras otras producciones se iban al garete. Las dos primeras temporadas pasaron sin pena ni gloria. Durante la tercera mejoraron los niveles de audiencia paralelamente a la calidad de los guiones, y por fin, con el fabuloso LO MEJOR DE DOS MUNDOS, episodio puente entre la tercera y la cuarta temporadas, TNG alcanzó los mismos niveles de calidad artística y aceptación popular que la legendaria TOS. Entre los 73 episodios anteriores había un puñado de excelentes historias dignas de mención, pero LO MEJOR DE DOS MUNDOS significó la consagración definitiva de TNG como heredera de su ilustre predecesora. A partir de aquí, la serie no haría más que mejorar, a pesar de algún que otro episodio desafortunado, inevitable, por otra parte, en una producción tan extensa. Pero la evolución de la serie era muy positiva y eso se tradujo en una popularidad creciente, que convirtió a TNG en una de las producciones televisivas de más aceptación en todo el mundo.

Gene Roddenberry murió el 26 de octubre de 1991, víctima de la diabetes. Su fallecimiento fue un duro golpe para todos, porque, aunque hacía ya algún tiempo que se había apartado de TNG, cediendo el testigo, a partir de la tercera temporada, a los productores ejecutivos Rick Berman y Michael Piller, seguía siendo el pater familias de Star Trek, el único y genuino Gran Pájaro de la Galaxia. El último episodio de TNG que se rodó estando él aún con vida fue UNIFICACIÓN (UNIFICATION I/II) un capítulo doble en el que intervenía nuestro admirado Spock. La primera parte se emitió el 4 de noviembre, y comenzaba con un silencioso recuerdo para el hombre que creó el vasto universo trek. Pero UNIFICACIÓN fue un episodio muy especial por otras razones. En 1991 se conmemoraba el 25º aniversario de Star Trek, y Nimoy, que por entonces estaba trabajando en STAR TREK VI: AQUEL PAÍS DESCONOCIDO, propuso a Berman y Piller la realización de un episodio de TNG que tendiera un puente entre ambas generaciones. Al igual que hiciera su compañero Deforest Kelley en ENCUENTRO EN FARPOINT, Nimoy percibió por su trabajo sólo algo más del salario de un actor de reparto. UNIFICACIÓN fue uno de los episodios más memorables de TNG, sobre todo por la fascinación que produjo en los trekkies el ansiado encuentro entre el señor Spock y Data. Por otra parte, la intervención de Nimoy sirvió para promocionar espectacularmente la serie y también el sexto largometraje de la saga fílmica, que habría de ser la última aventura de la tripulación clásica.

El éxito de TNG animó a la Paramount a producir una nueva serie trek, ESPACIO PROFUNDO 9 (DEEP SPACE 9) que comenzó a prepararse en 1992, siendo estrenada en enero de 1993. Durante algún tiempo, ambas series fueron emitidas simultáneamente, todo un regalo para los trekkies americanos. DS9 sufrió los mismos problemas que TOS y TNG, pero al igual que sus hermanas mayores, logró superar todos los contratiempos y brillar con luz propia en el universo de la ciencia-ficción televisiva.

En 1994 TNG estaba en la cima de su popularidad, y fue justo entonces cuando se decidió cancelarla. Los trekkies se echaron las manos a la cabeza y protestaron enérgicamente por lo que consideraban un final prematuro para una serie que estaba en su mejor momento. Sin embargo, la decisión de la Paramount era acertada. La tripulación de la serie clásica había emprendido el camino del retiro y DS9 ya funcionaba aceptablemente. Los productores Berman y Piller y los directivos de la Paramount pensaron que era el momento apropiado para que Picard y su tripulación dieran el salto a la pantalla grande y ocuparan el hueco dejado por Kirk y los suyos. Los largometrajes de la tripulación clásica habían gozado de gran aceptación durante más de una década, y no había razón para que no sucediera igual con la tripulación de Picard.

Pero una saga como TNG no podía despedirse de sus seguidores de cualquier manera. El último episodio debía ser extraordinario, un glorioso canto del cisne para una serie que había encandilado al público durante siete largos años. La difícil tarea de guionizar el final de TNG recayó en Ronald D. Moore y Brannon Braga, dos autores que habían contribuido al enorme éxito de la serie con sus fabulosas historias. La Paramount quería que el capítulo final fuese una síntesis de lo que había sido TNG. Aunque no era nada fácil, Moore y Braga consiguieron concentrar en un epílogo de 90 minutos, emitido en dos partes, los cambios acontecidos en siete años de aventuras espaciales, y elaborar una trama original que implicaba a buen número de los antiguos adversarios de nuestros héroes.

TODAS LAS COSAS BUENAS (ALL GOODS THINGS…) la última aventura catódica de la tripulación de TNG, se estrenó a bombo y platillo en la primavera de 1994. El éxito fue apoteósico. En esta fascinante historia, Picard viajaba hacia atrás y hacia adelante en el tiempo, para tratar de evitar que un fenómeno cósmico, que procedía del futuro y se dirigía al pasado, destruyera el origen de la vida en la Tierra. A lo largo de tres pasajes diferentes de su vida Picard buscaba la manera de evitar esa catástrofe. Pasado, presente y futuro, trozos de su propia existencia entremezclados por la intervención del siempre sorprendente Q, le ofrecían la ocasión de rectificar viejos actos, de apreciar algunos momentos perdidos y, sobre todo, de aprender algo más sobre su propio yo del futuro con una fugaz mirada a su porvenir. Y así, vimos a nuestro querido capitán reviviendo su llegada a la Enterprise y su primer encuentro con su tripulación, cuyo respeto tenía que ganarse de nuevo, procurando no revelar nada del futuro del que provenía ni de los motivos que le impulsaban a actuar como lo hacía. En el futuro era un capitán retirado que se veía obligado a reunir a su antigua tripulación para llevar a cabo una última misión, sin duda la más importante de todas.

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Así, con una de las historias más memorables que ha ofrecido la ciencia-ficción televisiva, terminó Star Trek: TNG, la serie trek más exitosa. Atrás quedaban siete años de aventuras espaciales que engancharon a millones de espectadores de todo el mundo. Pero no fue un adiós definitivo, porque al cabo de unos meses, Picard y su tripulación reaparecerían en su primera aventura cinematográfica, que acabaría estrenándose en USA el Día de Acción de Gracias, con lo cual, todos los trekkies americanos tuvieron dos motivos para celebrar esa festividad: la tradición histórica de su gran nación y el regreso de la entrañable tripulación de la Enterprise D.

En 1995 se estrenó Voyager, serie que recuperaba, en cierto modo, el espíritu del Star Trek original. A estas alturas, la Paramount ya había conseguido crear su propio canal de televisión, y esta serie sería su programa estrella. Años más tarde llegaría Enterprise, que fue concebida como una precuela de TOS. El año que viene se estrenará un nuevo largometraje trek, cuyo título será, presumiblemente, STAR TREK ACADEMY, en el que se narrarán las aventuras del trío protagonista de TOS en sus años mozos, cuando eran cadetes de la Academia de la Flota Estelar.

Star Trek vive, y vivirá para siempre, gracias al talento y dedicación de unos profesionales que creyeron que era posible hacer algo de verdadera calidad en televisión. Habrá más Star Trek, nuevas series, nuevos largometrajes, nuevas novelas, que expandirán el universo futurista soñado por Gene Roddenberry hasta el infinito. Pero nada de lo que se haga en adelante podrá superar jamás a las dos grandes creaciones del Gran Pájaro de la Galaxia: Star Trek: TOS y Star Trek: TNG.

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© Antonio Quintana Carrandi, (2.108 palabras) Créditos