DUDO ERRANTE
DUDO ERRANTE Russell Hoban
Título original: Riddley Walker
Año de publicación: 1980
Editorial: Berenice
Colección: El nogal negro
Traducción: David Cruz y María Luisa Pascual
Edición: 2006
Páginas: 237
ISBN:
Precio: 17 EUR

Cuando termino una novela de este estilo se me queda tal cara de tonto que me provoco carcajadas si da la casualidad de que me miro en un espejo.

Naturalmente, la primera reacción es ciscarme en las muelas del autor ante semejante tomadura de pelo, sin embargo, al cabo del tiempo reflexiono y me digo que bien, que la novela puede tratarse de un experimento en toda regla (es un experimento en toda regla) y que como tal hay que considerarla.

Así pues primer aviso para navegantes: esta novela es un jodío experimento, si no te gustan los experimentos, ni te acerques a ella.

El fundamento del experimento de Hoban es inventarse, o mejor dicho, proponer como evolucionará el inglés moderno en un mundo arrasado y devuelto prácticamente a la edad de hierro. En ese sentido la labor de los traductores (ampliamente explicada por ellos mismos en las notas introductorias) ha de ser considerada como un trabajo notable, ímprobo, (y sospecho que divertido) El idioma de Dudo es una mezcla de contracciones, préstamos de diversas áreas tecnológicas, reelaboración total de la sintaxis y la ortografía y una sana desinhibición a la hora de tratar el sexo y la escatología fisiológica.

En ese sentido el trabajo de los traductores (y por ende tengo que suponer que el de Hoban) es impecable al haber sido capaces de retorcer el idioma hasta el punto de, sin convertirlo en algo irreconocible, hacer patente su evolución en el tiempo.

Con algunos peros.

Como ese aspecto era obvio jugué durante muchas páginas a calcular el tiempo transcurrido desde el derrumbe de la civilización hasta la época de las aventuras de Dudo ¿Cuánto tarda en evolucionar una lengua dejada a su suerte hasta llegar a ese estado? ¿Cuánto tardó el latín desde que el Imperio de Occidente se hundió definitivamente hasta la aparición de las lenguas romances? ¿quinientos, seiscientos años? ¿Y cuanto pasó para que esas lenguas romances evolucionaran hasta las formas más reconocibles de los idiomas actuales? ¿otros trescientos, cuatrocientos? Con ese ejemplo vivo (unos ochocientos años desde el latín hasta el primer castellano reconocible) suponía que la novela estaría datada unos doscientos o trescientos años después del Gran Pum (ahora explico que es esto) Pues no, Hoban aventura nada menos que unos dos mil quinientos años (página 142) Tres ciclos completos de evolución idiomática.

Y aquí se acabó mi tolerancia con el experimento de Hoban.

Podrá parecer un motivo un poco pueril (mira que no salirme las cuentas...) pero si se experimenta, se experimenta con todas las consecuencias, y antes de ponerse a distorsionar el idioma podría haberse preocupado de hacerlo coherente con lo que cualquier bachiller aventajado puede calcular en pocos minutos.

Segundo aviso para navegantes: esta novela es un jodío experimento, pero un experimento falso, si encima eres de los que te cabreas con las inconsistencias, por nímias que sean, ni te acerques a este libro.

Dejando de lado el lado experimental el argumento tampoco es que sea como para tirar cohetes (aunque literalmente así ocurra) Entre la confusión del lenguaje distorsionado se puede adivinar que Dudo se queda huérfano en un accidente de trabajo. Toda su tribu trabaja en un gran vertedero y al tratar de sacar una enorme máquina del fango ésta cae sobre su padre aplastándolo. A los doce años se encuentra, pues, heredando el cargo del padre, una especie de chamán visionario al que la tribu atiende ansiosa mientras intenta sacar algún provecho de lo que ve y oye. El estreno de Dudo es notablemente mediocre, pero nadie se preocupa en exceso, ya aprenderá.

En esto, llegan al poblado un par de titiriteros, Mistros, auténticos funcionarios que a través de los guiñoles perpetúan la historia de Eusa, el sabio maldito que descubrió la forma de retorcer el átomo y hacer el Gran Pum y de cómo se lo robaron hombres menos escrupulosos que él que acabaron por destruir el mundo.

A partir de aquí la confusión. Parece que Dudo tiene alguna clase de poder o destino o algo que lo hace apetecible por un lado y peligroso por otro, en su pueblo no lo quieren no ver, pero los titiriteros tienen mucho interés por él, o eso parece. Durante el trabajo en el vertedero Dudo tiene un mal enfrentamiento con un mandamás del mismo y se ve obligado a huir, pero durante la huida se topa con los perros salvajes que lo guían hasta un mutante (el Arsufrispo de Cambri, de la estirpe de Eusa) que a su vez lo guía hasta la costa para hacerse con una misteriosa piedra de sal amarilla, luego se separa de él, Dudo es capturado por los forzudos de uno de los titiriteros y así continuamente, entre conversaciones de gran calado filosófico y el descubrimiento de la pólvora hasta que Dudo, hastiado de todo, se hace a su vez titiritero.

Cuando me vienen con historias del despertar de la conciencia, de viajes iniciáticos y de ritos de madurez para justificar una buena cantidad de pasajes sin sentido y unidos entre si débilmente me dan uno escalofríos bastante desagradables. Y DUDO ERRANTE es uno de esos.

Tercer aviso para navegantes: el argumento de esta novela está apenas hilvanado, o si, pero a efectos prácticos, y como está escrita como lo está, no se sostiene.

En fin, que es un libro de gran fama (el amigo Pringle lo tiene en su lista de 100) que ha llevado a autor y traductores mucho trabajo pero que no me ha convencido en lo más mínimo.

Es más lo dejé aproximadamente a los dos tercios, me tenía un poco hasta las narices, pero como es de esos libros que más vale acabar para poder hablar de ellos con conocimiento de causa, lo terminé sin gran entusiasmo y con gran desconsuelo al comprobar como el hilván se soltaba sin remedio página a página.

© Francisco José Súñer Iglesias, (974 palabras) Créditos