CAMELOT 30K
CAMELOT 30K Robert L. Forward
Título original: Camelot 30K
Año de publicación: 1993
Editorial: Puzzle Editorial de Libros, S.L.
Colección: Puzzle
Traducción: Rafael Marín
Edición: 2005
Páginas: 317
ISBN:
Precio: 9 EUR

Imagínenselo, en un planetoide tan alejado del Sol que éste es una estrella más en el firmamento (la más brillante, pero poco más) viven los keraks, unas criaturas del tamaño y aspecto de una gamba poseedoras de una inteligencia a la altura de cualquier funcionario del CSIC. El planetoide, llamado 1999 ZX por los humanos, Hielo por los keraks, despierta la curiosidad de la comunidad científica terrestre y es enviada una económica expedición para tomar contacto con ellos. Las dificultades son múltiples, desde el tiempo, medido en años, que se tarda en llegar a Hielo hasta la diferencia de tamaño y ¡temperatura! entre humanos y keraks. Habitualmente un humano viene a medir entre metro y medio y metro noventa, un kerak apenas diez centímetros. La temperatura de un humano viene a ser de 37ºC, es decir 310ºK, un kerak no pasa de los 70ºK... -203ºC, excesivo para el mundo en el que vive, con temperaturas medias de 30ºK, pero terriblemente frío comparado con los humanos.

Pero todo se soluciona, los expedicionarios son entrenados para aguantar las condiciones extremas del viaje, se diseñan pequeños robots que puedan interactuar con los keraks, y estos, comportándose a la manera de una mente colmena, reciben entre curiosos e indiferentes a los visitantes que, atónitos, recorren una civilización asombrosa, una especie de corte del Rey Arturo en miniatura al borde del cero absoluto que resulta fascinante en todos sus aspectos.

Ahora mismo no recuerdo cuando fue la última vez que una novela de ciencia-ficción (una novela, en general) me dejó boquiabierto hasta el punto de que una vez vuelta la última página volví a la primera para reemprender su lectura.

Creo que ninguna, de hecho, esta es la primera vez que leo dos veces consecutivas un libro. Con el cine es más fácil, BRAZIL ya me impactó en su tiempo lo suficiente como para verla tres veces seguidas, pero con un libro, jamás hasta ahora.

La razones son variadas, pero la fundamental es que me he divertido como pocas veces leyendo una novela. No porque CAMELOT 30K esté contada en clave de humor, al contrario, resulta ser un drama cataclísmico en toda regla, sencillamente la historia de los keraks, de su civilización enclavada en un astro un poco mayor que Plutón y de unas condiciones climáticas extrema, resulta tan apasionante que Forward podría haber escrito quince tomos contando las pequeñas miserias cotidianas de los keraks y yo, particularmente, me los hubiera tragado uno tras otro.

No obstante, a la hora de transmitir el entusiasmo hay que ser prudente. La novela no es perfecta, cuando Forward desciende a los infiernos de la química se puede hacer ininteligible para quienes, como yo, apenas recuerde algo de sus años de secundaria. Con todo, es una buena excusa para refrescar conocimientos (Internet es una fuente inagotable de aclaraciones, explicaciones y puntualizaciones) Tampoco se puede hablar de la prosa de Forward (traducida, obviamente) como de la quintaesencia de la excelencia literaria, pero quizá por eso la novela resulte tan absorbente, no hay que olvidar que Forward también desarrollo una importante labor como divulgador y periodista científico, y sus exposiciones son claras y directas, esto, unido a una portentosa imaginación y al hábil uso de lugares comunes consigue elaborar unas narraciones tremendamente adictivas.

Quizá debido a esto último, y pese a ser capaz de crear unas biologías asombrosas para sus extraterrestres, Forward no es capaz de hacerlos realmente alienígenas. Merlene, la maga kerak que hace de guía de los expedicionarios, es entrañable, pero no extraña, y aquí es cuando entra en juego en matiz de los adjetivos. Como digo los keraks son asombrosos, pero no raros. Todo lo que un insecto social es capaz de hacer en la Tierra, los keraks los hacen en Hielo pero potenciado por una inteligencia equiparable a la humana. Los keraks no resultan lejanos, solo distintos, los expedicionarios humanos se sienten tan cómodos entre los keraks como un antropólogo criado en Oxford entre khoikhois, son extraños, pero comprensibles. En ese sentido Forward no se complica la existencia como hacía Lem, que postulaba la imposibilidad de que la humanidad, enfrentada a una inteligencia alienígena, fuera capaz de llegar al entendimiento, y eso si era posible no ya la comunicación, sino la mutua percepción. Los keraks tienen sus rarezas, pero nada que los haga incapaces de interactuar con esos seres hirvientes que son los humanos.

En resumen, una novela altamente recomendable, y perfectamente apta para todos los públicos y sensibilidades literarias.

© Francisco José Súñer Iglesias, (749 palabras) Créditos