CRISTALES DE FUEGO
CRISTALES DE FUEGO José Antonio Suárez
Título original: ---
Año de publicación: 2007
Editorial: Ediciones Parnaso
Colección: Vórtice nº 8
Traducción: ---
Edición: 2007
Páginas: 201
ISBN:
Precio: 13,95 EUR

Que José Antonio Suárez se lo pasa en grande escribiendo es algo que está presente en cada frase de éste libro. Los diálogos chispeantes, los personajes desquiciados, las situaciones desaforadas, todo, sólo puede deberse a divertidas sesiones de escritura en las que el autor desarrolla las aventuras entre risas contenidas ante sus propias ocurrencias.

Se percibe sobre todo en la agilidad con la que transcurre CRISTALES DE FUEGO, no hay parones especialmente notables ni la tensión baja en ningún momento, es más, cada nueva etapa del viaje en el que se embarcan los protagonistas los lleva a enfrentarse a una situación cada vez más compleja y desaforada.

CRISTALES DE FUEGO son las aventuras de un humano lobotomizado, drogado y condicionado, un tapir con la mente de un escritor de novelas juveniles, una madura planetóloga, un sumiso alienígena con cara de oveja, un soberbio alienígena supurante, un alienígena paranóico y el ordenador de a bordo de la Xonxo, la nave que les llevará de acá para allá por la mitad del espacio conocido y parte del otro.

Como llegan el escritor y el lobotomizado a su estado quizá sean las partes más desternillantes de todo el libro. Daldasarre, el escritor, es víctima de la venganza de un quinceañero, genial pero completamente desnortado, que, despechado porque éste no cumplía sus expectativas con la exitosa serie Elfos galácticos© robó su matriz de personalidad (a buen recaudo para que cuando muriera la serie pudiera continuar hasta el infinito) y, en venganza, la implantó en un tapir de la Biogenius, empresa especializada en fabricar animalumanos con diversos destinos.

Cleo, el lobotomizado, había sido despedido de la misma Biogenius, probablemente por el mismo quinceañero, convertido en directivo de la compañía gracias a la habilidad demostrada al asaltar bases de datos y transformarlas a su gusto. En su desconcierto, Cleo fue drogado, captado por una secta, expoliado por la misma y convertido en esclavo a tiempo completo.

Bastan este par de personajes para comprender el ambiente que reina en la Xonxo, y que lo que sucederá a continuación sólo puede ser una vuelta de tuerca tras otra hasta el desenlace final.

Con todo, y pese al divertimento que es CRISTALES DE FUEGO, hay ciertas cuestiones que impiden que sea perfecta como space opera desaforada. El argumento es complejo, resultado de un entramado en el que las conspiraciones dentro de conspiraciones dentro de conspiraciones dentro de conspiraciones son la parte más asimilable de todo lo que sucede, si a esto se le une que en ocasiones las sucesión de episodios es en exceso vertiginosa algunos resultan confusos. Las digresiones también son moneda común. Antes dije que apenas había parones en la acción, en general es así, pero de cuando en cuando José Antonio Suárez se descuelga con sesudos parlamentos de índole científico y filosófico, que sin estar del todo de más, podrían haberse tratado de manera menos densa.

Son detalles que no obstante no la perjudican en términos generales, sigue siendo un libro divertido y desaforado, con tapires parlantes, grandes batallas espaciales, planes maquiavélicos y astutos contraplanes. Y lo que es notable en estos tiempos de ladrillos inacabables que no dejan de ser la enésima reedición de la GRAN CABALGADA (ya saben, aquel libro que se podía resumir como ¡Arreee! Cotoclop, Cotoclop, Cotoclop, [mil doscientas páginas después] Cotoclop, Cotoclop, ¡Soooo! FIN) CRISTALES DE FUEGO sólo tiene doscientas páginas.

© Francisco José Súñer Iglesias, (561 palabras) Créditos