E. T. EL EXTRATERRESTRE
E. T. EL EXTRATERRESTRE William Kotzwinkle (sobre el guión Melissa Mathison)
Título original: E. T. The extra-terrestrial.
Año de publicación: 1982
Editorial: Plaza & Janés
Colección: Novelistas del día
Traducción: Josep Ferrer i Aleu
Edición: 1982
Páginas: 235
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Jorge Armando Romo

Esta es la primera vez que tengo que decir esto: la película es mejor que el libro.

Resulta que llega William Kotzwinkle, toma el guión de Melliza Mathison y lo transforma en esta novela. ¿Cuál es el problema? Pues que este escritor (aún tengo dudas si se le debería calificar así) lo único que hizo fue convertir una gran historia en una verdadera porquería. Pero vayamos por partes.

La novela cuenta exactamente la misma historia, solamente que alargada de una manera innecesaria. La calidad literaria es por demás decadente: no hay coherencia en ciertas ideas y muchos de los enunciados se contradicen entre sí. Muchos de los capítulos (máximo cuatro páginas) generalmente no cuentan nada o son muy repetitivos. La estructuración de la novela como un todo es básicamente una obra comercial hecha exclusivamente para no pensar.

Y esto solamente es el principio. El escritor intenta dar una explicación científica a los súper-poderes de E. T. para caer lamentablemente en el ridículo y demostrar que no tiene el menor conocimiento científico. Por ejemplo, en la parte en que el ser eleva las pequeñas bolas simulando el sistema planetario, Kotzwinkle nos dice que eso se debe a que hay un aparato que mueve electrones. ¿Nada más? ¿No puede haber una explicación más elaborada o más imaginativa? En otra parte de la novela, se narra que cuando E. T. camina por el bosque, encuentra un murciélago, el cual se espanta al verlo y huye. ¿Acaso desconoce el autor que este mamífero volador es prácticamente ciego y que utiliza estímulos auditivos para volar o ubicarse en su entorno?

El problema es que este escritor no solamente no entiende lo que es la ciencia-ficción, sino que creo no entiende lo que es escribir una historia coherente. Uno de sus más grandes errores es afirmar que mientras la raza de E. T. supera la velocidad de la luz, estos seres consiguen que el tiempo transcurra normalmente en su planeta, mas en la Tierra transcurran cientos de miles de años debido a la dilatación temporal. El autor confunde al lector cuando en cierto capítulo menciona que estos seres viajan a velocidades cercanas a la de la luz, y más adelante, nos dice que no, que la velocidad es superada fácilmente. ¿William Kotzwinkle sabe cual es el medio de comunicación de este ser? Pues resulta que no. En cierto momento nos dice que el extraterrestre se comunica por medio de señas, para después contradecirse y afirmar que es telepático.

Lo que sí tiene la historia es mucho humor. Cuando el personaje llega a la casa de Elliott, el autor nos informa que E. T. puede platicar normalmente con las plantas; llega al extremo de decir que los frijoles y los jitomates dan santo y seña de quienes viven en ese lugar.

Lamentablemente, los personajes son odiosos. Elliott es un niño mediocre, un neurótico y un enfermo mental sin futuro.

E. T., a diferencia del ser lleno de ternura en la película, es un maldito extraterrestre presumido y egocéntrico que aprovecha en todo momento para decir que los humanos (todos) son unos imbéciles. Mientras Elliott le da un hogar, este ser no para de insistir que el niño es un pobre idiota. Y de pronto, uno como lector llega a odiar a este ser: E. T. llega al colmo cuando dice que el niño es tan estúpido porque no comprende nada de su tecnología, que no se da cuenta de que él es doblemente estúpido ya que no entiende nada de la tecnología humana. Aún así se da la conexión, con la disminución del menosprecio y el encariñamiento de este ser con Elliott.

Mary, la madre de Elliott, es el personaje más deprimente. Su obsesión por el sexo es exageradamente evidente y aprovecha en toda ocasión para contar a lector sus fantasías. Hay un momento en la novela en que los hermanos juegan con la hermanita y le hacen una broma pesada; la pequeña grita y la madre infiere al instante que los chicos ya están abusando sexualmente de ella. Cuando en la televisión hay un programa de gimnasia, esta mujer no duda en comentar su deseo sexual hacia el instructor. Cuando E. T. se esconde en el patio y los niños (sobretodo Elliott) sospechan que hay algo o alguien ahí, la hija menor comenta que se esconde un pervertido cerca de la casa; ya sabrán el comentario sexual de la madre: Ojalá que sea un pervertido y que venga por mí y que me haga de todo.

En conclusión, una novela que nunca jamás se debió haber escrito; un escritor que jamás debió de haber sido tal y que echó a perder una gran historia... ¡Y que además escribió una segunda parte!

© Jorge Armando Romo, (787 palabras) Créditos Créditos