Cara a cara, 11
Entrevista a Juan Miguel Aguilera
por Francisco José Súñer Iglesias

Una breve semblanza

Nací en Valencia en 1960, soy diseñador industrial y tengo un estudio creativo en Valencia, junto al ilustrador Paco Roca. Mi primer relato, SANGRANDO CORRECTAMENTE, lo publicó Nueva Dimensión en su nº 136, y era una colaboración con Javier Redal.

Después, Javier y yo nos propusimos escribir una novela corta para Nueva Dimensión. Se llamaba LISOGENIA y presentaba un escenario en el que planeábamos seguir escribiendo relatos. En él se describía un imperio estelar centrado en la Tierra y que cubría una esfera de cincuenta años-luz de diámetro. El Sistema Cadena era una forma de mantener la comunicación y el comercio a lo largo de esa esfera, pero era atacado por una extraña y diminuta criatura alienígena que se comportaba como un virus bacteriófago, y que ponía en peligro a todo el Imperio. A Domingo Santos le gustó bastante y decidió publicarla, pero lamentablemente la revista cerró sus puertas definitivamente justo en el mismo número en el que iba a aparecer nuestra novela.

Pero no nos desanimamos; convertimos la novela corta en una novela de 450 páginas (cosa que nos llevó cinco años) y se la volvimos a llevar a Pedro. Habíamos cambiado el escenario de la historia y ahora todo sucedía en un cúmulo globular llamado Akasa-puspa, distante miles de años-luz de la galaxia. La novela fue publicada por Ultramar en 1988 y, tras varios cambios de nombre, se llamó definitivamente MUNDOS EN EL ABISMO. En 1990 publicamos, también en Ultramar, la continuación de esta historia: HIJOS DE LA ETERNIDAD.

LA LOCURA DE DIOS, mi primera novela en solitario, está en la tradición de esas historias sobre viajes maravillosos y héroes intrépidos, que se adentran en lo desconocido, que han atrapado mi imaginación desde que era niño. Las novelas de Julio Verne, de Mark Twain y de Haggard, los tebeos del capitán Trueno, las películas de Simbad con aquellos estupendos monstruos de Ray Harryhausen... todo esto sigue haciendo vibrar mi sentido de la maravilla, y LA LOCURA DE DIOS quiere estar en esta misma tradición de la novela de aventuras.


LA LOCURA DE DIOS

Tu obra ha ido alejándose del hard riguroso que cultivabas con Javier Redal hacia un coqueteo más que evidente con la mística y lo oculto Esto viene de largo, así que resulta ocioso acusarte de seguir los vientos del mercado ¿ha sido evolución personal o simple casualidad?

Es que yo detesto lo oculto. Cualquier forma de ocultismo me desagrada. Verás, con LA LOCURA DE DIOS hice un experimento, intenté escribir ciencia-ficción medieval, es decir, una novela de ciencia-ficción que podría haber firmado el propio Ramón Llull. Ramón Llull no era un ocultista, en realidad renegaba de la alquimia y de cualquier forma de ocultismo. Intentaba ser racional e inventó un sistema para racionalizar incluso a Dios. Lo que pasa es que era un hombre de su época, y estaba condenado a interpretarlo todo desde la concepción del universo que se tenía en la Edad Media. Pero tanto en LA LOCURA DE DIOS como en RIHLA hay un doble juego de miradas: las de los protagonistas y su visión del mundo, y la del lector moderno. Por ejemplo, en su viaje, la nave que aparece en RIHLA atraviesa una tormenta en mitad de mar. De repente se encuentra metida en un espacio de calma, rodeada de nubes. Para los tripulantes este es un acontecimiento mágico, pero el lector moderno sabe que han entrado en el ojo del huracán. Este juego lo practico una y otra vez en mis nove

Creo que no he seguido ningún viento del mercado, que estoy trazando mi propio camino y que intento crear una obra personal. La crítica francesa se entusiasmó con LA LOCURA DE DIOS, la novela trascendió los límites de la crítica especializada en la ciencia-ficción y obtuvo excelentes reseñas también entre los críticos de literatura general (como la prestigiosa revista Contrepoints) Entre otras cosas, la definieron como historia especulativa, un término que me encanta, porque demuestra que comprendieron perfectamente lo que quería hacer. Son novelas históricas con el tratamiento especulativo de la ciencia-ficción. En España, el crítico Julián Díez también comprendió que estaba usando las herramientas de la ciencia-ficción para contar una novela histórica, y para especular con temas que iban más allá de la aventura. En el caso de RIHLA, por ejemplo, trataba de expresar la propia esencia del encuentro con lo extraño, de la otredad. La ciencia-ficción es una herramienta extraordinaria para cambiar nuestra perspectiva de las cosas y mirarlas desde un nuevo punto de vista. Mis novelas de historia especulativa proponen una vuelta de tuerca más: a partir de la experiencia de la ciencia-ficción para enfrentarse con lo extraño, reinterpreto acontecimientos históricos tan emocionantes como el contacto entre dos culturas que son alienígenas entre sí. E intento hacerlo con la precisión documental que he aprendido al escribir hard.

MUNDOS Y DEMONIOS

Al hilo de lo que comentabas de la historia especulativa, que bien podría encajar en lo que hasta ahora se conoce como ucronía, y aunque no es un fenómeno nuevo, llevo bastante tiempo encontrándome con la imperiosa necesidad por parte de cierto sector de la crítica y algunos lectores aventajados de rebautizar a la ciencia-ficción con nombres como ficción especulativa, ficción científica, fantasía científica y otras múltiples combinaciones. Particularmente lo considero una cuestión ociosa por cuanto parece ser que esa necesidad surge de salir del famoso ghetto y no ser confundidos con starwookies y/o trekies. Sin embargo, el publico en general sabe perfectamente que tanto LA GUERRA DE LAS GALAXIAS como BLADE RUNNER son ciencia-ficción, pero no por ello parece que BLADE RUNNER goce de menos prestigio. ¿Crees que es necesario rebautizar al género o las etiquetas conocidas son suficientes?

No es ucronía, de hecho, gran parte de mis esfuerzos van destinados a que no lo sea, porque la historia de la que hablo es nuestra historia. Me aprovecho de los resquicios, de las zonas nebulosas, para colocar mi narración; pero estoy hablando de nuestro pasado, y no de un pasado alternativo que llevará a un mundo distinto al nuestro. La parte hard de RIHLA o EL SUEÑO DE LA RAZÓN es la documentación histórica, que intento que sea muy precisa, para que esas zonas ocultas adquieran mayor realismo. No sé si es o no un género nuevo. Creo que no tiene nada que ver con lo que hace Tim Powers, por ejemplo. Podríamos llamarlo historia oculta, pero ese nombre no me gusta porque nos sugiere ocultismo, que como te digo no me gusta nada. No sé, yo creo que es ciencia-ficción, así de simple, porque la ciencia-ficción tiene potencial para esto y más. Y no quiero cambiar el nombre. Rudy y yo nos estamos quedando solos defendiéndolo, porque la verdad es que es una denominación poco afortunada y en la que los autores que no son aficionados a la ciencia nunca se han sentido cómodos. Pero es la denominación que se ha hecho popular y no veo por qué tenemos que cambiarla ahora. Es la ignorancia de otros (como muy bien dices al comparar BLADE RUNNER con LA GUERRA DE LAS GALAXIAS) sobre lo que es realmente el género lo que le quita prestigio, no su historia o sus logros. La verdad es que ponerle la etiqueta ciencia-ficción a una novela, bien clarita, en la portada, es condenarla a un techo de ventas bastante bajo, así que entiendo que los editores (que lo que quieren es vender libros, caramba) intenten evitarlo. Las cosas están así, pero yo, como autor, no voy a renunciar jamás a mis orígenes y al género que he amado desde niño. Mi novela MUNDOS Y DEMONIOS, por ejemplo, apareció en Francia cuando ya había alcanzado un cierto prestigio como autor de historia especulativa. Hay quien me sugirió que cambiase alguna letra de mi nombre, como hace Ian M. Banks, para no confundir a los lectores. Pero me negué a ello. MUNDOS Y DEMONIOS es space opera, y a mucha honra. Desde luego tuvo menos ventas que LA FOLIE DE DIEU o RIHLA, pero quizá gané algún aficionado nuevo para el género. Quién sabe.

Con todo, cultivas una space opera muy especial, aventuras espaciales, por supuesto, pero siempre dentro de una racionalidad científica cabal. ¿Esto te plantea problemas cuando, por ejemplo, el Séptimo de Caballería de turno debe llegar en tiempo y forma (es decir, por los pelos) pero resulta materialmente imposible que eso ocurra? ¿Has desarrollado trucos narrativos que soslayen éste tipo de inconvenientes?

Te juro que no sé a qué te refieres. En MUNDOS Y DEMONIOS, por ejemplo, que es una space opera con todas las de la ley, no pasan esas cosas, si uno la tiene que palmar la palma, aunque sea un protagonista. En realidad, en todas mis novelas los protagonistas lo pasan bastante mal, y no recuerdo ninguna intervención tipo Séptimo de Caballería.

RHILA

Hace tiempo me comentabas que lo que parece magia en RIHLA en realidad no lo es, y tengo que admitir que alguna que otra pista hay que así lo parece confirmar, sin embargo los aficionados a la ciencia-ficción de la línea clara, como es mi caso, no agradecen tan poca concreción en lo que respecta al género ¿no resulta demasiado arriesgada la ambigüedad en ese sentido?

Lo arriesgado sería lo contrario. La ciencia-ficción es género literario que amo, y quiero creer que los lectores de ciencia-ficción están más preparados que la mayoría de la gente para internarse en terrenos desconocidos. La capacidad especulativa es la esencia del género. Los caminos trillados son la anti-ciencia-ficción. El ponerle puertas a la imaginación es la anti-ciencia-ficción. Las mejores novelas del género que han surgido en los últimos tiempos lo han hecho en la más atrevida y desafiante frontera, porque eso es lo que nos define. Si nos encerramos en unas normas estrictas y levantamos un muro en torno nuestro, ese será el primer paso para el fin de la buena ciencia-ficción. A mí me gusta la ciencia-ficción clásica, y he demostrado mi devoción por ella al publicar una novela como MUNDOS Y DEMONIOS en un momento en el que parece que la space opera está retroceso. Antes hablabas de seguir los vientos del mercado, pues ya ves qué atrevimiento, después de acostumbrar a mis lectores franceses a mi estilo de historia especulativa, largarles una space opera de factura tan clásica como MUNDOS Y DEMONIOS. No se puede ir más a contracorriente, pero es lo que me apetecía hacer en ese momento. Y eso sí que fue arriesgado.

Mira, lo genial de este género maravilloso es que nos permite contar cosas, y analizarlas, y especular con ellas, de un modo en el que sería difícil en cualquier otra forma literaria. Perdona mi entusiasmo, pero ya te digo que soy un enamorado de la ciencia-ficción. Por ejemplo, en mi última novela, EL SUEÑO DE LA RAZÓN, se habla de temas como la mística y la brujería en la época del redescubrimiento del Hombre. ¿Oscurantismo? No, en absoluto. Mi protagonista es el humanista valenciano Luis Vives, que escribió un tratado sobre el alma. Leyendo el libro de Vives, se comprende que de lo que está hablando realmente es de la mente humana. Dijo: No quiero saber qué es el alma, lo que me interesa es cómo funciona, si puede enfermar y, en ese caso, si es posible curarla. Cuando escribo, siempre busco a mi enviado especial, al personaje que me permite (sin traicionar su esencia de hombre de su época) obtener el punto de vista de la razón. Ramón Llull, Lisán, y ahora Luis Vives. Su enfrentamiento con los límites de la razón es lo que me permite especular sobre estos temas que me interesan desde una perspectiva mucho más intensa (para mí) que si situase la acción en un planeta lejano o me sirviera del artificio de la máquina del tiempo.

Ciertamente en RHILA, en términos generales todo encaja, desde los extraños artefactos que aparecen una y otra vez en el relato, hasta, y ya te he comentado en alguna otra ocasión el recurso genial del huracán para obviar las Islas del Caribe y atravesar el Golfo de México. Sin embargo, la huida de los turcos y su retención a distancia por parte del chamán va más allá de la tecnología avanzada de Clarke o las cualidades gimnásticas de posibles razas alienígenas y entra dentro de la pura magia. ¿Este tipo de detalles se escapan al autor cuando está inmerso en la creación de la obra o también tienen su justificación dentro del marco de la misma?

Vale, entonces no sería hard, pero ¿no sería ciencia-ficción? ¿No es ciencia-ficción la saga de Star Wars porque los poderes de los Jedi parecen magia? Esa retención a distancia podría explicarse mediante telequinesis, o mediante control mental, eso es lo que parece a simple vista, pero ¿puede haber otra explicación? La cuestión es que tú no la conoces porque está más allá de nuestra ciencia, no así el fenómeno del ojo del huracán que es fácilmente interpretable para una persona de nuestra época. A ese juego de espejos me refería. Ahora que no nos oye nadie, te puedo contar que las ideas de Pierre Teilhard de Chardin están detrás de casi todo lo que he escrito. Están en la esfera de Akasa Puspa, que ha crecido hasta convertirse en un organismo vivo inmenso. Están en los cometas de EL REFUGIO y RIHLA. Sí, porque lo que sucede en ambas novelas es que una criatura que ha evolucionado en un cometa de la nube de Oort (cubriéndolo de vida hasta que la propia superficie del cometa se transforma en la piel de la criatura) ha llegado a la Tierra y las condiciones especiales de esta (su proximidad al Sol y su atmósfera) de esta han favorecido un crecimiento explosivo. Este desarrollo ha creado la biosfera y la noosfera de la Tierra primigenia, con un poder tal (indistinguible de la magia, o del poder de un dios, dentro de los límites de esa noosfera) que provoca los recelos de sus hermanos de la nube de Oort. Estos intentan destruirlo a toda costa, descargando una lluvia de cometas sobre la Tierra, pero sólo logran disgregarlo y provocarle una especie de amnesia. De este modo, los humanos somos fragmentos de esa criatura gigantesca que una vez cubrió toda la superficie de la Tierra. La magia se aprovecha de la energía residual de esa noosfera (una criatura inmensa que sigue viviendo, y de la que formamos parte, pero que está amnésica) para alterar la realidad a pequeña escala. El sistema por el que pueden alterar la realidad no se explica en RIHLA, pero sí en MUNDOS Y DEMONIOS. En esta última novela vemos como los colmeneros (que son parte de la noosfera-esfera-dyson) resucitan a la amada del protagonista replicando todos sus estados cuánticos. No es un clon, es la auténtica persona que vuelve a vivir. En mi última novela EL SUEÑO DE LA RAZÓN, describo un viaje al interior de la mente de esa criatura... ¿Creo en todo esto? ¡Desde luego que no! Y tampoco creo en las teorías que Frank J. Tipler desarrolla en su libro FÍSICA DE LA INMORTALIDAD (inspiradas en las ideas de Teilhard de Chardin, por cierto) pero las encuentro apasionantes para especular sobre ellas. Y eso es ciencia-ficción.

HIJOS DE LA ETERNIDAD

¡Vaya! ¡Así que en eso se basa el universo de tus novelas! Desde luego hay que reconocer que lo has disimulado muy bien, y ciertamente da mucho juego a corto y largo plazo (ya sabemos quienes son los malos de RHILA) sin embargo, me quedo con la duda de quienes son los malos de MUNDOS EN EL ABISMO (confieso que no he leído MUNDOS Y DEMONIOS) que bien mirado, era una novela en la que no había buenos ni malos.

La base de mi universo es un principio antrópico salvaje, presentar la vida como la fuerza más poderosa de todas, capaz incluso de alterar las constantes fundamentales a su conveniencia (en EL BOSQUE DE HIELO, por ejemplo, se dice que las criaturas de la Nube de Oort son más antiguas que el Universo) Y no hago ningún esfuerzo por disimularlo, en todas las novelas hay detalles sobre esta idea, lo que pasa es que, en general, las novelas no tratan de esto. Es sólo un fondo sobre el que construyo mis historias y que me permite racionalizar cosas como la magia (como te he dicho no me siento cómodo con lo esotérico) La Noosfera de MUNDOS EN LA ETERNIDAD y MUNDOS Y DEMONIOS es una entidad viviente del tamaño de un sistema solar, y tan poderosa como un dios. Por otro lado, creo que no hay buenos y malos en mis novelas, sólo personas y razas que actúan siguiendo sus propios intereses y su particular concepción del universo. Incluso los angriffs (como se ve en MUNDOS Y DEMONIOS) tienen sus razones para actuar de ese modo. La maldad pura, se malo porque sí, es sólo una forma de locura. Y tampoco me creo a los personajes buenos, buenísimos. Los europeos hemos aprendido (del peor modo posible) que nada es en blanco y negro, que los enemigos de hoy son los aliados de mañana.

Actualmente resulta bastante curiosa tu actividad editorial; estrenas en Francia y a continuación vendes los derechos en España ¿cuál es el proceso editorial? ¿escribes en español, te evalúan en español y luego te traducen al francés y acabas publicando el original en España?

Cuando mi novela LA LOCURA DE DIOS acababa de aparecer en Francia (en el año 2001) fui invitado a las Utopiales de Nantes. Allí conocí a mi editora francesa, Marion, de Au diable Vauvert, que me hizo una oferta muy tentadora: Me propuso publicar mi obra y comercializarla a nivel internacional. Las condiciones económicas multiplicaban por cinco lo que yo estaba acostumbrado a recibir en España, y me daban libertad absoluta para escribir sobre cualquier tema (su editorial no estaba especializada en ciencia-ficción) Yo me comprometí a entregarles un libro al año. Por otro lado, puesto que me tira la space opera, y yo no veía a Au diable Vauvert como una editorial donde publicarla, contacté con otra editorial francesa llamada ISF, que sí estaba dedicada a la ciencia-ficción, y llegué a un acuerdo similar con ellos (aunque con unas condiciones económicas mucho menos interesantes) Lo cierto es que en ISF sólo llegué a publicar una novela, la traducción de MUNDOS EN LA ETERNIDAD, y poco después cerró (espero que no por una relación causa-efecto) Para entonces tenía preparada la continuación, MUNDOS Y DEMONIOS, que iba a ser la segunda parte de mi ciclo de Akasa-Puspa en el mercado francés. Fue una sorpresa cuando recibí un e-mail de Marion, mi editora de Au diable Vauvert, con una oferta para publicar ellos MONDES ET DEMONS. Le respondí que era space opera... Muy space opera. Y ella me respondió: No importa, es un libro de Juan Miguel Aguilera y nos gustaría publicarlo. Y así es como metí todos mis huevos en una misma cesta. Lo cierto es que no me evalúan de ningún modo el texto, yo les mando una novela al año, ellos la traducen y lo publican.

Dicho esto, la verdad es que me da un poco de vergüenza que mis libros salgan en francés antes que en el idioma en el que han sido escritos. Es algo difícil de explicar cuando me hacen una entrevista en Francia. Por eso he estado insistiendo hasta que, al fin, he conseguido que mi última novela se lea primero en España que en Francia. EL SUEÑO DE LA RAZÓN ya está en las librerías españolas, pero en Francia no se presentará hasta octubre, en las próximas Utopiales de Nantes. Ahora mismo estoy trabajando día a día con el traductor preparando esa edición. Así es más lógico.

HIJOS DE LA ETERNIDAD

Triunfante en la Europa continental ¿te han comentado tus editores la posibilidad del asalto al mercado anglosajón? ¿O eso ya depende de si algún editor en lengua inglesa se interesa por tu obra?

Yo no diría Europa continental, sino sólo Europa Mediterránea. Publicar una novela de ciencia-ficción en Alemania está aun fuera del alcance de la mayoría de los autores franceses de género. Me comentaban que hay una desconfianza innata por parte de alemanes y anglosajones hacia las capacidades de los mediterráneos para hacer una buena ciencia-ficción. Por otro lado, entrar en el mercado alemán o inglés es un esfuerzo enorme que no tiene otro premio que ese: publicar en Alemania o Inglaterra. Puede que algunos piensen que una vez traducido al inglés has entrado en el mercado norteamericano, pero esto no es así. Me lo comentaba Richard Morgan en el último festival de Epinal, los ingleses lo tienen también muy difícil para dar el salto al mercado norteamericano. Para hacerlo bien, sus novelas tienen que ser editadas por una editorial americana, importadas de una editorial inglesa no vale. Richard Morgan lo ha conseguido, pero un amigo suyo, que también estaba invitado en Epinal, no. Y me aseguró que era muy bueno, y que llevaba años intentándolo sin ningún resultado, pero los norteamericanos son muy suyos. Y tienen superávit de escritores de ciencia-ficción, ¿para qué va a buscar fuera de sus fronteras?

Curioso dato el de la desconfianza germana hacia los autores mediterráneos. En cualquier caso, y sin esa circunstancia, el mercado europeo es de una complejidad desalentadora; hablando sólo de la Unión Europea, al menos seis lenguas habladas por más de cuarenta millones de personas, otras muchas no tan extendidas pero bien presentes, tres alfabetos, la omnipresente influencia yanki y el efecto si no es ciencia-ficción americana no puede ser buena. Aparte de Lem ningún otro autor ha conseguido transcender claramente a toda esta problemática, y tu propio caso, o el de Sapkowski, son dignos de admiración. ¿Es tan negro el panorama para la ciencia-ficción europea como lo veo o tu actual experiencia te hace ver las cosas con optimismo?

Lo tenemos muy chungo. Yo, que pensaba que había escapado de un ghetto, de repente compruebo, desde esa nueva perspectiva, que sólo estoy en un ghetto mayor, pero que sigo encerrado al fin y al cabo. Y lo peor es que la ciencia-ficción clásica, la que me gusta, la de naves espaciales y tal, está en retroceso en todas partes. De lo de si no es ciencia-ficción americana no puede ser buena tiene tanta culpa los aficionados como algún que otro editor que se ha limitado a comparar los éxitos seguros del mercado anglosajón. Y eso es pan para hoy y hambre para mañana. Este es un fenómeno particular de nuestro género, porque fuera de él, una novela española tiene tanto éxito o más que una novela anglosajona. La verdad es que, aunque hay novelas yankis extraordinarias (yo puedo ser tan fan de alguno como el que más) la gente se ha acostumbrado aquí a tragárselo todo (lo bueno, lo malo y lo regular) con tal de que esté firmado por un anglosajón. Mientras que si compras una novela de Rafael Marín, Rodolfo Martínez, Javier Negrete, Vaquerizo o Elia Barceló, sabes que, de entrada, tienes un mínimo de calidad asegurada.

Tu actividad profesional como diseñador gráfico no resulta evidente leyendo tus escritos: no son tan visuales como podría suponerse, aunque en modo alguno resultan parcos desde el punto de vista descriptivo. ¿Recurres a distintas técnicas creativas en cada caso?

Pues, mira, ahí me has pillado, lo reconozco. Hay una pregunta que nunca suele faltar en las entrevistas que me han hecho últimamente y es cómo consigo escribir de un modo tan visual. Especialmente en las entrevistas que me han hecho en Francia, donde hasta hace un año no había publicado ninguna ilustración y desconocían esta otra actividad mía. Y yo solía tener mi respuesta preparada: Yo es que, en España, además de escritor trabajo como ilustrador, y eso me permite ser muy visual cuando escribo. Pero tu pregunta me desconcierta por completo. ¿Seguro que era para mí? ¿No se te habrá traspapelado de alguna otra entrevista? Porque me han acusado de muchas cosas, pero jamás de no ser visual. Así que no sé qué decirte. Para mí lo visual es lo primordial, quiero que mi lector se sienta en el centro de la acción que estoy describiendo, que vea los colores y la perspectiva de lo que tiene delante, no importa si es un zoco árabe o una esfera Dyson cubierta de vegetación, quiero que el lector lo vea como yo lo veo en mi mente. No soporto a los escritores que no son visuales, que empiezan a contarme cómo se siente y lo que piensa el personaje (que también es interesante) pero que no me aclara dónde está y lo que lo rodea. Ese es mi principal motivo para abandonar un libro; si no veo lo que el autor me describe acaba aburriéndome y lo dejo, por mucha fama que tenga. Reconozco que es un defecto, pero es la forma en la que yo interpreto la realidad y así es como intento trasmitírsela a mis lectores. Como dijo Stephen King, escribir es lo más parecido a la telepatía. Y yo pienso en imágenes.

STRANDED
STRANDED

La pregunta es para ti, no lo dudes. Quizá sea una cuestión de percepción propia e interpretación de los términos, pero de verdad que no creo que seas un escrito tan visual como te dicen por ahí (probablemente influenciados por tu actividad como diseñador) Visuales suelen ser los escritores que viene previamente de escribir guiones para cómic, cine o televisión; han desarrollado la concisión en la parte visual propiamente dicha (una serie de orientaciones sin entrar en demasiadas profundidades) porque de eso se encargará quien desarrolle ese guión. A la hora de pasar al relato o a la novela siguen siendo visuales y suelen obvian los detalles del escenario y pasan sobre ello con un par de pinceladas (cosa que tu no haces) para centrarse en los diálogos y la acción. Y no hay que confundir esto con no saber construir escenarios, que es a lo que te referías. Pero estas son discusiones ociosas, reformulemos la pregunta ¿Cuál es la mayor diferencia, en el aspecto creativo, entre elaborar una obra gráfica y una narración?

No me refería a construir escenarios, sino a trasmitir imágenes al lector. Pero tienes parte de razón. La verdad es que, en los últimos años, he hecho un verdadero esfuerzo de superación personal para no ser tan visual. El mundo es algo más que lo que nos entra por los ojos, hay olores, sabores, texturas táctiles, sensaciones subjetivas... Últimamente intento prestarle atención a todos esos aspectos, porque hasta que no se invente en senso-cine siguen siendo patrimonio exclusivo de la narrativa. Yo empecé escribiendo guiones de cómic para mi amigo Rafa Fontériz. Como ya expliqué en un articulo que apareció en tu página, el origen de Akasa-Puspa es un guión de cómic de sólo ocho páginas, en el que una criatura adaptada al espacio (que era muy parecida a un virus bacteriófago) se apoderaba de una nave espacial. Después de todos estos años, mi punto de partida de una historia siempre es una imagen poderosa (ballenas nadando en un gigante gaseoso fueron el origen de EL REFUGIO) alrededor de la cual construyo mi historia. Si te fijas, en mis primeras novelas, apenas doy información sobre lo que piensa o lo que siente un personaje. Mis personajes no eran planos, yo conocía esa información, sabía lo que estaba pensando o sintiendo, pero no lo decía porque lo único que me interesaba era la imagen y los diálogos. Sin embargo, dos acontecimientos, me hicieron replantearme esto. Uno fue el guión de la película STRANDED, y la estupenda oportunidad de hablar con dos actores tan profesionales como Joaquim Almeida y Maria de Medeiros. De sus preguntas, de lo que necesitaban saber sobre el pasado y los sentimientos de sus personajes, para exteriorizarlo y crear su interpretación, aprendí un montón, comprendí que esa información es primordial si no quieres quedarte sólo en la superficie. Yo tenía esa información, insisto, y la usaba para decidir cómo iba a actuar un determinado personaje en un momento dado, pero comprendí que el lector también quiere conocerla. El otro acontecimiento, por supuesto, fue el intento fallido de escribir una novela a medias con el gran Rafael Marín. Para mí fue como un curso intensivo de escritura, aprendí un montón del maestro sobre cómo plasmar personajes en el papel. Curiosamente, su método no era muy distinto del que empleaban Joaquim o María Medeiros... Pero, creo que me estoy desviando del tema... ¿Cual era la pregunta? Ah, sí. Mira, yo me gano la vida como ilustrador y diseñador, ese es mi trabajo aunque, poco a poco, la literatura ha ido ocupándome más y más tiempo. Las diferencias entre dos medios tan distintos son muchas, como puedes imaginar, y creo que con lo anterior ya lo he contestado de algún modo (aunque parecía que me iba por las ramas) Dicen que una imagen vale por mil palabras, pero la literatura tiene la capacidad de ir más allá de lo puramente visual. ¿Por qué desperdiciarla?

Creo que nos hemos extendido bastante más de lo que David Mateo me había pedido (tío, sobre diez preguntitas breves que la revista va muy apretada) así que voy a acabar con una pregunta de repertorio; ¿cuáles son tus próximos proyectos?

Pues seré muy breve: ahora estoy trabajando con mi traductor, Antoine Martin, en la versión francesa de EL SUEÑO DE LA RAZÓN, y he empezado ya una novela nueva, pero estoy tan al principio, que prefiero no comentar aun nada de ella. Más adelante, a ver si toma cuerpo.

© Francisco José Súñer Iglesias,
(4.613 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Tierras de Acero MGZN nº 2 en julio de 2006