Cara a cara
ENTREVISTA CON LUIS ANGEL COFIÑO
por Francisco José Súñer Iglesias
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Para empezar, una semblanza de Luis Angel Cofiño.

Nací en diciembre de 1967, soy asturiano, estoy casado, y trabajo como médico intensivista en la UCI del Hospital Covadonga, en Oviedo. También estuve varios años en la UCI del Hospital San Agustín, un lugar que recuerdo siempre con mucho cariño.

Además de la ciencia-ficción tengo otro gran hobby: la informática, mi segundo gran vicio (un linuxero, sí, no se puede ser perfecto)

Empecé a escribir en 1998. Estaba a punto de terminar la residencia (el periodo MIR en el que se forma un médico especialista) y supongo que fue una forma de descargar la tensión (eso de que te den un título y pases automáticamente al mercado laboral suele poner a la gente un poco tensa) El caso es que empecé a desarrollar lo que parecía que iba a ser el borrador de un relato más o menos largo, y se convirtió en un libro completo titulado QUIEN GOBIERNE LA TIERRA. Resultó impublicable, claro, pero abrió una puerta que hasta ahora no se ha cerrado. Enseguida me planteé escribir otro libro, planteado desde el principio como una precuela del primero. Esa segunda novela fue EL CORTAFUEGOS, que prácticamente se escribió sola y acabó convirtiéndose en un libro de cierta calidad. Fue publicado en Espiral ciencia-ficción, y ha recibido muy buenas críticas del fandom, incluso llegó a estar incluso nominado al Premio Ignotus. Un orgullo para mí, sinceramente.

Después empecé a escribir algunos cuentos cortos, todos destinados a su participación en las diferentes ediciones del Premio Espiral. Varios de ellos fueron seleccionados para su publicación, cosa que agradezco infinitamente. Y uno en concreto, el titulado LA MANZANA DE NEWTON recibió el Primer Premio, algo que me hizo babear durante bastante tiempo.

Mientras tanto, escribí otra novela larga, titulada SU CARA FRENTE A MÍ, una historia bastante triste que gira en torno a la astronáutica y la ingeniería genética. Quizás sea hasta la fecha mi mejor novela, la más estudiada y la más meditada. Está publicada en la Colección Vórtice, de Ediciones Parnaso.

Y después de eso, me he ocupado también de reescribir mi primera novela, con cambio de título incluido. PERROS BAJO LA PIEL fue el resultado. No fue un simple retoque a la novela original, sino una reescritura completa, palabra a palabra. Está publicada en Espiral ciencia-ficción, y en la práctica, viene a ser una especie de continuación a EL CORTAFUEGOS, pero solo están relacionadas por el hecho de que la una es el pasado y la otra el presente, porque las líneas argumentales son distintas por completo.

Y de momento eso es todo lo que hay. Pero dadme un poco más de tiempo y ya veremos lo que va saliendo. :)


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Si hay algo que realmente impresiona de tus novelas es la capacidad que demuestras para desplegar argumentos complejos con decenas de personajes y hacer que todo encaje y que no se pierda la pista a uno sólo de los protagonistas y figurantes. ¿Utilizas algún intrincado y arcano sistema de planificación o lo tienes todo en la cabeza?

Sinceramente, me resultaría bastante difícil planificar de antemano todo lo que cuento en mis novelas. ;)

Cuando escribo, solo tengo en la cabeza un par de ideas básicas o como mucho un hilo argumental más o menos definido. El resto... es pura improvisación. :)

En el caso de SU CARA FRENTE A MI, por ejemplo, tenía una idea muy clara de lo que quería, y seguí un guión que estaba previsto desde el principio, aunque al final terminé por apartarme de él. Pero fue la excepción, no la regla.

Por ejemplo, EL CORTAFUEGOS se escribió de un tirón, desde la primera página a la última, y yo nunca sabía qué iba a escribir diez páginas más allá. Literalmente.

¿Que cómo encajan los personajes? Pues como buenamente puedo. Eso es lo divertido. Empecé describiendo una jovencita a caballo por una calle de una ciudad francesa, y en ese momento no tenía ni puñetera idea de lo que iba a hacer con ella. Pero tenía una norma flotando en el aire: pase lo que pase, lo escrito, escrito está.

Y a veces mientras escribía algún párrafo, lanzaba hachazos al aire, piezas que quedaban sin encajar. Si no había suerte, esas piezas acababan como un guiño de complicidad al lector, como si debiera saber ya a qué me estaba refiriendo (¡eh! ¡es un libro de historia, se supone que lo has estudiado en la escuela!) Si tenía suerte, cien páginas más adelante se me ocurría que podía encajar una pieza con otro de los protagonistas. Pero ninguno de los cuatro personajes terminó de hecho como yo tenía pensado que iba a terminar. A veces llegué a pensar que se escribían ellos solos.

EL CORTAFUEGOS fue especialmente divertido de escribir, porque yo iba descubriendo lo que pasaba más o menos a medida que lo iba escribiendo, casi como si fuera un lector más. SU CARA FRENTE A MI, en cambió, costó un poco más de trabajo porque me estaba ciñendo a un argumento que ya tenía elaborado, pero aún así hubo también un montón de cosas improvisadas sobre la marcha.

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Médico internista (nos tienes que explicar en que consiste exactamente esta especialidad) y experto en Linux (al menos usuario avanzado) Con estas credenciales hay más que de sobra para comprender porque tus novelas son tan sólidas en todo lo que tenga que ver con la informática, medicina, biología, etc. ¿Tienes alguna vocación más que te ayude?

No es internista, sino intensivista. La confusión es fácil pero son especialidades completamente diferentes. A la Medicina Intensiva le pasa como a la Anestesiología o la Medicina Nuclear: existen, y son muy importantes, pero son poco conocidas por el público (incluso mal entendidas por otros médicos)

Los intensivistas somos los que nos ocupamos de los pacientes graves o muy graves, aquellos cuya vida está corriendo peligro de forma inminente. Oficialmente se dice pacientes críticos, pero es un término que a mí no me gusta demasiado porque es muy rimbombante.

Por explicarlo de forma más llana: los médicos intensivistas son los que se ocupan de los pacientes que están en la UVI. Todo el mundo sabe lo que es un cardiólogo o un cirujano, pero poca gente se para a pensar que alguien ha de atender a los que están en la UVI, ¿verdad? Pues sí señor, ahí estamos.

Respecto a Linux, me considero solo usuario avanzado. Decir experto en cualquier cosa son palabras mayores.

También me ha gustado un poco la astronomía, el dibujo y la fotografía. En astronomía no he pasado de leer un poco sobre el tema. En dibujo llegue a ser medianamente decente, pero hace muchos, muchos años que no dibujo nada. Y en fotografía leí mucho, compré mucho equipo, y nunca dejé de ser absolutamente mediocre (y eso, siendo generoso) Pero sirvió para descubrir que lo que me gustaba no eran las fotos, sino los aparatitos electrónicos. En cuanto toqué mi primer ordenador la fotografía se fue a freír espárragos.

Oh, y soy un teleadicto incurable. Más concretamente, me gusta la telebasura más lamentable, desde Gran Hermano hasta el tomate. Y lo confieso sin ningún tipo de rubor.

No tengo ni idea de cómo el dibujo o la fotografía han influido en mi forma de escribir, pero seguro que lo han hecho. Estoy convencido de que todo lo que somos o hacemos influye de alguna forma.

Pero sí estoy seguro de que mi adicción por la telebasura está involucrada hasta el tuétano. :D

Ups. Usté perdone la confusión de especialidades. También creo que eres la primera persona que conozco que admite sin complejos estar enganchada a la telebasura. Tus obras, sin embargo, trascienden en gran medida a los pequeños conflictos domésticos o de consumo y son grandes conspiraciones de tamaño planetario, y más grandes aún. ¿Te es más cómodo, como autor, manejar grandes escenarios o como decías antes simplemente te sale así?

Respecto a la confusión de especialidades, no pasa nada, ya está uno acostumbrado. ;)

Lo de los grandes escenarios es que me sale así. Generalmente no tengo ideas tan megalomaniacas, pero el personaje se va moviendo, la cosa se va liando y al final uno se acaba preguntando dónde perdió el control. :D.

La verdad es que me interesan mucho más los conflictos internos, las pequeñas cosas que mueven a la gente. Pero me resulta muy difícil aislar eso sin ponerlo en medio de un marco más amplio. Porque al final, por mucho que intentemos pasar de ello, la política está a nuestro alrededor, y controla nuestras vidas mucho más de lo que la gente piensa que lo hace. En las tres novelas hay mucha, mucha política, y aunque en SU CARA FRENTE A MÍ he intentado evitar que dominara toda la novela, supongo que también terminé por perder el control. ;)

Pero la verdad es que siempre intento que sea el personaje el centro de todas las cosas, que sea él quien se vea inmerso en el desastre, viendo solo su pequeña parcela de realidad, incluso con el mismo desconcierto con el que nosotros vemos en la realidad nuestra sociedad y nuestro marco político. No, no puedo decir que me sienta cómodo con grandes escenarios, sino que más bien veo a una pequeña persona metida en un gran follón. Y luego, el gran escenario va surgiendo página tras página por simple acumulación de sucesos.

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Tus novelas además, son tremendamente hard, en el sentido de que todos los aspectos técnicos y científicos son tratados y utilizados con precisión y exactitud, sin caer en la trampa de dar más explicaciones de las necesarias, los artefactos sirven para esto y aquello y funcionan, pero cuando lo haces, caso de SU CARA FRENTE A MI, eres capaz de exponerlo con claridad, ¿esto también te sale así o necesitas tu tiempo para no abusar en la medida de lo posible del dialecto técnico correspondiente?

Supongo que tengo cierta facilidad para explicar las cosas, es verdad. Y eso es algo que considero una bendición. Pero no para la escritura (que también) sino sobre todo para mi profesión. Explicarle a los familiares de alguien qué es exactamente lo que le pasa al enfermo y por qué está yendo todo mal, y conseguir que lo entiendan sin tecnicismos, es precisamente muy importante en mi trabajo. Y no siempre se consigue.

En las novelas intento huir de los tecnicismos porque a mí también me resulta desagradable leer exceso de hard en los libros. A veces se me va un poco la mano, también, ¿eh? Por ejemplo tengo la sensación de que me pasé un poquito de largo en algunos pasajes de PERROS BAJO LA PIEL, y en cambio otras veces he resumido párrafos enteros de explicaciones en una sola frase pronunciada por un protagonista. Eso no explica nada, claro, pero deja un saborcillo que los que saben de eso apreciarán, y los que no, sabrán al menos que hay muchas cosas que están ahí ocultas aunque no se digan explícitamente, lo que sirve como mínimo para dar cuerpo al texto. En EL CORTAFUEGOS, por ejemplo, usé muchísimo ese recurso, y se hacen referencias muchas veces a sucesos que no se cuentan, no se describen, ni siquiera se especifican, pero sirve para dar sensación de que hay toda una historia turbulenta ahí detrás.

Y luego, que no soy ingeniero. Si profundizo mucho en el funcionamiento de un artefacto, lo más fácil es que acabe por estropearlo todo. Así que mejor no te metas, Manolo, que si con un par de pinceladas ya pasa por bueno pa qué vas a pintar la pared entera. ¿No? ;)

Aunque la novela acaba por obviarlo y convertirse en una enorme historia de conspiraciones dentro de conspiraciones las premisas de las que parte EL CORTAFUEGOS (esa catástrofe ecológica tan bestial) no me convencieron en absoluto, demasiado exagerado, un colapso demasiado generalizado para ser creíble. ¿Lo planteaste como escenario o a partir de alguna previsión concreta al respecto?

Pues yo tengo la sensación de que me quedé corto. Representé un mundo con mucha tranquilidad atmosférica, pero en la realidad se supone que habrá tormentas de proporciones catastróficas.

Por otro lado, la radiación ultravioleta es muy dañina. Sin la capa de ozono, el planeta no es viable, sencillamente. Y no veo que estemos poniendo mucha solución a este tema en el presente, así que soy bastante pesimista respecto al futuro, porque no hablamos ya de un cambio ecológico más o menos violento (el planeta se ha adaptado ya otras veces a cambios catastróficos) sino de algo que es imprescindible incluso para la vida bacteriana. Hablamos del fin del mundo, directamente.

Aunque sí está un poco acelerado el ritmo de degradación. No creo que hablemos de dos siglos hacia el futuro, ni tampoco de plantear soluciones a un siglo de distancia. Tal vez un milenio sería más acertado. Pero es una cuestión de ritmo, no de intensidad.

Luego está lo del nivel del mar, un poco exagerado en la novela, 150 metros donde deberían ser solo algunas decenas como muchísimo. Pero la verdad es que nadie sabe del todo cuánto subiría el nivel, porque a esas proporciones es difícil cuantificar el efecto térmico sobre el agua marina (me refiero a la expansión de su volumen con el aumento de la temperatura, no al deshielo polar)

Bueno, y todo eso está muy bien, pero lo más importante de todo... es que quería que Oviedo tuviera playa. :D.

Y qué carajos. Era mi novela. ;)

Por otro lado, la explicación final de PERROS BAJO LA PIEL está más bien traída por los pelos, sospecho que escogiste la menos mala de las que se te ocurrió.

No exactamente. (Mmmmh... ¿se pueden poner spoilers?)

Bueno, pues en realidad la explicación final ES la premisa básica de la que surge toda la novela.

Verás, QUIEN GOBIERNE LA TIERRA fue la primera novela que escribía y acababa de leer hacía poco tiempo CONTACT, de Sagan. A decir verdad, CONTACT no fue el motor que hizo que yo empezara a escribir, pero sí que influyó en mi perspectiva acerca de lo que iba a contar. De la novela de Sagan me sorprendió mucho el exquisito tacto que tenían con nosotros los alienígenas. Y me pregunté si nosotros, en su lugar, seríamos capaces de hacerlo de forma parecida.

Así que mi primera novela, en realidad, partía de la idea de CONTACT, pero asumiendo lo que pasaría si fuera al revés y nosotros estuviésemos en su lugar. Esa era la idea principal, la duda moral sobre la que se asienta el libro: un futuro hipotético en el que, contra todo pronóstico, nosotros somos la especie dominante, y tenemos en las manos la posibilidad de ser tan exquisitos como los alienígenas de CONTACT. La novela entera gira en torno a ese concepto ético, de si seríamos capaces o tendríamos motivos suficientes para hacerlo.

Cuando reescribí la novela para que saliera PERROS BAJO LA PIEL, la suerte estaba ya echada. Tanto la novela original como EL CORTAFUEGOS, habían restringido mucho las alternativas y yo quería respetar el espíritu (que no la letra) de la original. Ese fue el resultado.

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Pero SU CARA FRENTE A MI es sencillamente redonda.

Aaah, SU CARA.... Es la joya de la corona, sí. No depende de las otras, se diseñó desde cero y completamente libre de cargas.

Quedó bien, es verdad. :)

Aunque no es perfecta. Tiene algún gazapo por ahí suelto que prefiero callarme, je, je... ;)

A decir verdad, la idea de SU CARA FRENTE A MI surgió de la forma más tonta. Un día iba paseando con mi señora y santa esposa y nos cruzamos con una mujer de mediana edad que nos miró. Recuerdo que hacía un día de perros y estaba cayendo una buena. El caso es que no sé muy bien por qué, me puse a pensar en aquella mujer y en qué vio en nosotros cuando nos miró. Luego empece a pensar en que nunca más volveríamos a cruzarnos y me pregunté si alguna vez nos recordaría y de qué forma.

Y luego me pregunté qué es lo que hace que seamos conscientes de esas cosas. Porque si prescindimos de la idea de un Dios, entonces todo se reduce a un cerebro, un sistema físico de intercambio de información que consigue crear conciencia dentro de ese maremagnun de datos, pero que es tan complicado que no sabemos cómo funciona.

Porque si supiéramos cómo lo hace, podríamos clonarlo. Y ser inmortales. Y ahí está la idea básica de la que parte el libro.

No sé qué fue de aquella mujer pero le estaré eternamente agradecido. Porque algo en su expresión me hizo pensar en ella, en quién era, y en qué es lo que hace que yo sea capaz de hacerme todas esas pajas mentales, con perdón.

Un día tonto lo tiene cualquiera.

Aunque en EL CORTAFUEGOS fuera la ecología, en SU CARA FRENTE A MI es la astronáutica el punto de partida de toda la historia, ¿dedicas mucho tiempo a documentarte o eres de esas mentes prodigiosas capaz de correlacionar todo lo que ve y lee y luego exponerlo o utilizarlo sin mayor problema?

Pues va a ser que no... me temo que mi prodigiosa mente no tiene ni pugñetera idea ni de ecología ni de astronáutica. Y sip, gasté mucho, mucho tiempo documentando. :D.

Pero Internet es un mundo entero al alcance de los dedos. Hay muy poquitas cosas que no se encuentren rascando un poquito en el Google, desde descripciones más o menos precisas acerca de cómo es el sistema Altair, hasta la forma más o menos correcta de transmitir un mayday por radio. Internet es grande, enorme, y casi todo está ahí, en algún lugar. ;)

Fíjate, habitualmente cuando escribo tengo varios programas abiertos simultáneamente, cada uno con las cosas más variopintas. Por ejemplo, lo normal es que tenga el procesador de textos LyX para escribir, pero por detrás está Firefox con varias pestañas abiertas, cada una con una página web sobre cosas de las que estoy hablando en ese momento, y a un lado el emulador Qemu con una máquina virtual Win98 con el Atlas Mundial Microsoft Encarta, y algún mapa cargado (y generalmente también varios mapas más impresos encima de la mesa) Eso, lo normal. Pero muchas veces, además, tengo un editor de texto abierto, con notas acerca de lo que han hecho los demás personajes hasta ese momento, y otras veces, además, cosas más exóticas. Por ejemplo, en el caso de SU CARA FRENTE A MÍ llegué a tener abierta una hoja de cálculo que hice en Gnumeric con un montón de cifras y fórmulas que desglosaban la duración del viaje a Altair, con la contracción del tiempo incluida.

Bueno, y también suelo tener abierto el Amarok o Noatun, algún lector de mp3, porque siempre escribo escuchando música. Y no sería la primera vez que incluso incorporo en la novela lo que yo estoy escuchando, como cuando Veronique Marcel estaba escuchando música poco antes de que las tropas de asalto tomaran su casa. Y otras veces, en vez de música, ando echando periódicas ojeadas a la tele, con TVtime abierto muy pequeñito, en una esquina, que eso también es documentación de la buena. :D

Tonterías aparte, se aprende un montón simplemente recopilando todas esas cosas para tenerlas a mano mientras escribes. Y ya te digo: a veces después de revisar unas cuantas páginas web toda una tarde, eso solo acaba reflejándose en la frase de algún personaje que se queja por ejemplo del absurdo ancho de banda que están usando las teradelfinoj.

El truco no es saber mucho sobre un tema, sino en decir lo bastante y lo bastante poco, como para que parezca que sabes. Y si hay algo que no consigues averiguar, pues te lo inventas. O incluso mientes, directamente, pero procurando que no se note mucho tu ignorancia. No sé si me explico. :)

En alguna de esas mentiras me han pillado bien pillado. Estoy pensando por ejemplo en los Victory, como bien me apuntó en su momento Marco Herreras. Pero en público no vamos a tirar piedras sobre nuestro propio tejado, ¿verdad?;D.

Y no. No sé hablar esperanto. Pero sí he leído detenidamente varias webs sobre la gramática del esperanto. Y con eso y un diccionario con las raíces de las palabras, te basta y te sobra para poner unas cuantas frases. :D

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Da la impresión de que aprendes muchas cosas interesantes mientras escribes. ¿Con qué relato o novela crees haber aprendido más?

Hombre, me alegro que me hagas esa pregunta. :D.

Pues curiosamente no fue con las novelas, sino con uno de los cuentos que presenté al Premio Espiral, en la convocatoria dedicada a China. Era una ucronía, así que tuve que leer muchas páginas sobre historia, arte y cultura chinas, hasta encontrar un punto de ruptura a partir del cual desarrollar la historia.

Y seamos sinceros, ¿cuánto sabemos realmente de la China? Muy, muy poquito. Me sentí muy perdido y eché meses enteros en aprender cosas. El relato que presenté, al final, no era nada bueno, pero llegué a apreciar mucho la cultura china y a conocerla un poquito mejor.

Echo mucho de menos el Premio Espiral, porque era una forma de lanzar un sombrero al aire y de empezar una aventura. Me servía de estímulo, y como mínimo salía de cada convocatoria sabiendo un poco más, que no es poco.

Y aprovecho para enviarle un saludo desde aquí a Juanjo Aroz. Sin él, estoy seguro de que las tres novelas (incluyendo SU CARA FRENTE A MI) seguirían metidas en un cajón... y los relatos simplemente no existirían.

En SU CARA FRENTE A MI hay un detalle que me hizo bastante gracia. En la solapa se indica expresamente que la novela se había escrito con software libre, y llegados a la página de derechos se lanza una maldición divina contra todo aquel que ose copiar el libro sea cual sea el método. Al menos paradójico... ¿crees que al mundo de la edición todavía le queda mucho para equipararse al del software libre pese a las iniciativas de gente como David Bravo o el propio Bruce Sterling?

El mundo está lleno de paradojas, sí. :)

En realidad la idea de poner esa nota sobre el uso de software libre no fue mía, sino que lo introdujo la editorial. Yo me enteré cuando tenía el libro en mis manos. Pero es rigurosamente cierto y supongo que lo sacaron de mi página web, que está dedicada a Linux, no a la ciencia-ficción. Eso sí, reconozco que me encanta que lo hayan puesto.

Pero no es una contradicción, o al menos yo no lo veo así.

Ciertamente, soy un entusiasta de Linux, principalmente porque es bueno. Como sistema operativo me ofrece una enorme capacidad de maniobra, estabilidad, y un mundo entero de posibilidades a la hora de configurar el sistema. Y como me encanta juguetear con la máquina y trastear con ella, pues donde esté un Linux que se quite un Windows cualquiera.

Pero no soy un fanático anti-Microsoft. Es más, entiendo perfectamente que un programador quiera ganar dinero con lo que hace. De hecho, uso habitualmente una PDA en mi trabajo, y ésta sí usa software propietario, no software libre. Y para más señas, soy de esas raras personas que se compran legalmente su software, así que tengo un montón de licencias de programas comerciales pagados religiosamente, ¿por qué no?

En el caso de los libros, ocurre otro tanto de lo mismo. Me cuesta mucho considerarme a mi mismo como escritor. Y, en cualquier caso, me considero amateur de lo que escribo. Sé muy bien cuál es mi profesión y cuál no.

Pero entiendo que haya gente que quiera ganarse su pan con la literatura y decida venderlos, como hace Parnaso. No hay nada malo en ello, y aunque personalmente a mi me interese mucho más la tirada que el dinero a ganar, asumo como algo natural que los médicos trabajen por dinero y las editoriales o los programadores informáticos hagan lo propio con libros y software.

Como también entendería que Linux se venda comercialmente. Y, de hecho, yo mismo he comprado legalmente Debian en una ocasión y Mandrake en otra. Y me estoy planteando seriamente hacer una colaboración voluntaria a Gentoo, que es lo que uso ahora. Al César lo que es del César.

Vaya, Gentoo, ciertamente te gusta trastear ¡y mucho! (Culturilla para el lector: Gentoo es una distribución Linux cuyos programas se compilan «a medida» de la máquina en la que se instala, con las infinitas posibilidades de adaptación y optimización... y tiempo invertido que supone eso) ¿En la escritura también eres así? ¿Te gusta moldear el argumento, ir de atrás adelante, cambiando detalles para que encajen con la personalidad de los personajes o reescribiendo tramas secundarias para que converjan un poco más allá de lo previsto en un principio?

Gentoo, sip. Para desesperación de María, que me suelta algún que otro grito cada vez que se encuentra el ordenador actualizando el sistema entero. Lo que significa tener la máquina compilando y compilando a toda pastilla durante cuatro o cinco días. Y luego un par de días más afinando las cosas mientras ella se va quejando de que le salta algún error en no-se-que, o que el ordenador le dice que el programa puturrú no encuentra la librería freslerí punto so. Luego uno lo va afinando todo, claro, pero la verdad es que se tiene ganado el cielo, solo con eso. Yo ya se lo tengo dicho: te has casado con un friki, vida mía. O:)

En la escritura, curiosamente, es distinto. No voy puliendo para un lado y para otro. En realidad repaso muy poquito, generalmente solo una vez, quizás dos, una para faltas de ortografía, y otra para corregir una frase aquí y otra allá. Todo lo demás queda más o menos como estaba al principio. EL CORTAFUEGOS, por ejemplo, solo se corrigió una vez. PERROS..., dos veces. SU CARA FRENTE A mí, una vez (salvo el epílogo) Como ves, cuando digo que suelo escribir de un tirón, quiero decir de un tirón.

Aunque hubo algunas excepciones. La más importante fue el final de SU CARA FRENTE A MI. Originalmente, el libro acababa con una Europa entregada a los ideales fascistas, y aunque los americanos volvían al espacio, era un hecho anecdótico y nostálgico sin relación alguna con la trama principal, que se mencionaba muy de pasada. Era un final que no me convencía del todo, pero la verdad es que fue mi hermano quien leyó ese borrador y me dijo que sonaba demasiado a una apología fascista, que llamaba a engaño, y que el tema espacial quedaba demasiado colgando. Me pareció que la crítica era muy juiciosa, así que borré el epílogo entero y gran parte del último capítulo, y volví a escribirlo otra vez. Cuatro veces, el maldito. Y cuando quedó como está ahora me dije que ya, que eso era lo que andaba buscando. Solo entonces volví a enseñárselo a mi hermano y estuvo de acuerdo.

Y curiosamente, el final de SU CARA FRENTE A MÍ no se solucionó cambiándolo, sino añadiendo cuarenta años más de perspectiva en la policía que lo está contando todo. Curioso: el final que ha sido publicado es casi el mismo final que escribí por primera vez... pero contado cuarenta años después.

Al respecto, las objeciones que se ponen a tus novelas no van por el aspecto literario, sino el técnico, el ideológico o el científico, véanse si no mis propias percepciones respecto a la catástrofe ecológica de EL CORTAFUEGOS y el desenlace/motivación de PERROS BAJO LA PIEL. Desde mi punto de vista eso es muy interesante, porque ya no es que escribas buenas novelas, es además que tocas temas difíciles y controvertidos, que hacen ir al lector más allá de la mera aventura o conspiración que relatas.

Bueno, también se han puesto objeciones literarias. Sin ir más lejos, hace poco tuve una pequeña charla con Nacho en SEDICE, concretamente acerca del estilo literario de PERROS BAJO LA PIEL, un tanto frío y lejano, que no invita a entrar en el mundo de los protagonistas (falta de inmersión, lo llama él)

Y es que es imposible contentar a todo el mundo. Afortunadamente, porque si alguien lo consiguiera, entonces estaríamos todos condenados a leer siempre lo mismo, y la ciencia-ficción sería como una máquina de producción en serie.

Pero si que es cierto que me siento muy mimado por el fandom. No he tenido ninguna crítica que se pueda definir como mala, y hubo varias personas que me dijeron que mis novelas les habían dado que pensar, o incluso que habían influido en su forma de ver la política, o el ejército, o alguna otra cuestión moral. Pienso que ese es el mayor halago que se le puede hacer a alguien que escribe, ya no solo ciencia-ficción, sino cualquier tipo de literatura.

Y el hecho de que alguien se ponga a hacerme correcciones acerca de algún aparato que sale en una novela significa mucho, porque implica que al menos le ha resultado digno de reflexión, y que el contexto en que sale resulta un mínimo de creíble.

Te estás convirtiendo en todo un fenómeno literario. Cada vez que se anuncia una de tus nuevas novelas se crea una expectación que ya se puede llamar importante, y hasta ahora, todas las críticas y comentarios que es posible leer de tu obra son para ponerla (y ponerte) por las nubes ¿cómo llevas eso de la fama?

Hombre yo creo que todavía me queda mucho para que me lleven a Salsa Rosa, pero tengo un pequeño grupo de seguidores por ahí, sí. Hasta el momento, no me consta que hayan hecho un club de fans. :D.

Pero no me puedo quejar de cómo he sido recibido por el fandom, desde luego. Y no deja de sorprenderme ver mi nombre puesto muy alto en según que listas, porque las comparaciones son odiosas.

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Y da un poco de miedo, la verdad. Porque crea expectativas, hace que a uno le entre el miedo escénico y que empiece a meter la pata precisamente por pasarse de la raya. Es como cuando uno intenta caerle bien a alguien, que acaba haciendo estupideces y soltando chorradas como un idiota. Pues eso, más o menos así.

Me ocurrió con uno de los cuentos cortos, el que hice para la convocatoria ¿Escasez de petróleo? del Premio Espiral. Hice un cuento con todos los ingredientes habidos y por haber, una especie de cosa diseñada para barrer y ganar. Todo muy bonito, muy profesional, salvo que el cuento era una verdadera porquería. Al final lo mandé todo al garete, me puse a escribir lo primero que me pasó por la cabeza improvisando como loco, y en cosa de una hora salió EL NEGOCIO DEL SIGLO, un cuento que no ganó, ni siquiera quedó finalista, pero que era más que digno, incluso tenía su gracia.

Y es que al final, la cosa se reduce a eso, a escribir por diversión. El día que escriba intentando superar listones supongo que será el final.

Tres novelas y varios relatos, ¿qué más cosas escondes en el tintero?

El tintero de momento, solo está lleno de tinta. :D

He tenido mucha suerte, y todo lo que ha merecido la pena de publicarse, se ha publicado.

Ahora mismo no hay nada más pendiente de salir. Estoy a punto de ponerme a escribir otra novela, más que nada porque empieza a morder el gusanillo, y esto es como un vicio que te va carcomiendo en cuanto lo abandonas un poco.

¿Una novela sobre qué? Pues ni yo mismo lo sé del todo. Sé que su argumento girará en torno a la tecnología wireless y la telefonía móvil, pero no tengo muy claro de en qué va a terminar la cosa, así que, como las otras veces, habrá un montón de improvisación. Promete ser divertido, al menos para mí, porque me planteo escribir en un marco muy cercano: España a unos veinte años en el futuro. Vete tú a saber lo que puede salir de ahí. :)

Y más adelante quizás retome a las teradolfinoj donde las dejé. ¿Por qué no? Pienso en ellas con cierta frecuencia y les tengo mucho cariño porque ellas fueron las que desencadenaron todo esto. Pero de momento tendrán que esperar un poquito. La España del 2025 me interesa mucho más. :)

© Francisco José Súñer Iglesias,
(5.384 palabras) Créditos