Guía del autoestopista galáctico, 1
GUÍA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO
GUÍA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO Douglas Adams
Título original: The Hitchhiker´s Guide to the Galaxy
Año de publicación: 1979
Editorial: Anagrama
Colección: Contraseñas nº 47
Traducción: Benito Gómez Ibáñez
Edición: 1983
Páginas: 174
ISBN:
Precio: 14 EUR

¿Lleva usted una vida sencilla y tranquila en un pueblecito de provincias? No se confíe, seguro que alguna mente ociosa prepara un plan faraónico para acabar con la sencillez, la tranquilidad y si me apura con la provincia entera: AVEs de vuelo bajo, autopistas de peaje, o no, campos de golf y resorts (sea lo que sea eso) que nadie ha pedido y un sin fin de ideas tanto o más peregrinas, pueden acabar con su apacible modo de vida.

Eso es lo que le ocurre a Arthur Dent. Un buen día, de buena mañana, y ya antes de desayunar, se encuentra sitiado por una recua de monstruos mecánicos amarillos que pretenden explanar su casa para que pase por ella una autopista, o una vía férrea, o construir un campo de golf, que más da. El caso es que a Dent le quieren quitar su casa, y comienza una lucha desesperada (aunque incómoda, estar tumbado en el barro del jardín no es ni confortable ni salubre) hasta que su buen amigo Ford Prefect le saca de allí con el anuncio de una terrible noticia (y algunas pintas gratis en el pub)

La cuestión es que la Tierra va a ser demolida porque está en el paso de una vía férrea galáctica, autopista galáctica o campo de golf galáctico, que para el caso va a dar igual, y que más vale que disfruten de los cinco minutos que les quedan. Por fortuna para Arthur, Ford­ es extraterrestre y sabe como escapar antes de que las implacables máquinas vogón (tan horriblemente amarillas como las excavadoras que amenazan la casa de Arthur) conviertan la Tierra en polvillo estelar.

A partir de ahí se suceden una serie de aventuras, entre lo absurdo y lo desaforado, que llevan a Arthur y Ford­ a pasar por situaciones comprometidas que incluso acaban dando la vuelta como un calcetín al tiempo y al espacio.

GUÍA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO (un pequeño vademecum cósmico que da nombre a la novela) es uno de los clásicos de la ciencia-ficción humorística. Empezó como serie radiofónica en la década de 1970 para convertirse a principios de los 80 en un fenómeno imparable que generó secuelas, obras de teatro y una reciente película.

El problema del humor es que hay chistes para todos los gustos, y aunque La Guía se lee con agrado, a mi personalmente no me hace reír a carcajadas (me consta, no obstante, que hay gente que no puede leerla, so pena de sufrir un colapso) Se trata del tópico humor inglés, fino e irónico (tópico, que no típico, los Roper o Benny Hill tenían poco de sutileza e ironía) que si bien arranca una sonrisa aquí y allá, no termina de convencerme. Particularmente necesito un poco más de sal, SIN NOTICIAS DE GURB si me resulta hilarante (de hecho, no puedo leerla, so pena de sufrir un colapso) quizá sea por aquello, también tan tópico, de la exuberancia mediterránea pero no, creo que todo se queda en una simple cuestión de gustos.

© Francisco José Súñer Iglesias, (505 palabras) Créditos