EL SUEÑO DE HIERRO
EL SUEÑO DE HIERRO Norman Spinrad
Título original: The Iron Dream
Año de publicación: 1972
Editorial: Grupo AJEC
Colección: Albemuth Internacional nº 11
Traducción: Aníbal Leal
Edición: mayo de 2006
ISBN:
Precio: 15,95 EUR

Adolf Hitler, fracasado su intento de establecer el partido nazi en Alemania, ha debido exiliarse en Estados Unidos donde sobrevive como traductor, ilustrador y finalmente escritor de ciencia-ficción. No por ello las ideas de Hitler se enfrían, al contrario, toda su obra está embebida de su ideario mesiánico (otras obras de Hitler son LA RAZA DE LOS AMOS, MIL AÑOS DE DOMINIO, EL TRIUNFO DE LA VOLUNTAD y MAÑANA EL MUNDO) que culmina con EL SEÑOR DE LA SVÁSTICA, obra escrita en seis semanas poco antes de su muerte (en 1953) que ocupa la mayor parte de éste libro. El estudio crítico final de Homer Whipple hace un repaso exhaustivo de la novela, la desmonta y analiza prácticamente palabra a palabra y acaba concluyendo lo que a estas alturas de la historia parece más que demostrado; que Hitler estaba loco.

Resulta francamente curioso este ejercicio de estilo de Norman Spinrad, al desarrollar una historia alternativa en la que Hitler acaba en Nueva York tras huir de Alemania perseguido, paradójicamente, por sus ideas políticas. Allí se hace un nombre como ilustrador y escritor llegando a ganar el premio Hugo de 1954 (un guiño de Spinrad, iniciados en 1953, en 1954 no se concedieron) a título póstumo por la delirante novela EL SEÑOR DE LA SVÁSTICA.

No creo que haya duda sobre la maestría de Spinrad como constructor de novelas. EL SEÑOR DE LA SVÁSTICA está perfectamente planificada de principio a fin, tal y como se intuye en la crítica final de Homer Whipple (escrita también, es obvio, por el propio Spinrad) Si bien se inicia de una forma ordenada y hasta tranquila, poco a poco entra en una espiral cada vez más enardecida de violencia, exaltación racial y reiteración de figuras y recursos narrativos. La habilidad de Spinrad es conseguirlo de forma gradual, sin grandes saltos, mostrando la evolución personal del protagonista, un muy genéticamente puro Feric Jaggar, desde el simple desprecio por los mutantes con los que ha convivido, hasta imponerse la obligación moral de exterminarlos a todos arrastrando tras de si a toda una nación. EL SEÑOR DE LA SVÁSTICA llega a producir miedo y aburrimiento a partes iguales, miedo porque en sus páginas se ven reflejada toda la barbarie del régimen nazi, aburrimiento porque llegado a cierto punto está deliberadamente mal escrita, en un tono triunfalista y encendido que cae en la parodia, y que persigue, ante todo, encoger el corazón del lector ante la crueldad de las tropas de Jaggar, que si bien se enfrentan a mutantes, criaturas degeneradas en la dialéctica de libro, no hace falta mucha imaginación para ver en ellos las razas inferiores que la solución final pretendía exterminar.

El estudio de Whipple resulta curioso a su vez porque además de analizar EL SEÑOR DE LA SVÁSTICA, hace un poco de historiografía del mundo alternativo en el que Hitler gana el Hugo. Resulta sorprendente el premio habida cuenta de lo «mala» que es la novela, sin embargo, en las palabras de Whipple queda patente que las doctrinas de los soviets han triunfado, que Asia, Europa y gran parte de África han entrado a formar parte de la revolución del proletariado, que Sudamérica se tambalea ante su empuje, y que sólo Estados Unidos y Japón hacen frente a la amenaza. En ese escenario que va más allá de la paranoia de la guerra fría, no resulta extraño entonces que una novela como EL SEÑOR DE LA SVÁSTICA, que conjura las amenazas exteriores a base de estacazo y tentetieso, tenga tan enorme éxito y que su simbología y vestuario sean adoptados con entusiasmo en las convenciones de ciencia-ficción.

Cierran el libro dos artículos del propio Spinrad, el ya clásico El emperador de todas las cosas, donde aclara varias cuestiones sobre EL SUEÑO DE HIERRO, y El sueño de la razón y algunos monstruos.

© Francisco José Súñer Iglesias, (639 palabras) Créditos