BRITANIA CONQUISTADA
BRITANIA CONQUISTADA Harry Turtledove
Título original: Ruled Britannia
Año de publicación: 2002
Editorial: Grupo AJEC
Colección: Albemuth internacional, nº 8
Traducción: Eva Verloop
Edición: 2005
Páginas: 389
ISBN:
Precio: 16,95 EUR
Comentarios de: Carles Quintana

Inglaterra. Año de Nuestro Señor 1597. Hace nueve años que los invencibles Tercios de Flandes, transportados por la Grande Armada, han derrotado al ejército de la hereje Elizabeth, la han encerrado en la Torre de Londres y han devuelto el país a la obediencia de Roma. Desde entonces, la isla está ocupada por tropas españolas, ayudadas por salvajes irlandeses e ingleses fieles, que mantienen en el trono a Isabel, hija de Felipe II, y a su marido Alberto de Austria.

En esta situación, donde hay un Auto de Fe cada año, el famoso dramaturgo William Shakespeare se dedica a representar sus obras, contando entre sus admiradores al teniente don Lope Félix de Vega Carpio, aspirante a escritor y uno de los pocos oficiales españoles que saben hablar inglés perfectamente. Y éste es uno de los mayores aciertos de la novela: contar la historia desde ambos puntos de vista, con un capítulo dedicado a cada uno.

Así, y aunque es obvio que los buenos son los ingleses, la narración permite simpatizar con los españoles. Son tratados de forma muy neutral. Cualquier otro escritor podría haber hablado de los desmanes que cometen y los malos que son. Pero no Turtledove. Los presenta como ocupantes muy civilizados, que transcurridos nueve años de su victoria, se limitan a mantener el orden y perseguir a herejes y homosexuales.

Ciertamente, hay toque de queda en Londres, donde se desarrolla la práctica totalidad de la acción y patrullas nocturnas. Pero el pueblo, exceptuando el hecho de que no faltan a misa los domingos, continua con sus vidas como antes. Este es otro punto a favor del autor, que la sociedad que presenta es totalmente creíble, con algunos detalles muy interesantes, como el uso del tabaco, proveniente de Virginia, que estaba empezando a popularizarse en ese momento.

Harry Turtledove, considerado uno de los maestros actuales de las ucronías, es historiador. Y eso se nota en la gran cantidad de documentación que se adivina detrás de la narración y que aparece en muchos detalles. Como ejemplos se encuentran las tácticas que utilizan los pordioseros para dar más pena y recibir más dinero y sobretodo las peleas de osos, narradas tan bien que el lector casi llega a percibir el olor de la sangre.

Ahora bien, no todo es perfecto. El principal problema de la novela es que el ritmo de la acción se resiente mucho hacia la mitad de la historia y eso puede echar atrás a muchos lectores. Para entender que ocurre, hay que explicar las partes en que se divide el libro. Al principio, Shakespeare recibe dos encargos completamente diferentes, un panegírico de Felipe II y una obra que puede llevar a los ingleses a la rebelión.

Hasta aquí el primer acto. En el tercero, tiene lugar la representación de esta última y a partir de ese momento se encuentran los capítulos más emocionantes. La parte fallida está entre los dos, los meses durante los que se prolonga la escritura. Ciertamente, la historia avanza y se producen algunos eventos importantes para la acción. Pero como no era suficiente para llenar las páginas, en medio hay aventuras aisladas sin continuidad.

Ahí están la representación de EL PRÍNCIPE DE DINAMARCA, la persecución por parte del teniente De Vega de dos homosexuales importantes, Christopher Marlowe y Anthony Bacon; y los afanes de la población para no faltar a ninguna celebración religiosa importante (Navidad y Semana Santa) bajo peligro de ser denunciados como herejes. Esto sirve sin duda para tener una buena comprensión del cuadro general, pero puede lastrar la lectura.

Hay otro momento pesado, y es durante la representación de la obra encargada por los rebeldes. Para escribir el texto, el autor mezcló y modificó varias obras preexistentes e hizo un buen trabajo. El problema es que alrededor de diez páginas están ocupadas exclusivamente por él, sólo con breves interrupciones para ilustrar la reacción del público y esto puede resultar un trago difícil de pasar para alguien no acostumbrado.

En otro punto de vista, no deja de llamar la atención lo bien que les salen las cosas a los conspiradores. Ciertamente cuentan con el apoyo de personas importantes y se toman algunas medidas drásticas para mantener el secreto. Pero es inevitable sentir una sensación de excesiva facilidad y de difícil encaje de toda una serie de acciones que se producen siempre en el momento y lugar perfectos.

En cambio, lo que está muy bien narrado son los acontecimientos que siguen al estreno de la obra. Ambos protagonistas, cada uno en su bando, se encuentran en sitios estratégicos. Así, y aunque por separado son dos vistas parciales, juntas permiten al lector hacerse una idea bastante completa de por donde van los tiros. Y a continuación el epílogo, que vistas las circunstancias, acaba de la mejor manera posible para ambos.

La novela tiene algunos toques de humor, concentrados en los piques entre el bufón Will Kemp y otros miembros de la compañía, y sobretodo en la persona de Lope de Vega. Presentado como el conquistador incorregible que parece que fue en nuestra historia (más de diez hijos) protagoniza varios hechos divertidos relacionados con esta característica. Y luego está su relación con su extremadamente vago criado Diego.

Una personalidad muy interesante la suya. Respeta a los ingleses hasta el punto de dominar su lengua para una mejor relación y confraternizar con ellos. Pero, y aunque le pueda saber mal, no duda en cumplir con sus obligaciones y entablar un duelo mortal cuando es necesario. Pero lo mejor, sin duda por su amistad con Shakespeare, es su evolución de un aspirante a escritor a uno de pleno derecho con dos obras de gran éxito.

El maestro William Shakespeare no es tan arrojado. Él mismo se define como alguien no especialmente valiente y una persona sin unos ideales especialmente fuertes. Todo el rato vive bajo el temor de que alguien descubra que se ha convertido en un traidor, le denuncie y le ejecuten. Pero una vez aceptado el encargo, lo realiza sin ningún tipo de duda y al máximo de sus capacidades.

Aunque vive de sus obras y de su trabajo como actor, no lo hace demasiado holgadamente, posiblemente porque el papel y la tinta son monstruosamente caros, y duerme como realquilado en una casa de huéspedes, cuyos inquilinos dan pie a muchas escenas de la parte central de la novela. Y entre todos destaca una mujer que aunque ahora se diría que es psicóloga, en ese momento se la consideraba una curandera medio bruja.

A lo largo del libro, y además de los dos principales, aparecen muchos personajes, algunos de ellos, como el superior de Lope de Vega y un policía de pocas luces, que también protagoniza algunos momentos cómicos, imaginarios. Y mezclados con ellos, algunos históricos, caso del amigo y colega de Shakespeare, Christopher Marlowe y los muy ricos y poderosos hermanos Bacon.

Pues bien, las últimas páginas del volumen corresponden a un apartado histórico donde Turtledove, haciendo honor a su profesión, expone una hipótesis que podría haber hecho posible la invasión y sobretodo comenta algunos detalles de la biografía de esas personas reales en nuestra línea temporal. Por ejemplo, el comandante de las fuerzas españolas en Inglaterra fue el capitán de uno de los galeones de la flota.

En resumen, que estamos delante de una excelente ucronía, de aquellas que al lector hispano le hubieran gustado que fueran ciertas, y claramente merecedora del premio Sideways 2003. Su publicación se trató probablemente de una tentativa de introducción en España de la extensa obra de Harry Turtledove, hasta el momento desconocido en la península. Y debe haber tenido éxito, ya que ya se ha publicado otra, EN PRESENCIA DE MIS ENEMIGOS.

© Carles Quintana i Fernàndez, (1.277 palabras) Créditos