NAÚFRAGOS
NAÚFRAGOS Emilio Morote Esquivel
Título original: ---
Año de publicación: 2005
Editorial: Castellarte S. L.
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2005
ISBN:
Precio: 11,50 EUR

Quien me haya seguido durante estos últimos años sabe que soy un purista de la ciencia-ficción en el sentido de que no me gusta verla entreverada de elementos decididamente fantásticos. Resulta complicado explicar esto por cuanto la misma esencia de la ciencia-ficción surge de la fantasía de los autores y apela a la capacidad de asumir situaciones extrañas del lector, o cuando muchas de las historias que la ciencia-ficción aborda están llenas de esos elementos tan poco racionales como son las paraciencias e incluso la propia magia (recordemos, midiclorianos obstante, la Fuerza de Star Wars) y muchos de los escenarios y tecnología empleados tiene más que ver con un acto de fe que con un planteamiento verdaderamente racional.

Por eso, novelas como NÁUFRAGOS me resultan a la vez lejanas y cercanas. No hay forma de ubicarlas con precisión a uno y otro lado de la raya, el escenario en el que se mueven los personajes es claramente fantástico, pero tampoco se describe en esos términos, todo queda en el aire y satisface de igual modo las claves narrativas de la pura fantasía como de la ciencia-ficción. El secreto está en que no intenta situar ni explicar la desconcertante región del abismo, comarca yerma y distorsionada, donde transcurre gran parte de la novela y de la que son origen los curiosos hombres morenos que pululan por la inominada y vulgar ciudad origen de los protagonistas.

Señales, la primera parte, arranca cuando Áspero, un jubilado separado y aburrido, empieza a enviarse cartas a si mismo como forma de evadir la soledad. La alegría artificial al recibir las primeras cartas (que apenas tardan un día en llegar) queda truncada cuando descubre que estas han sido manipuladas. Son las mismas cartas, pero sorprendentemente envejecidas y con curiosos añadidos en el texto. Sus investigaciones no se concretan en nada, recibe indicaciones en las cartas, viejos periódicos llegan a sus manos aquí y allá, percibe con más claridad la presencia de gentes altas, morenas y delgadas, que pese a su aspecto no terminan de parecer forasteros, finalmente, acaba montando guardia ante una antigua clínica en un barrio alejado, allí sus necesidades son misteriosamente cubiertas de forma periódica, pero él no termina de descubrir enigma y, llegado a un punto, desaparece.

En Náufragos, la segunda parte, Lucio Aldaba, vigilante de unos grandes almacenes, descubre a un ladronzuelo que en convivencia con otro de los vigilantes roba artículos con gran descaro. Sigue a ambos y acaba en las afueras de la ciudad, en un desconcertante poblado, reseco y árido, que le resulta imposible abandonar. No comprende como es posible, pero todos los pasos, todas las salidas aparecen cortadas o bloqueadas de tal modo que no tiene forma de volver a la ciudad. Los misterios se suceden, los habitantes del poblado están estratificados en castas bien diferenciadas, los veteranos y los míseros, los primeros se cobijan en casas, visten y comen aceptablemente y son altos y morenos. Los míseros se cubren con taparrabos, comen las sobras de los veteranos y están todo el tiempo al sol, un sol que nunca se oculta que siempre está en su cenit y que abrasa a hombres, solares y casas. Pero lo más desconcertante es la total ausencia de referencias temporales, los míseros con los que Lucio entabla relación no saben cuanto tiempo llevan allí, todos creen estar viviendo más o menos en la época en la que entraron en el abismo pero unos se refieren a muchos años atrás, otros a futuros más o menos próximos.

Emilio Morote no destapa el misterio. El abismo tanto podría ser un vórtice, un pliegue en el continuo espacio tiempo en el que el último se ha congelado y todas las referencias al respecto se han perdido, podría ser también un sutil método de invasión, una sofisticada y enrevesada forma de transformar a los humanos en seres que, sin perder su humanidad, ha dejado de serlo completamente, pero también podría ser una región mítica, un mundo de leyenda polvoriento y olvidado por todo y por todos en el que se esconden seres fabulosos que intentan hacerse de nuevo un hueco en el mundo del que fueron expulsados en algún momento.

Un libro sorprendente, que tarda en levantar el vuelo, pero que poco a poco se convierte en un relato absorbente e inquietante.

© Francisco José Súñer Iglesias, (720 palabras) Créditos