EL CENTINELA
EL CENTINELA Arthur C. Clarke
Título original: The Sentinel
Año de publicación: 1983
Editorial: Plaza & Janés
Colección: Éxitos
Traducción: Lorenzo Cortina
Edición: 1990
ISBN:
Precio: 9 EUR

En 1998 el diario El mundo, en acuerdo con Unidad editorial sacó una colección de libros muy finos que llamó las novelas del verano. Algunas eran de ciencia-ficción, como la que ocupa este espacio. En concreto el autor elegido es el aclamado Arthur C. Clarke, englobados bajo el título de el primero de ellos: EL CENTINELA. El resto de relatos son ANTES DEL EDÉN, ¿QUIÉN ESTÁ AHÍ? EN EL COMETA, EL PACIFISTA, EL MURO DE OSCURIDAD y LA ESTRELLA.

EL CENTINELA, famoso por ser la narración precedente a 2001: ODISEA EN EL ESPACIO, el film que dirigió Kubrick y cuyo guión escribió en colaboración Clarke y de la cual después escribió varias secuelas. El cuento es breve y no otorga la posibilidad de duda al lector. El narrador, un explorador espacial que encuentra un monolito en el monte Olimpo, en Marte, desvela toda la clave del mismo. El misterio que se mantiene en los libros y en la película sobre el extraño artefacto alienígena en el Centinela era totalmente desvelado.

ANTES DEL EDÉN se salva a mi juicio por la aclaración final, donde se produce un salto de perspectiva por parte del narrador. Aquí se cuenta la exploración en Venus. Los astronautas descubren en un abismo una condensación de oxígeno un poco mayor a la habitual. Allí acuden ante la posibilidad de que dicha proporción de aire hubiera generado vida. Hallan un ser vivo, un liquen que se arrastra por el sueño en busca de alimentos. El epílogo es demoledor. El liquen se alimenta de los desperdicios que habían abandonado los humanos tras finalizar sus estudios. En dichos desperdicios había bacterias y nuevamente la ignorancia humana provoca un desastre en el universo, el fin de una nueva vida que eclosionaba en un planeta. La moraleja es clara: el hombre no se haya aún preparado para la exploración espacial.

¿QUIÉN ESTÁ AHÍ? es un cuento que parece orientarse hacia el terror para terminar con cómicamente. Un astronauta se pone el traje espacial para realizar unos trabajos en el exterior de la nave. Una vez se encuentra en la omnipresente noche comienza a oír extraños ruidos. Le vienen a la mente leyendas de otro colega de profesión que desapareció misteriosamente. Se adueña de él el miedo y, de repente, algo le roza la nuca. Se desmaya y cuando despierta en la nave descubre que es el hazmerrier y que los ruidos tenían una razón lógica: había otro ser vivo en el traje, unos gatitos. Clarke muestra cómo el miedo es parte de la naturaleza humana y puede incluso con los más inteligentes.

En el siguiente cuento, una nave acude a explorar un cometa. EN EL COMETA la nave sufre interferencias en el funcionamiento electrónico y el ordenador no realiza los cálculos correctamente. Cuando los astronautas están más deprimidos porque se ven incapaces de trazar un rumbo de vuelta a la tierra, al protagonista se le ocurre construir un ábaco. Con este artilugio tan antiguo consiguen salvarse y salir de la estela del cometa. Clarke demuestra la fuerza del ingenio humano y de la tecnología tradicional, capaz de seguir compitiendo con todos los ingenios electrónicos modernos. Además, es un aviso para caminantes hacia la excesiva dependencia que el hombre está generando con los máquinas.

EL PACIFISTA es un relato enmarcado en una narración mayor, ambas sobre el mismo tema, el hombre y la máquina. Si en la que hace marco unos compañeros en un bar se enfrentan a una inteligencia artificial en un juego, en el relato que narra uno de los presentes en la taberna se describe la creación de un cerebro electrónico capaz de generar todas las estrategias militares necesarias que conduzcan a un ejército a la victoria. Pero el proyecto fracasa dado el desacuerdo constante entre militares y científicos. Sin duda, vale más la pluma que la espada. Dicha afirmación se demuestra cuando el lector descubre la venganza del científico, consecuencia del tiránico control al que le sometía el militar director del proyecto.

La narración más extensa es EL MURO DE LA OSCURIDAD, y también la más fantástica. En un extraño planeta la gente vive sólo en una franja latitudinal, la única que ilumina el sol llamado Trilorne. Al norte los hielos hacen inhóspita la región. Al sur se extiende progresivamente la oscuridad de las tierras sombrías cuya luz no baña Trilorne y que culminan es un formidable muro, construcción de una civilización antigua ya extinta. El protagonista, obsesionado por superar el muro, emplea su riqueza en construir una enorme escalera. El problema es que una vez superado el muro, el misterio no es más que un problema de física, tal y como lo explica uno de los personajes.

LA ESTRELLA no sólo cierra la colección, sino que él mismo termina con una afirmación contundente. En breve espacio este cuento posee enorme fuerza. Un padre jesuita acompaña como astrónomo a una expedición que acuda a la nebulosa del Fénix a estudiar los restos de una supernova. Allí encuentran en un planeta errante desplazado de algún sistema solar los restos de una civilización que, intuyendo el ajusticiamiento al que les sometería el sol, guardaron para no ser olvidados todos sus saberes y riquezas. La fe se tambalea en el jesuita se queda estupefacto ante el descubrimiento. Porque, al estudiar las cronologías, descubre que coincide con un hecho relevante en la historia de la humanidad. Ese final tan rotundo es la fecha certera que señalaba otro famoso cuentista, Horacio Quiroga, como requisito de un buen cuento.

En definitiva, cuentos cuya lectura se disfruta y que muestran los fuertes del escritor británico, los problemas que plantea a partir de sus conocimientos científico. Éstos destacan por encima de sus deficiencias, cuestiones puramente literarias, ya sea utilizando estructuras más tradicionales, a veces incluso decimonónicas, o presentando personajes planos o vacías, carentes de historia o carácter con lo que con dificultad escapan a simples clichés o tipos literarios prefigurados.

© Mikel Peregrina, (1.122 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Ciencia-Ficción el 23 de mayo de 2010

Arthur C. Clarke es hoy por hoy uno de los autores más leídos y apreciados dentro (y me parece que también fuera) de la ciencia-ficción. Si bien no es el máximo exponente del género, creo que es por lo menos uno de sus cultivadores más inteligentes y audaces. Esta antología es una muestra clara de lo que les menciono.

En ella podemos darnos cuenta de varias cosas. Mal que le pese a más de uno Clarke no tiene una calidad literaria digna de admirarse, aunque muchas de las ideas vertidas en sus cuentos y novelas están muy bien pensadas, al grado de opacar casi por completo este primer defecto. Otro pero que le podríamos poner es que sus personajes son solamente un pretexto para contarnos alguna historia: cada uno de éstos se nos muestran un tanto grises y difusos, y nunca jamás podemos acceder a alguna faceta de sus personalidades. Pero insisto, son detalles que son opacados por la calidad de las historias así como las ideas vertidas en éstas.

Una de las cosas que más disfruto de este autor es su pasión desmesurada por la Astronomía, las Ciencias Planetarias y la Aeronáutica. Se nota que Clarke en toda su vida de lo que más ha leído es de esos temas. Y es precisamente el uso de la ciencia-ficción lo que le permitió ser un visionario en estas disciplinas adelantándose a su tiempo y proponiendo ideas que hoy en día la comunidad científica toma muy en serio.

Regresado al libro, los relatos que el lector puede disfrutar tienen un toque científico tan selecto que me atrevería a decir que están escritos para científicos profesionales y/o en formación. Cada cuento y novela corta están precedidos por un interesante prólogo que cuenta un poco las condiciones que llevaron a su autor a escribirlos. Quizás el más vistoso es el del relato EL CENTINELA, donde Clarke se queja diciendo que esta narración no fue la única inspiración para realizar junto con Stanley Kubrick 2001: UNA ODISEA ESPACIAL, sino que por lo menos se tomó ideas de otros cuatro relatos.

PARTIDA DE RESCATE. Este es el primer relato vendido a John W. Campbell, Jr. Una expedición alienígena visita a la Tierra en sus últimos días antes de que el sol se convierta en una súper-gigante roja. Su sorpresa llegará cuando no encuentren a absolutamente nadie para rescatar y ellos mismos tengan que ser salvados por los suyos.

ÁNGEL GUARDIÁN. Este es el primer capítulo de la novela EL FIN DE LA INFANCIA pensado originalmente como una novela corta independiente. La misteriosa llegada a la Tierra de unos alienígenas que vienen a poner orden se volverá el núcleo central de esta narración.

TENSIÓN EXTREMA. Mis únicas palabras ante este relato serán: viajes espaciales elevados al paroxismo extremo.

EL CENTINELA. Relato que da nombre a la antología y narración que me dejó realmente decepcionado debido a que esperaba una trama mucho mejor desarrollada. Un astronauta que da una caminata lunar se encuentra un extraño objeto alienígena. De ahí en adelante, el lector se enterará de la especulación que el personaje hace sobre este misterioso aparato.

JÚPITER V. Este es otro de esos relatos en donde se trata de una manera bastante detallada un viaje espacial hacia los planetas exteriores.

REFUGIADO. Más viajes espaciales a detalle en donde se ve inmiscuida la mismísima realeza británica.

VIENTO DEL SOL. Los humanos prueban por primera vez las velas solares: estas astronaves que serían impulsadas por el viento solar para desplazarse por el espacio exterior a una gran velocidad. En la vida real, estos aparatos podrían ser muy eficaces para el viaje espacial tanto tripulado como no-tripulado siempre y cuando se perfeccionen y no vuelvan a fallar como hace unos cuantos años.

CITA CON MEDUSA. ../premios/nebula/nebu1972.htm|Premio_Nébula a la mejor novela corta y quizás la mejor narración de esta antología. Una expedición viaja a la superficie de Júpiter y descubre extrañas formas de vida con las que tendrán que lidiar (sólo un poco) sus miembros. Vemos aquí que la ciencia-ficción es hija de su época ya que se creía que en aquel planeta gaseoso había una superficie donde aterrizar sin muchos problemas.

CÁNTICOS DE LA LEJANA TIERRA. Otro relato clásico que me decepcionó también por la manera en que está contado. La humanidad viaja al espacio después de la desaparición de la Tierra y descubren un planeta muy similar al ex-planeta madre con una civilización que tiene sus propios problemas con la segunda especie inteligente de aquel astro. Quizás lo que salva a esta narración es la curiosa relación que tendrán los personajes humanos y alienígenas.

© Jorge Romo, (777 palabras) Créditos