TODO LO QUE DESAPARECE
TODO LO QUE DESAPARECE Carlos Fernández Castrosín
Título original: ---
Año de publicación: 2007
Editorial: Juan José Aroz, Editor
Colección: Espiral, ciencia-ficción nº 41
Traducción: ---
Edición: 2007
Páginas: 385
ISBN:
Precio: 12 EUR

Esta es la última novela de Carlos Fernández Castrosín, de un corte notablemente diferente a sus trabajos anteriores aunque ambientado en el mismo universo de CINCO DÍAS ANTES y UN MUNDO INVISIBLE.

Lo más destacable es la profundidad con la que dibuja los personajes. No se trata únicamente de una serie de trazos, más o menos afortunados, Castrosín elabora la psicología de cada uno de ellos minuciosamente, delimitando su personalidad, sus miedos, sus vivencias, sus virtudes y sus defectos sin dejar prácticamente ningún detalle sin tratar. Son Paco Hidalgo, un eficaz comercial y Carmen Ponce, no menos competente médico, quienes gozan de más atención.

Ambos son trabajados con esmero, escarbando en sus dudas y anhelos más íntimos. Junto a ellos, becarios dispuestos a medrar por cualquier medio, médicos tan diestros como prepotentes, ejecutivos sin escrúpulos e investigadores de ética relajada, forman el escenario humano en el que se desarrolla un floreciente mercado de secretos industriales, fármacos de efectividad tan evidente como escalofriante, mafias, conflictos internacionales e, incluso, tristes historias de desengaños amorosos.

En el lado negativo de la novela queda un ritmo poco constante y un cierto descuido en la construcción de la trama. El primero se hace muy evidente en el paso de la primera a la segunda parte. De las alocadas aventuras de Paco Hidalgo se pasa casi sin solución de continuidad a la presentación de Carmen Ponce que, intimista y reconcentrada, contrasta abruptamente con el trhiller desbocado de sólo un par de páginas antes. No obstante, no se vuelven a producir transiciones tan ásperas como esta. Una vez que Carmen Ponce se ha abierto paso la historia mantiene una línea ascendente hasta el climax final.

Desde mi punto de vista, este problema está causado por el cuidado en la construcción de los personajes. Todo el esfuerzo que Castrosín ha puesto en estos últimos le ha llevado a no tratar con la misma intensidad los porqués y los cómos del complot médico-farmacéutico. Aún sin quedar cabos sueltos, se echa en falta más consistencia en cierta situaciones, como el alegre deambular de unos y otros por instalaciones supuestamente secretas, la precipitación de ciertos pasajes o la auténtica relación de algunos personajes secundarios con la intriga principal.

Pese a todo, se lee de un tirón. Me resulta curioso como Castrosín consigue que saque una buena cantidad de reparos a sus novelas, pero a la vez, que disfrute con su lectura. Algo tienen, desde luego.

© Francisco José Súñer Iglesias, (405 palabras) Créditos