STAR TREK TNG: VIGÉSIMO ANIVERSARIO, 2
por Antonio Quintana Carrandi

Durante la primera mitad de la década de los ochenta, Star Trek alcanzó una enorme popularidad en todo el mundo. Las películas de la saga arrasaban en las salas comerciales de casi todos los países, la serie clásica era emitida una y otra vez por miles de cadenas de televisión de todo el planeta y una legión de escritores, algunos famosos y otros prácticamente desconocidos, pero que pronto alcanzarían cierta notoriedad, novelizaban los viejos episodios de la serie de los sesenta, inventaban continuaciones de aquellas historias clásicas tan queridas por los trekkies e imaginaban nuevas y fascinantes aventuras de Kirk y su tripulación. Aquella serie futurista en la que nadie había creído allá por 1966, se había convertido en el negocio más rentable de la Paramount. Roddenberry, que siempre tuvo más moral que el Alcoyano, no había dejado de incordiar a los jerifaltes de la Paramount con su idea de una nueva aventura televisiva, y esta vez se salió con la suya. En vista de los enormes beneficios que generaba todo lo que oliera a Star Trek, los Estudios accedieron a rodar la tan ansiada nueva serie.

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La maquinaria de la Paramount se puso en marcha con la precisión de un reloj suizo. Como Kirk y compañía estaban teniendo un éxito arrollador en los cines, no se podía contar con ellos para la serie de TV, de modo que Roddenberry modificó la idea original de la fallida Star Trek: Phase II. Decidió que debían hacer una serie totalmente nueva, así que trasladó la acción del siglo XXIII al XXIV y creó una nueva tripulación. TNG iba a ser una serie coral, en ella no habría personajes secundarios o de soporte como ocurría en TOS. Los nuevos personajes fueron rápidamente perfilados. El capitán Jean Luc Picard (Patrick Stewart) representaría la sabiduría, el valor y la fuerza proporcionados por la experiencia, y la autoridad de la madurez. El primer oficial, William T. Riker (Jonathan Frakes) sería el joven hombre de acción, siempre dispuesto a explorar mundos desconocidos y arrostrar las situaciones de mayor peligro mientras Picard permanecía en el puente de mando, al cuidado de su amada Enterprise. Para marcar claramente la diferencia entre esta serie y su hermana mayor, Gene decidió que no habría un oficial vulcaniano en el puente de mando, y creó el personaje del androide Data (Brent Spiner) una curiosa forma de vida artificial, un verdadero robot humaniforme como los descritos por Isaac Asimov, dotado de unas capacidades asombrosas, que acabaría convirtiéndose en un símbolo de la serie, al igual que ocurrió con Spock en la clásica. Y para remarcar más las diferencias entre TOS y TNG, incluyó entre la tripulación del puente a un klingon, el teniente Worf (Michael Dorn) único miembro de su raza en formar parte de la Flota Estelar, personaje que vendría a simbolizar la paz con los antiguos enemigos de la Federación. Al entrañable y gruñón McCoy le reemplazaría una hermosa pelirroja, la doctora Beverly Crusher (Gates McFadden) viuda del oficial Jack Crusher, que había servido con Picard en su antigua nave, la Stargazer, y que había muerto en acto de servicio. La doctora tenía un hijo de quince años, Wesley (Will Wheaton) que era un auténtico cerebrito. El piloto de la nave sería el teniente Geordi LaForge (Levar Burton) ciego de nacimiento aunque podía ver gracias a un visor especial. Laforge ocuparía con el tiempo el cargo de ingeniero jefe. El jefe de seguridad, papel que en TOS no tuvo demasiada relevancia, siendo interpretado por varios actores, sería una mujer, la teniente Tasha Yar (Denise Crosby) Por último estaría la consejera de la nave, Deanna Troi (Marina Sirtis) una mujer mitad betazoide mitad humana, poseedora de habilidades empáticas, que había mantenido una relación íntima con Riker en el pasado.

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Con los personajes fijos ya bastante definidos, la mayor preocupación de Roddenberry fue ofrecer a los trekkies un producto en el cual, como sucedía en TOS, hubiera diversión a raudales, pero también un mensaje, indirecto pero comprensible, sobre los problemas que acuciaban al mundo en la época en la que se gestó la serie. El bueno de Gene exigió a sus guionistas que encontraran un argumento de actualidad, que inventaran un escenario alienígena en el que desarrollarlo y que sacaran de ahí la mejor historia posible, ateniéndose siempre a la filosofía humanista que él quería transmitir. Aunque en la nueva serie participaron profesionales que nunca antes habían tenido nada que ver con Star Trek, el Gran Pájaro de la Galaxia recurrió también al equipo con el que había trabajado en TOS. Los guionistas David Gerrold y D. C. Fontana, el diseñador de vestuario Bill Theiss, los productores Eddie Milkis y Robert Justman y muchos otros estuvieron encantados de participar en el proyecto. La ausencia más sentida por Roddenberry fue la de su socio y amigo Gene L. Coon, muerto a principios de los setenta, y cuya labor en TNG recayó en Robert Lewin.

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Mientras se desarrollaban los caracteres de los personajes y se escribían los primeros guiones, un tropel de técnicos trabajaba en la construcción de decorados y en la creación de las maquetas de la nave y otros vehículos espaciales, así como en la confección de los uniformes y objetos de atrezzo. Lo más innovador fue el nuevo diseño de la USS Enterprise, que sería, según la cronología de ficción trek, la quinta nave de la Flota Estelar en llevar este nombre. La Enterprise D iba a ser mucho mayor que su ilustre predecesora, más rápida y mejor armada. El diseñador artístico Herman Zimmerman, el ilustrador Rick Sternback y el grafista Mike Okuda se ocuparon de diseñar los interiores de la nave. Si la Enterprise de Kirk ostentaba un look ciertamente espartano, con camarotes pequeños amueblados funcionalmente, la de Picard sería mucho más confortable, pues los alojamientos de los tripulantes serían cómodos y espaciosos, casi como mini apartamentos. Como según la idea de Roddenberry la nueva Enterprise debería cumplir una misión exploratoria de diez años, y no de cinco como en TOS, se pensó que lo mejor era que los tripulantes casados llevasen a sus familias con ellos a bordo de la nave, pues no habría resultado lógico que aplazasen su vida familiar para permanecer durante una década en las profundidades del espacio. Esta novedad provocó ciertos recelos entre los trekkies, que temían que la nueva serie dejara un tanto de lado la ciencia-ficción para contar historias propias de soap opera, es decir, de culebrones, con absurdos enamoramientos, tediosos dramas familiares e insulsas crisis de adolescentes. Por fortuna, los guionistas supieron evitar la tentación de deslizarse hacia el farragoso terreno de la telenovela.

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La idea de embarcar a las familias de oficiales y tripulantes en la nave obligó a modificar el estilo de vida a bordo. A la Enterprise D se le añadieron una serie de espacios comunes inimaginables en los tiempos de Kirk, tales como una escuela para los niños, el fabuloso bar Ten Forward, que sería el principal centro de reunión de la tripulación en sus ratos de ocio, y los maravillosos simuladores holográficos, que no sólo servirían para entrenamiento de los tripulantes, sino también como diversión.

Todo marchaba a pedir de boca. De los efectos especiales iba a encargarse ILM, la empresa creada por George Lucas, que había realizado las maquetas y trucajes de LA IRA DE KHANN, EN BUSCA DE SPOCK y MISIÓN: SALVAR LA TIERRA, aunque todavía no había colaborado en ninguna serie de TV. Para el tema musical principal se eligió la magnífica partitura compuesta para los créditos de STAR TREK: LA PELÍCULA por el gran Jerry Goldsmith, y también se contrató a los compositores Ron Jones, Denis McCarthy y George Romanis.

El 1 de junio de 1987 se inició la producción de Star Trek: La Nueva Generación. ENCUENTRO EN FARPOINT, episodio doble de 90 minutos de duración, sería el piloto de la nueva creación de Gene Roddenberry. El episodio fue emitido por primera vez el 26 de septiembre de 1987. Posteriormente volvió a emitirse dividido en dos partes, como los dos primeros episodios de la serie propiamente dicha. Para entonces ya se habían rodado otros ocho episodios, y la pregunta que todos se hacían era: ¿Funcionará el nuevo Star Trek?

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© Antonio Quintana Carrandi, (1.366 palabras) Créditos