OCEÁNICO
OCEÁNICO Greg Egan
Título original: Oceanic
Año de publicación: 1998
Editorial: Ediciones Cuasar
Colección: Ciencia-Ficción nº 1
Traducción: Luis Peristani, Claudia de Bella
Edición: 2005
Páginas: 186
ISBN:
Precio: España 13, 95 EUR; Argentina 19, 50 ARS
Comentarios de: Francisco José Súñer Iglesias

Gren Egan es uno de los autores más claramente hard que es posible encontrar hoy día. Matemático y programador, es además un autor controvertido por cuanto está en el punto de mira de quienes quieren ver en la ciencia-ficción algo más que literatura de ideas, mientras que obviamente quienes consideran que la ciencia-ficción es literatura de ideas lo tienen en los altares.

Personalmente, este volumen es lo primero que leo de Egan, así que he llegado hasta él desprejuiciado, y si bien ya había tenido acceso una buena cantidad de comentarios sobre sus obras anteriores, no recordaba con claridad la dicotomía expuesta anteriormente.

Hay dos cuestiones bien claras, si bien por un lado la ciencia-ficción nació fundamentalmente como género centrada en las aventuras espaciales, sus venerables precursores, como Verne o Wells, escribieron sus obras dándole una gran importancia a la componente científica. Verne desde el punto de vista divulgativo, Wells un paso más adelante reflexionado sobre las consecuencias que esa ciencia y esa tecnología iban a tener sobre la humanidad. Verne podía llegar a ser aburrido y farragoso en sus interminables enumeraciones, aunque controlaba perfectamente el tempo de sus relatos y la componente aventurera de los mismos (recordemos, el escribía fundamentalmente para publicaciones juveniles) Wells, por su parte, siendo más especulativo, rodeaba el cómo y porqué de la tecnología, exponía las consecuencias de la utilización de la misma, y daba lugar la meditación y la especulación.

Más tarde, y tras los primeros años pulp, la influencia de Campbell convirtió la ciencia-ficción en un campo abonado a la especulación científica pura. Más centrada en aquellos años en el desarrollo tecnológico. Con mucho de mecánica newtoniana en sus páginas aquella ciencia-ficción hard era asumible en el sentido de que los conceptos que manejaba resultaban bastante intuitivos, sin embargo, los últimos decenios de ciencia-ficción hard han traído nuevas tecnologías, nuevos conceptos físicos, no tan comprensibles, no tan intuitivos, necesitados de una preparación previa o al menos de una mínima explicación.

Y ese es gran problema del hard actual, no tanto que se fundamente en unos conceptos técnicos y científicos sólidos y razonables, sino que están tan fuera de la experiencia habitual, y en gran medida de la formación del lector medio, que para dar a los libros sentido se han de convertir en cuasi tratados de física, nanotecnología, biología, etc, etc, en un a modo de curso acelerado para no iniciados, y eso aburre, y mucho.

En OCEÁNICO Egan parece haber alcanzado la madurez como escritor y consigue soslayar, en parte, ese problema. El relato que da nombre al libro relata las vivencias religiosas del joven Martín, su conversión causada por la influencia de su hermano, sus sucesivas experiencias místicas, las dudas, y el descubrimiento final del verdadero origen de su fe. Lo más notable de OCEÁNICO es Promisión, el planeta donde se desarrolla, y sus habitantes, humanos modificados genéticamente con una sexualidad más que particular y un sociedad diferenciada, con sus tribus marinas y sus tribus terrestres.

ORÁCULO es, sin embargo, un relato extraño, no del todo bien hilado y del que pocas conclusiones he podido sacar. Robert Stoney (trasunto de Alan Turing) permanece recluido en una ¿prisión? ¿comisaría? ¿checa? a causa de sus confesas inclinaciones sexuales y sus no demostradas conexiones con el espionaje soviético. Sorpresivamente es liberado por una extraña mujer venida de algún otro momento o lugar (las dimensiones paralelas y los viajes en el tiempo se confunden según avanza el minutero), y ya libre de sus captores, no tengo claro si en la misma dimensión o en otra, se dedica a traer inventos de realidades paralelas para horror de John Hamilton (trasunto a su vez de C. S. Lewis) que ve en Stoney la reencarnación del diablo. Un relato confuso y desconcertante.

Cierra el volumen SINGLETON. Una matrimonio de científicos tiene problemas para tener hijos porque él estuvo expuesto a la radiación durante sus trabajos en la reconstrucción de Iraq. Como solución deciden adoptar una niña-robot. El relato gira entorno a los problemas, incomprensión y conflictos que provoca la presencia de ésta pequeña inteligencia artificial en una sociedad donde todavía son vistos como monstruos, golems modernos que nunca debieron salir de las mentes de sus creadores. El problema del relato es que tarda excesivamente en arrancar, Egan se entretiene en páginas y páginas sobre estériles vivencias juveniles y trabajos en el desierto, e incluso una vez centrado en el tema principal, no termina de asirlo con fuerza hasta las últimas páginas.

En resumen, un volumen un tanto cojo, con un relato notable, como es OCEÁNICO, y otros dos que si bien tienen sus virtudes podrían estar mucho mejor resueltos.

© Francisco José Súñer Iglesias, (778 palabras) Créditos


Locución de Francisco José Súñer Iglesias
Producido por Francisco José Súñer Iglesias para el Sitio de Ciencia-Ficción
Fondo musical: Walking Colossus de MuSiK
bajo licencia Creative Commons 2.0 Deed Music (by-nc-nd) Con el permiso del autor.