EL PRIMER SIGLO DESPUÉS DE BEATRICE
EL PRIMER SIGLO DESPUÉS DE BEATRICE Amin Maalouf
Título original: Le premier siècle apès Beatrice
Año de publicación: 1992
Editorial: Alianza Editorial
Colección: Biblioteca de Autor BA 0761
Traducción: María Concepción García Lomas
Edición: 2003
ISBN:
Precio: 7,50 EUR

Resulta curioso encontrar un libro de este estilo dentro de la producción de Amin Maalouf, centrado sobre todo en retratar su Líbano natal, tanto en la época actual como durante hechos de notable transcendencia histórica, y en recuperar figuras también notables históricamente (como Mani, el fundador del maniqueismo, o León el Africano, autor de una notable descripción de África durante el renacimiento) pero poco recordadas en la actualidad.

Por eso una ficción pura como EL PRIMER SIGLO DESPUÉS DE BEATRICE destaca notablemente entre su producción, porque además de ficción, es ciencia-ficción, o mejor dicho, porque supongo que Maalouf no tenía intención alguna de escribir ciencia-ficción, una fábula del mismo calibre que 1984 o LAS TORRES DEL OLVIDO.

También se podría hablar del libro como una novela de amor, Beatrice es la hija de un entomólogo y una periodista que han conseguido el perfecto equilibro en su relación personal, se aman, pero a la vez se respetan, tal es así que Beatrice es un regalo de Clarence. A ella la maternidad no le supone más que una molestia en su carrera, pero dedica un año de su vida a dar a su pareja esa hija que él tanto desea.

Pero el libro no es la historia de Beatrice, aunque gira alrededor de ella para marcar la cronología de los hechos que relata: un laboratorio desarrolla un fármaco (la sustancia) que hace que cualquier hombre que la consuma tenga exclusivamente hijos varones. Distribuida de forma subrepticia en países donde la descendencia masculina es, por cultura y tradición, prioritaria, provoca una catástrofe de consecuencias incalculables porque los efectos de la sustancia no son reversibles. Desde el momento en el que se empieza a consumir el hombre pierde la capacidad de tener descendencia femenina. De este modo, toda una generación se pierde de forma irreversible. ¿Pero dónde se pierde? Precisamente en los países menos desarrollados, en el Sur al que Maalouf hace referencia una y otra vez, donde la obsesión por el primogénito es seña de identidad de tantas y tantas culturas.

Alejándose de su habitual preocupación por el conflicto entre Oriente y Occidente, Maloouf se centra en el desequilibrio entre Norte y Sur, un Norte rico, culto y educado, y un Sur paupérrimo y aferrado a viejas y desventajosas tradiciones, que como es el caso, suponen su colapso. Pero hay más, naturalmente, no sólo es la diferencia económica, es el espíritu de rapiña que mueve al Norte lo que lleva al Sur al desastre, la sustancia es igualmente distribuida en ambos hemisferios, pero el Norte reacciona a tiempo, toma medidas, la prohibe, pero además, cuando la tasa de nacimientos hace prever una generación desequilibrada, no duda en ir al Sur a robar niñas en una peculiar versión del Rapto de las Sabinas.

Lo interesante de esta novela es que la tragedia no viene provocada tanto por los efectos secundaria de la sustancia sino por una pauta cultural, la obstinación por el primogénito varón, que hace que cualquier método para conseguirlo sea bienvenido sin tener en cuenta las posibles consecuencias. Aunque se podría englobar dentro del género catastrofista, la novela se aleja completamente de las típicas infecciones de virus malignos o propias catástrofes demográficas, como GALÁPAGOS, de Kurt Vonnegut. Es más un lamento por la incultura, la obcecación, la avaricia y la falta de visión de futuro.

El estilo de Maalouf, intimista incluso cuando describe viajes fabulosos, grandes batallas y cortes fastuosas, no parece el más indicado para narrar esta catástrofe planetaria, pero aunado con el hecho de que el libro está narrado en primera persona, consigue dar la sensación de pequeñez, de que aún siendo testigo de excepción de lo sucedido, la visión limitada y asustada de una sola persona no basta para comprender todas las implicaciones del desastre, y sólo cuando éste se muestra en toda su monstruosidad, se toma plena consciencia de hasta donde ha llegado.

© Francisco José Súñer Iglesias, (647 palabras) Créditos