STAR TREK TNG: VIGÉSIMO ANIVERSARIO, 1
por Antonio Quintana Carrandi
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El 26 de septiembre de 2007 se cumplieron veinte años del estreno de Star Trek: La Nueva Generación, uno de los mayores hitos de la ciencia-ficción televisiva, una serie ya mítica, cuyo éxito sólo ha sido igualado por la no menos legendaria Babylon 5. TNG fue una serie muy longeva, pues estuvo en antena durante siete largos años, desde 1987 hasta 1994. Con ella, Gene Roddenberry logró lo que muchos consideraban imposible: crear un Star Trek totalmente nuevo, respetando al máximo la filosofía progresista y los valores humanistas de la serie clásica, adaptándolos a la realidad social de los años ochenta. Pero hacer realidad esta reedición del sueño del Gran Pájaro de la Galaxia costó muchos años y grandes esfuerzos.

Para conocer la génesis de TNG hemos de retroceder en el tiempo hasta el ya lejanísimo año de 1969. Por aquel entonces, los directivos de la poderosa Paramount cometieron uno de los mayores errores de la historia de tan prestigiosa productora cinematográfica y televisiva: decidieron cancelar Star Trek, alegando que la serie nunca había funcionado bien. En realidad, la serie contaba con muchos seguidores, y esto quedó demostrado en diciembre de 1967, cuando se movilizaron para impedir que fuera cancelada tras su segunda temporada en antena. Aquellos primeros y heroicos trekkies, dirigidos por Bjo Trimble, la fan número uno, organizaron una sorprendente campaña postal, abrumando a la Paramount con miles de cartas procedentes de todos los rincones de EE. UU., cuyos remitentes manifestaban su deseo de que se mantuviera la serie en producción. Pero no se limitaron sólo a escribir. Hubo trekkies que se introdujeron en las oficinas de la productora en Los Ángeles y pusieron pegatinas con el lema Star Trek Lives (Star Trek Vive) por todas partes, incluidos los despachos privados de los jefazos, e incluso una chica se metió en la limusina del director de la cadena de televisión y la llenó de esos adhesivos. Tanta osadía tuvo su premio, pues el 1 de marzo de 1968, inmediatamente después de la emisión del episodio EL ESPLENDOR DE OMEGA, la cadena NBC emitió un anuncio pidiendo a los fans que dejasen de mandar cartas para salvar Star Trek, puesto que se había decidido prolongar la serie una temporada más. Tras largos meses de movilización por todo el país, los primeros trekkies de la historia habían conseguido su objetivo.

A pesar de todo, ni la Paramount ni la NBC habían creído nunca en la serie, y lo demostraron reduciendo drásticamente el presupuesto para la tercera temporada. Pero lo peor de todo fue que cambiaron el día y la hora de emisión. Star Trek pasó de emitirse los lunes a las nueve de la noche, una de las franjas horarias de mayor audiencia, a los viernes por la noche, casi de madrugada. En el argot de la televisión americana esto era lo que se conocía como la hora de la tumba. La gran mayoría de los trekkies de entonces eran estudiantes de los últimos cursos del instituto y universitarios, y preferían hacer otras cosas los fines de semana en vez de ver la televisión. Como consecuencia de esto, la audiencia bajó notablemente. Así las cosas, cuando se anunció la cancelación hubo una nueva campaña de cartas, pero los aficionados no respondieron con el mismo entusiasmo que en la anterior y la serie dejó de rodarse. Star Trek había acabado definitivamente.

O eso parecía, al menos. Pero entonces sucedió algo extraordinario. La Paramount distribuyó Star Trek entre miles de cadenas locales de televisión, imaginando que la emitirían como material de relleno para las horas de menor audiencia. Era ésta una práctica común con las producciones consideradas como poco exitosas. Pero los responsables de aquellas emisoras de televisión, la mayoría de las cuales eran bastante modestas, hicieron lo que nunca se habían dignado hacer ni la NBC ni la Paramount: publicitaron la serie a conciencia, y la emitieron en horarios de máxima audiencia. Muchas cadenas ofrecieron Star Trek en horarios rotativos. Es decir, que ponían un episodio a las siete y media de la mañana, inmediatamente después del primer telediario de la jornada (que casi siempre comenzaba con la noticia de una escabechina de soldados americanos en Vietnam) y volvían a pasarlo por la noche. Hubo emisoras que repetían hasta tres veces diarias el mismo episodio, y otras que pasaban los 79 episodios por las mañanas, y cuando llegaban al último, volvían a pasarla desde el principio pero en distinto horario. El resultado de esto fue que Star Trek llegó a todos los espectadores, grandes y pequeños, y su popularidad aumentó exponencialmente. Las reposiciones se iniciaron a finales de 1969. En 1971 tuvo lugar la primera reunión de trekkies en New Jersey, en el marco de una Convención de ciencia-ficción. La primera Convención Nacional de Star Trek fue en New York, el 21 de enero de 1972. Los organizadores se quedaron realmente anonadados, pues acudieron más de 3.000 personas de todas las edades, razas y religiones. Tres años después de que las lumbreras de la NBC y la Paramount decidieran darle la puntilla a la creación de Gene Roddenberry, ésta demostraba estar más viva que nunca.

Los fans se movilizaron de nuevo y la Paramount comenzó a recibir miles de cartas solicitando que se filmasen nuevos episodios de su serie favorita. Roddenberry, ansioso por complacerlos, ya trabajaba en el proyecto. Pero los costes de producción de una nueva serie con personajes reales eran demasiado elevados, a juicio de los asesores financieros de la productora, por lo que los responsables de la misma rechazaron la idea por el momento.

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El Gran Pájaro de la Galaxia no se dio por vencido. Estaba dispuesto a contentar a los fans de un modo u otro. Y puesto que su serie de acción real no había sido aceptada, pergeñó una de dibujos animados. Esta vez la Paramount estuvo encantada con la idea, dando luz verde a la nueva serie animada de Star Trek. La realización fue encargada a la compañía Filmation Associates, cuyo presidente, Lou Scheimer, pidió a Roddenberry su colaboración para que no se perdiera el genuino espíritu trek, asumiendo el bueno de Gene las funciones de asesor ejecutivo. El Star Trek dibujado resultó ser muy bueno en lo que a los guiones se refiere, pero el apartado visual dejó bastante que desear. Los dibujantes, por ejemplo, se limitaron a copiar las escenas de la Enterprise surcando el espacio que aparecían en la serie original sin añadir nada nuevo, de modo que al espectador le parecían repetitivas, poco variadas. Muchos fans no entendían que en una serie de dibujos animados, en la que no hacía falta fabricar costosas maquetas, no aparecieran nuevos diseños de naves estelares. Afortunadamente, como no había que gastar dinero en maquillaje y prótesis, aparecieron nuevas y extrañas razas alienígenas. Lo peor fue la música. En vez de recurrir a Alexander Courage, autor de la inconfundible sintonía de la serie original, o a otro de los compositores que habían trabajado en ella, los responsables de Filmation emplearon los llamados temas comodín que ya se habían utilizado en otras series animadas, y como dichas composiciones no eran precisamente nada del otro mundo, el resultado fue lastimoso.

A pesar de estas deficiencias, la serie animada funcionó bastante bien. Al menos, sirvió para que los más pequeños se aficionasen a Star Trek, creando así una nueva legión de seguidores de Kirk, Spock y compañía. De hecho, un gran porcentaje de los trekkies americanos de hoy día iniciaron su andadura por el universo trek con ella. Y también se aficionaron a la ciencia-ficción como género literario, televisivo y cinematográfico, lo que no está nada mal. La serie constó de 22 episodios, de 25 minutos de duración cada uno de ellos, divididos en dos temporadas. La primera temporada, de dieciséis episodios, se emitió desde el 8 de septiembre de 1973 hasta el 12 de enero de 1974; la segunda fue ofrecida entre el 7 de septiembre de 1974 y el 12 de octubre del mismo año, componiéndose tan sólo de seis capítulos.

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Para 1976, y merced al éxito de la serie animada y de las continuas reposiciones de la serie clásica, el interés general por todo lo relacionado con Star Trek había aumentado considerablemente. No cabía duda de que el público recibiría con agrado una nueva serie trek con personajes de carne y hueso. Y por si esto no bastara para convencer a los directivos de la Paramount, estaba el fenómeno de las Convenciones Trek, a las que acudían miles de personas. Gene Roddenberry aprovechó sabiamente la coyuntura y presionó a los jerifaltes de la productora hasta que éstos, rindiéndose a la evidencia, aceptaron realizar una nueva serie trek.

Roddenberry y su gente se pusieron de inmediato manos a la obra. La nueva serie se llamaría Star Trek: Phase II. La Paramount aspiraba a crear una cadena de televisión propia, y su intención era que la nueva Star Trek fuese su serie estrella, lo que demuestra que la mentalidad de los directivos de la productora había cambiado bastante, pues pensaban emitirla los sábados por la noche, es decir, en el día y la hora de mayor audiencia, seguida de un largometraje de calidad.

Roddenberry quería que la nueva serie tratara temas mucho más realistas, aunque respetando los elementos básicos que habían hecho del primer Star Trek una serie de culto. Gene quería que intervinieran todos los actores originales, pero se presentó un problema derivado de la estructura que se pretendía dar al conjunto de la serie. En el primer Star Trek los protagonistas principales eran siempre Kirk, Spock y McCoy. Pero para Star Trek: Phase II se diseñó un nuevo esquema, en el que se dedicaría la línea argumental básica de cada capítulo a un personaje, al objeto de dar mayor protagonismo a los secundarios y enriquecer de este modo el universo trek. Esto provocó que Leonard Nimoy se negara a participar en la serie, pues estaba teniendo mucho éxito en el teatro y no deseaba comprometerse con un proyecto televisivo en el que sólo tendría protagonismo en unos pocos episodios, pero que le robaría mucho tiempo, impidiéndole realizar otros trabajos. Como los aficionados no aceptarían una Enterprise sin un oficial de orejas puntiagudas, Roddenberry creó el personaje del oficial científico Xon, al que debería dar vida el actor David Gautreaux, que luego interpretó al comandante de la estación espacial Épsilon 9 en STAR TREK: LA PELÍCULA. Se crearon también otros dos personajes nuevos: Will Decker, hijo del Comodoro Matt Decker (William Windom) que aparecía en el episodio de la segunda temporada de TOS La máquina del día del juicio final, y la navegante Ilía, una mujer oriunda del planeta Delta 4. Roddenberry estaba seguro de que estos nuevos personajes habrían dado mucho juego a la serie. Al final, Decker e Ilía acabarían en el primer largometraje de la saga, con algunos pequeños cambios.

Los trekkies de todo el país estaban encantados y esperaban ansiosamente que se iniciara el rodaje. Los guionistas habían trabajado de firme y tenían suficientes historias para la primera temporada. Los nuevos uniformes y complementos estaban listos. Matt Jefferies había rediseñado totalmente la Enterprise, dándole un aspecto mucho más estilizado y convincente. El puente de mando también se modificó, asemejándose bastante al que conoceríamos en las primeras entregas cinematográficas. Todo parecía ir viento en popa. Pero una vez más, la nueva serie trek soñada por Roddenberry y esperada ansiosamente por los aficionados fue cancelada. La Paramount no logró los apoyos necesarios para crear su propia cadena de televisión y su entusiasmo por el tema se enfrió notablemente. Pero quizás lo que más influyó en la decisión de la Paramount a la hora de dar carpetazo a Star Trek: Phase II fue que LA GUERRA DE LAS GALAXIAS y ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE estaban cosechando un gran éxito en las pantallas de todo el mundo. Los cerebros grises del Estudio llegaron a la conclusión de que resultaría mucho más rentable rodar un espectacular largometraje que una serie televisiva semanal y así, Star Trek: Phase II acabó convirtiéndose en STAR TREK: THE MOTION PICTURE.

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Roddenberry aceptó los hechos y se embarcó en el proyecto del largometraje. La película costó 44 millones de dólares y recaudó más de 175 millones en taquilla sólo en EE. UU. Aunque no convenció a todos los trekkies, e incluso el mismísimo Gene declararía no haber quedado totalmente satisfecho con el resultado final, esta primera aventura cinematográfica de Kirk y su gente significó el inició de una saga fílmica que se prolongaría durante dos décadas. Los tres títulos siguientes fueron auténticos taquillazos que convirtieron Star Trek en un verdadero fenómeno del mundo del espectáculo a nivel mundial. Pero el Gran Pájaro de la Galaxia no había renunciado a su querido proyecto de serie televisiva, y no dejó de marear a los mandamases de la Paramount durante aquellos años. Hasta que por fin, a mediados de la década, y en vista de la impresionante popularidad de todo lo que se presentaba bajo las palabras Star Trek, los Estudios se rindieron ante su insistencia. Star Trek: TNG estaba a punto de ver la luz. Esta vez el proyecto se concretaría en una hermosa realidad. Pero los comienzos iban a ser realmente difíciles y Gene Roddenberry y su equipo tendrían que luchar denodadamente para sacarlo adelante.


Notas

The Great Bird of the Galaxy. Era el apodo de Gene Roddenberry, creador de Star Trek. Se utilizó como una broma por el equipo de la serie original. El Gran Pájaro de la Galaxia, según Peter David, es en realidad un ave gigante, y aparece en la serie de novelas Star Trek: New Frontier.

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© Antonio Quintana Carrandi, (2.728 palabras) Créditos