LA CIVILIZACIÓN DEL OCIO
LA CIVILIZACIÓN DEL OCIO Eduardo Soto Pérez
Título original: ---
Año de publicación: 2006
Editorial: Minor Nerework, Editorial
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2006
Páginas: 211
ISBN:
Precio: N/C

Los viajes del IMSERSO convertidos en excursiones para retroadolescentes, esclavos nacionales a mil euros e importados entre quinientos y ochocientos, la vivienda convertida artículo de lujo, la telebasura colmando de inmundicia moral y publicidad todo el país, prejubilaciones anticipadas para dejar hueco a los esclavos... Familiar ¿a que si? Una realidad tan brutal es pasto fácil de parodias y magnificaciones, pero eso es lo que se encontró Eduardo Soto cuando terminó LA CIVILZACIÓN DEL OCIO y vio que mucho de lo que había previsto para un futuro desquiciado y alienante florecía a su a alrededor con fuerza y esplendor.

La Civilización del Ocio de Eduardo Soto jubila a los trabajadores a los cincuenta y cinco años, hay quien la recibe con júbilo, propiamente dicho, y quien, como el inspector de policía Honorato Muelas se resiste todo lo posible. Pero el Econoestado es implacable y si llega la hora, llega la hora. Intuye que esa civilización del ocio de la que le hablan esconde algo, conoce demasiado bien el aparato burocrático como para no estar inquieto por ello. Y no está demasiado equivocado.

Pero si el único problema de este mundo perturbado fueran los prejubilados rebeldes no habría mayor problema, pero todo es un problema; la publicidad agresiva, la crónica falta de suministros alimenticios (atentos al matiz, nada de comida y pocos de esos suministros) amas de casa trastornadas, no menos aturdido solterones (como el propio inspector Muelas) en busca de ¿la felicidad? Un clima que no es clima sino una sucesión de oleadas de turistas, una indescriptible pantalla orbital que protege a la Tierra (parte de la Tierra) en plena debacle ecológica, corruptelas políticas... Nada queda en pie, ni psiques, ni valores.

Es este escenario enloquecido (ambientado en una pintoresca Cuenca convertida en megalópolis a mayor gloria del Econoestado); Muelas intenta escapar de su jubilación, al tiempo que unos publicistas se ven enfrentados a un encargo que ni siquiera comprenden.

Últimamente están cayendo en mis manos una serie de libros de ciencia-ficción que se valen del género como sustrato de cuestiones ciertamente más serias. SI SABINO VIVIRÍA, de Iban Zaldúa, caricaturiza el bucolismo trasnochado del nacionalismo vasco y el Madrid cosmopolitamente paleto, NÁUFRAGOS, de Emilio Morote Esquivel, a mitad de camino entre el fantástico y la ciencia-ficción, es una parábola sobre la deshumanización y la exclusión social Lo interesante de estas novelas, junto a LA CIVILIZACIÓN DEL OCIO, u otras más antiguas como TOKIO YA NO NOS QUIERE, de Ray Loriga, es que demuestran que es posible escribir y vender ciencia-ficción fuera del círculo (y circuito) habitual de autores y aficionados al género, naturalmente, siempre bajo unas premisas muy alejadas del hard o la space opera más recalcitrantes. En estas novelas la tecnología y la aventura son lo de menos, resultan simples vehículos para que los autores ejerzan en sano arte de la sátira, en unos casos, la denuncia en otros, mostrando que mundo pueden crear los excesos de hoy día. Esta capacidad del género es precisamente uno de los argumentos más usados por los evangelistas de la ciencia-ficción, pero paradójicamente resulta más fácil encontrar este tipo de obras fuera que dentro.

LA CIVILIZACIÓN DEL OCIO, quizá por lo desconcertante de su planteamiento, resulta un tanto confusa en su primer tercio, una vez que Muelas encuentra su camino y los publicistas averiguan que es un coito (la Iglesia tiene mucha mano en la época) la novela se asienta, y aunque no decae en su ritmo desenfrenado al menos las referencias de unos y otros personajes quedan claras y el desconcierto inicial se disuelve para acabar presentando una visión caótica de lo que podrá ser (o no) y peor aún, de lo que ya es.

© Francisco José Súñer Iglesias, (618 palabras) Créditos