LA EDAD DE ORO
LA EDAD DE ORO John C. Wright
Título original: The Golden Age
Año de publicación: 2002
Editorial: Bibliópolis
Colección: Bibliópolis Fantástica nº 19
Traducción: Carlos Gardini
Edición: septiembre de 2004
ISBN:
Precio: 19,15 EUR
Comentarios de: José Becerra Gómez

Como uno ya conoce la rapidez en disparar adjetivos de nuestros amigos americanos, suelo dejar tales afirmaciones en suspenso momentáneo y me guío por otros parámetros para escoger mis lecturas. En este caso, lo que me decidió a leer LA EDAD DE ORO fue la juventud de la obra, ya que fue publicada en EE.UU. en 2002; tenía curiosidad por saber el rumbo actual de nuestro querido género.

El resultado de la lectura me reconcilia con los autores clásicos y me hace llegar a la conclusión de que, si bien no está todo inventado, lo nuevo deja, a veces, mucho que desear. Y no se trata de falta de oficio, que el amigo Wright lo tiene; en verdad, y desde el punto de vista formal, la obra es francamente buena, con todos los aderezos que los puristas como yo tanto valoramos. Tiene una soltura impropia de un escritor novel, buen manejo del lenguaje, sin excesos tan típicos en otros autores, una trama principal, con sus sub-tramas y sus desarrollos a veces convergentes, a veces no y variedad de personajes.

¿He dicho personajes? Bueno, depende. Porque en LA EDAD DE ORO los personajes no tienen por qué ser reales, de carne y hueso como toda la vida; de hecho, lo normal es que no lo sean. Se trata de un Universo virtual por el que pululan telepresencias, maniquíes, primarios, secundarios, terciarios, etc, (o versiones parciales de los mismos) copias de seguridad, simulacros y todo tipo de proyecciones oníricas, composiciones y neuroformas, con el añadido que ni ell@s mism@s saben lo que son en realidad.

Todas estas personalidades están agrupadas en docenas de casas señoriales al estilo feudal, que a su vez, se rigen por los designios de los sofotecs, entidades autoconscientes electrofotónicas (o sea, ordenadores) que dirimen las querellas entre las diferentes casas biológicas.

En este escenario, nuestro protagonista, Faetón Primo de Radamanto, descubre que le faltan unos cientos de años de recuerdos. Al parecer, han sido borrados de su mente, sin saber por quien, ni por qué razón. El argumento de la novela consiste en la búsqueda de la respuesta a esas dos preguntas.

El problema para el lector surge cuando comprueba que es prácticamente imposible seguir el hilo a la trama. Si a veces, con personajes normales, los autores nos confunden hasta el extremo de que nos acordemos del laberinto del Minotauro, no hay que exprimirse mucho el magín para suponer el lío que se forma durante el desarrollo de este relato. Me recuerda a un cocinero que hace un guiso de carne, pescado, verduras y huevos al que, además, añade una docena de especias diferentes para darle sabor; el resultado es algo parecido a LA EDAD DE ORO, de John C. Wright.

© José Becerra Gómez, (458 palabras) Créditos