¡HÁGASE LA OSCURIDAD!
¡HÁGASE LA OSCURIDAD! Fritz Leiber
Título original: Gather Darkness!
Año de publicación: 1950
Editorial: Ediciones B
Colección: Libro Amigo Ciencia-Ficción nº 35
Traducción: Miguel Barceló
Edición: 1987
Páginas: 286
ISBN:
Precio: Agotado

Texto de la contraportada

Después de la Edad de oro y la catástrofe atómica, los científicos han creado una religión basada en la ciencia para dominar y esclavizar a la gente. Pero la rebelión acecha gracias a la Brujería que opone los poderes de Satanás a los del Gran Dios.

La segunda edad atómica amenazada por la Brujería.

Estamos en en el año 2305 de la Civilización de la Aurora. Se intuye que ha debido de existir algún tipo de conflicto a escala planetaria, y como consecuencia del mismo, la humanidad ha caído en la barbarie. Para que no vuelva a ocurrir otra cosa como esta, los científicos han tomado el poder y han creado una especie de religión basada en la ciencia. Pero esta religión, como la antigua, también tiene un enemigo: la Brujería.

El trasfondo de esta novela es la eterna lucha que sostiene el bien representado por la nueva religión y el mal acaudillado por la Brujería. Aunque Leiber aquí invierte los términos y toma partido por la Brujería que representa a las fuerzas que tratan de liberar a la humanidad de la tiranía de la Jerarquía.

Esta novela fue publicada como tal en 1950, aunque ya había aparecido por entregas en Astounding Science Fiction en 1943. Conceptos como clonación, tan de boga hoy en día, ya aparecen aquí en la descripción de los familiares que acompañan a los brujos y que son como pequeños vampiros que necesitan de su sangre para subsistir.

En resumen es una novela muy entretenida y que representa a un tipo de ciencia-ficción que si bien no es muy trascendente, si te deja con un buen sabor de boca. Fritz Leiber es más conocido por la saga de Fahrd y el Ratonero Gris, en el campo de la fantasía, pero no hay que perderle de vista cuando hace incursiones en el campo del terror o la ciencia-ficción en la que es también un verdadero maestro.

© José Enrique León Alcalde, (321 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Los Archivos del Espacio