COSMOS
COSMOS EE.UU, 1980
Título original: Cosmos
Dirección: Adrian Malone
Guión: Ann Druyan y Carl Sagan
Producción: Adrian Malone, Geoffrey Haines-Stiles
Música: Isao Tomita, Vangelis
Fotografía: Neal Rasmussen
Duración: 60 min.
IMDb:
Reparto: Carl Sagan (locución)
Comentarios de: Jorge Armando Romo

Cuando tenía unos diecisiete años, tomé la decisión de leer todos los libros de Carl Sagan que me fuera encontrando. Y es que había escuchado de todo sobre este científico: Es el mejor divulgador de la ciencia de todos los tiempos, es uno de los mejores astrónomos que han dado los Estados Unidos, es una persona que supo escribir con gran maestría sobre todo tipo de temas, etc. Al haber tantos comentarios a favor, no dudé ni un segundo y comencé a devorar uno por uno cada texto con la firma saganiana.

El primer libro que leí fue EL CEREBRO DE BROCA. Posteriormente, libros como MILES DE MILLONES, LOS DRAGONES DEL EDÉN, COSMOS, la novela CONTACTO, EL MUNDO Y SUS DEMONIOS, etc., serían uno de mis alicientes para que en un futuro decidiera estudiar una carrera científica. Saco todo esto a colación porque hace poco tiempo tuve la oportunidad de comprarme el documental Cosmos, el cual hizo famoso a Sagan y que a su vez, inspiró a muchos a tratar de interesarse por lo menos un poco en la ciencia (He de confesarles que soy uno de los miles de jóvenes que culpan a Sagan de haberles inspirado a estudiar y convertirse en estudiantes de ciencias y en científicos profesionales)

Para serles sinceros, el documental me ha parecido de lo más original. Pese algunos detalles, sin lugar a dudas me parece que es una gran obra de divulgación de la ciencia, que plasma en el espectador nuevas ideas que posiblemente soslayarán a las ideas y prejuicios preconcebidos. En cada episodio, podemos observar el interés que tenía Sagan sobre temas tanto de ciencia así como de otras áreas. Creo que esa era una de sus grandes virtudes: sin ser un especialista, podía documentarse adecuadamente y hablarnos de una manera elegante y ecléctica sobre todo tipo de disciplinas.

Por mencionar solamente algunos temas, este documental nos habla tanto de la Biblioteca de Alejandría como de la piedra Roseta; de la obra de Johannes Kepler hasta los científicos de hoy; de la teoría de la evolución hasta de ecología; de la pseudociencia llamada astrología hasta los disparates de todo tipo de ovnilocos; del sistema solar y otros temas astronómicos hasta la posibilidad de vida extraterrestre; de la vida en los suburbios neoyorquinos hasta de la guerra nuclear.

En las primeras transmisiones, este documental fue una revolución en materia de divulgación. Nunca antes un espacio como este había tenido millones de telespectadores en su primera transmisión. Hoy en día, aunque con ritmo regular, el documental sigue siendo visto por todo aquel interesado en la ciencia.

Sin embargo, no todo lo que brilla es oro. Una de las cosas que más me ha decepcionado de este astrónomo es la falta de interés que tuvo por la investigación y la gran producción de obras de divulgación con que inundó el mercado editorial estadounidense. No digo que no haya publicado artículos especializados producto de sus investigaciones, sino que simplemente al final de su vida, fue criticado por sus colegas por darle la espalda al trabajo de investigador y dedicarse casi de tiempo completo a escribir libros y más libros de divulgación. Un servidor está convencido de que hacer ciencia es primordial, y que después de eso es necesario divulgar el conocimiento científico y que es posible encontrar afinidades entre ambas actividades.

Regresando al documental, hay varios aspectos más que también me han decepcionado. Por ejemplo, Sagan hace gala de su ignorancia como historiador de la ciencia al documentarse casi exclusivamente en fuentes secundarias al hablar, por mencionarles un tema, de la vida de Kepler (un buen ejemplo de un investigador e historiador de la ciencia fue Ernst Meyer, quien no solo supo aportar grandes cosas a la biología, sino que también supo acceder directamente a las fuentes primarias para escribir verdaderos libros de historia de la ciencia) El ritmo que lleva el documental por momentos es tedioso: la velocidad de cada capítulo de este, aunado a la voz de flojera de Sagan, por momentos puede que haya aburrido a más de uno.

Tal vez lo más grave es la idea que tiene Sagan acerca de la ciencia. Para muestra basta un botón: al final de uno de los capítulos, Sagan recomienda al público acercarse a la ciencia, ya que esta nos da un conocimiento más confiable del mundo que nos rodea. Hasta aquí estaríamos de acuerdo; no obstante, más adelante el conductor, sin previo aviso nos dice: ... la ciencia es la verdad. (¡Uyyy!) Este comentario de tipo positivista, es posiblemente el mayor descalabro en este gran divulgador (este argumento clásico no solo era apoyado por Sagan, sino también por gente como Stephen Jay Gould o Stephen Hawking) Yo opino que la ciencia nunca nos permitirá acceder a esa verdad absoluta que tanto anhelamos, sino que todo lo contrario (Es un hecho que en el ámbito académico, existe la desaganización, término que hace referencia a la necesidad de quitarle a las personas la visión de la ciencia que pregonó este gran astrónomo en sus libros) La ciencia es esa herramienta racional que nos permitirá arrancarle solamente algunos secretos a la naturaleza: es un ente creado por los humanos, el cual tiene sus limitaciones y al final, no nos permitirá conocerlo todo.

Finalmente, a pesar de que el último episodio es en la última media hora un recordatorio del resto del documental y a la vez, la prueba de que a los guionistas se les acabaron los temas, considero que este espacio es una gran obra maestra de la divulgación que deseo recomendarles ampliamente por su calidad y por el eclecticismo de los temas, ya que puede que les suceda como a mí: derramar una pequeña lágrima justo al escuchar la música de inicio y recordar que el fascinante mundo de la ciencia está ahí, no solo para disfrutarlo, sino para mejorar la calidad de vida de todo ser humano.

© Jorge Armando Romo, (981 palabras) Créditos