ALMAS DE METAL
ALMAS DE METAL EE.UU., 1973
Título original: Westworld
Dirección: Michael Crichton
Guión: Michael Crichton
Producción: Paul N. Lazarus III para MGM
Música: Fred Karlin
Fotografía: Gene Polito
Duración: 88 min.
IMDb:
Reparto: Yul Brynner (Pistolero); Richard Benjamin (Peter Martin); James Brolin (John Blane); Norman Bartold (Caballero); Alan Oppenheimer (Supervisor); Victoria Shaw (Reina); Dick Van Patten (Banquero); Linda Gaye Scott (Arlette)

ALMAS DE METAL es una de las mejores películas sobre robots que se hayan filmado. Una vez más, el tema central de la historia es la rebelión de las máquinas contra sus creadores. El film es una buena muestra del talento de Michael Crichton, que no sólo escribió el guión sino que también se encargó de plasmarlo en imágenes. La película fue un rotundo éxito de público y crítica, y ya desde su estreno se convirtió en una cinta de culto para los entusiastas de la ciencia-ficción de tema robótico. La acción se sitúa en un parque de atracciones del futuro. Se trata de lo que hoy llamaríamos un parque temático, dividido en tres secciones, cada una de las cuales está dedicada a una época histórica distinta: la Roma Antigua, la Edad Media y el Salvaje Oeste Americano. La principal característica de este curioso parque es que está poblado no por actores que interpretan personajes de la Roma Imperial, el Medioevo o el Fart West, sino por androides, es decir, robots de aspecto humano que cumplen idéntica función. A este fabuloso lugar acuden personas adineradas procedentes de todo EE UU, dispuestos a pasar sus vacaciones dando rienda suelta a sus fantasías alimentadas por el cine o la literatura.

Todos hemos soñado alguna vez con emular a nuestros héroes de ficción, literarios o cinematográficos, o con vivir en primera persona algún hecho que conocemos gracias a los libros de historia. Cuando éramos niños jugábamos a indios y vaqueros después de ver la película del Oeste que daban los sábados en Primera Sesión. Prolongábamos en la calle la aventura fílmica que acabábamos de presenciar en la pequeña pantalla, nos repartíamos los roles y desarrollábamos nuestro propio y personal Western, dejando que nuestra imaginación se desbordara..., hasta que las voces de nuestras madres rompían el hechizo al llamarnos para cenar. Y no importaba que la película fuera de piratas, de guerra, policíaca, de aventuras o aquellas otras tan raras que llamábamos de marcianos. Todas ellas tenían su remake infantil en las calles de nuestro barrio. Y eso es lo que hacen los clientes de este parque de atracciones futurista imaginado por Michael Crichton: jugar, pasárselo en grande viviendo las aventuras que siempre desearon vivir. A tan extraordinario lugar de diversión llegan Peter Martin (Richard Benjamín) y John Blane (James Brolin) dos amigos entusiastas de las películas del Oeste. Ambos se entregan sin reservas a su fantasía favorita. La zona del parque que les corresponde es una recreación perfecta de una ciudad fronteriza del Oeste americano hacia la década de 1880, la época en la que Billy el Niño hacía de las suyas por Nuevo México, Wyatt Earp y sus hermanos estaban a punto de establecerse en Tombstone, Arizona (donde tendría lugar el duelo más célebre de la historia del Oeste) y el juez Isaac Parker (el juez ahorcador) y sus comisarios federales, algunos de los cuales eran negros e indios, trataban de limpiar de forajidos el llamado Territorio Indio, que comprendía las tierras que luego formarían el estado de Oklahoma. Disfrazados de vaqueros, Martin y Blane viven en la realidad lo que tantas veces han visto en el cine: beben whisky en el saloon, flirtean con alguna prostituta robot y el primero de ellos entabla una serie de duelos con un pistolero androide al que, naturalmente, siempre acaba venciendo.

Pero mientras ellos se lo pasan bomba, en el Centro de Control del parque se produce un misterioso fallo electrónico que anula los protocolos de seguridad de los androides; es decir, las directrices que les impiden dañar a los humanos, con lo cual los robots llevan a cabo sus programas hasta sus últimas consecuencias. Y así, los turistas comienzan a ser asesinados por los seres mecánicos. Blane muere por los disparos del pistolero androide y Peter Martin tiene que luchar desesperadamente para salvar su vida, pues ahora todo es espantosamente real, y el ficticio poblado vaquero recreado en el parque se ha convertido en un lugar tan violento y peligroso como lo fueron en su tiempo Virginia City, Abilene, Bodie, Deadwood (donde fue asesinado por la espalda Will Bill Hickok) y tantas otras poblaciones del legendario Oeste americano, donde las querellas se dirimían a tiros de revólver.

Un detalle interesante de la trama es que en ningún momento se nos explican las causas que han provocado el fallo en los sistemas de control de los androides, de modo que la historia adquiere una dimensión más inquietante al sugerir, aunque sea de forma un tanto velada, que se ha producido una verdadera rebelión de los robots contra sus creadores.

Richard Benjamín y James Brolin nos ofrecen unas excelentes interpretaciones, al igual que el resto del reparto. Cabe recordar que Benjamín protagonizó La Escoba Espacial (Quark) una curiosa serie humorística de ciencia-ficción, emitida por TVE en 1980, en la que interpretaba el papel del comandante Quark, el oficial al mando de una nave estelar cuya misión era... recoger la basura de otras naves. Pero el actor que se lleva la palma en esta cinta es Yul Brynner, que da vida al pistolero androide, una especie de sosias robótico de Chris, el pistolero a sueldo que interpretó en el extraordinario Western LOS SIETE MAGNÍFICOS (MAGNIFICENT SEVEN, John Sturges, 1960) Destaca la presencia de Majel Barrett, la esposa de Gene Roddenberry, el creador de STAR TREK, que dio vida en esta serie a la enfermera Christine Chapel, eternamente enamorada de Spock, y que posteriormente interpretaría a Lwaxana Troi, la madre betazoide de Deanna Troi en STAR TREK: TNG y en STAR TREK: DS9.

ALMAS DE METAL funciona como film de ciencia-ficción, pero también como homenaje al cine clásico, pues no es casual que los tres sectores en que está dividido el parque se correspondan con tres de los géneros más populares del Hollywood de los Años Dorados del Star System y los Grandes Estudios. Buena prueba de ello es que las tres épocas de la historia reconstruidas en el parque responden, hasta en los menores detalles, a los tópicos del cine de antaño. Algunos críticos señalarían, años después de su estreno, que este film también podía entenderse como una especie de metáfora, en clave de ciencia-ficción, sobre la extinción de los géneros clásicos y el advenimiento de otras formas de entender el cine. El éxito de ALMAS DE METAL propició el rodaje de una secuela, MUNDO FUTURO (FUTUREWORLD, 1976) dirigida por Richard T. Heffron, un realizador eficaz pero impersonal, que ha desarrollado su carrera principalmente en televisión, siendo el responsable de la dirección de los primeros episodios de la popular serie V. MUNDO FUTURO funcionó bien, aunque era una cinta rutinaria y muy inferior a su ilustre predecesora. Parece que a Crichton le gustó la idea del parque de atracciones que se convierte en una trampa mortal para sus visitantes, pues muchos años después la recuperaría en su novela PARQUE JURÁSICO, que Steven Spielberg, el Rey Midas del Hollywood actual, llevó al cine en los años noventa, convirtiéndola en una de las cintas más espectaculares y taquilleras de la década. Crichton volvería a tratar el tema de la rebelión de las máquinas contra sus creadores en RUNAWAY, BRIGADA ESPECIAL, aunque desde una óptica algo distinta. ALMAS DE METAL, un pequeño gran clásico del cine de ciencia-ficción que ningún buen aficionado al género puede dejar de ver. Que la disfrutéis.

© Antonio Quintana Carrandi,
(1.226 palabras) Créditos Créditos