ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO
ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO Alan Dean Foster
Título original: Alien
Año de publicación: 1979
Editorial: Lasser Press Mexicana S. A.
Colección: ---
Traducción: Juan José Utrilla Trejo
Edición: 1979
Páginas: 263
ISBN:
Precio: ---
Comentarios de: Jorge Armando Romo

Tenía como ochos años cuando vi por primera vez ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO. Una intrépida Sigourney Weaver y un gato güero me habían demostrado que era posible sobrevivir al acecho de la bestia alienígena más cruel ideada por el cine norteamericano. A esa edad quedé impresionado por el formato de la película y lo bien que estaba contada la trama. Breve y substanciosa es quizás la manera más apropiada para calificarla. Pero había algo que me llamaba mucho la atención: ¿Esta película se inspiró en algún libro? La respuesta era negativa. O mejor dicho, al hacer esta pregunta a algunos cienciaficcióneros mexicanos, la respuesta me ubicaba directamente a la imaginación de A. E. Van Vogt. Pero había otra respuesta aún más interesante: aquí fue primero la película y luego el libro. Ante las recomendaciones para leer esta novelización (considerada por algunos como una de las mejores de toda la historia) me puse a buscar el librín.

Realizar la adaptación literaria de una obra cinematográfica es una labor un tanto difícil. Se tiene ya la línea argumental. Ahora nada más hay que plasmarla en el papel y nutrirla con las más variadas situaciones y diálogos y si es posible, agregar más escenas que puedan mantener al lector anclado en su escritorio. Es necesario mantener en cada situación esa gota de pasión y entusiasmo que maravilló a muchos espectadores. Si de pronto el autor en vez de nutrir la historia la rellena innecesariamente de situaciones por demás ya repetidas o prescindibles, tengan por seguro que obtendrán un libro con forma y peso similares a un tabique que fácilmente se venderá más caro aunque muchos de los lectores tarden más en leerlo o tomen la simple y contundente decisión de dejarlo a la mitad. Afortunadamente, esto no sucede con esta excelente novela.

Con sencillas y elegantes palabras, Alan Dean Foster nos cuenta la historia del Nostromo y sus siete tripulantes (más gato de a bordo) El despertar de éstos ante una señal considerada al principio como de auxilio es narrado con el mayor detalle aunque sin hartar al lector con palabras de más. La novelización es bastante fiel a la cinta dirigida por Ridley Scott al contar cronológicamente cada uno de los acontecimientos que involucran desde la exploración de esa extraña nave hasta la llegada aterrorizante de esa bestia alienígena que elimina uno por uno a los tripulantes. Sin embargo, nos quedamos con una duda que ha perturbado a los fans desde siempre: ¿cuál es el verdadero origen de esos seres alienígenas tan perfectos? ¿Fueron fabricados artificialmente? ¿Son una especie extraterrestre modificada? ¿Tienen un origen natural en algún planeta distante? Solamente el libro manifiesta a través de sus personajes todo tipo de especulaciones en torno a estas bestias de otro mundo.

Lo que sí es que el lector, al lograr conseguirse este pequeño volumen de casi doscientas páginas, disfrutará de un buen rato de entretenimiento. El lenguaje usado en esta novela es un tanto lineal, pero no evita que se pierda el interés. Si uno lee con cuidado cada capítulo, descubrirá que sólo hay pequeñas diferencias en cuanto a algunas situaciones. Por ejemplo, cuando Ripley y los que quedan descubren que Ash es un androide, la conversación girará alrededor no tanto de un proyecto militar, sino de un interés corporativo por explotar esa extraña bestia estelar y sacarle el mayor provecho. Otra parte (me parece que menos interesante) es que Ripley tiene que huir a toda prisa de la nave no porque haya accionado el mecanismo de autodestrucción de madre, sino por fallas técnicas. Quizás lo que sale sobrando es el encuentro con un Dallas atrapado en un capullo junto con Lambert y Parker. Y lo que quizás se queda corto es la descripción del lanzamiento del Alien al espacio: por lo menos creo que el autor no tuvo la habilidad que muestra en el resto de la novela para contar esta última y excepcional escena.

© Jorge Armando Romo, (653 palabras) Créditos