SANTIAGO
SANTIAGO Mike Resnick
Título original: Santiago
Año de publicación: 1986
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova. ciencia-ficción nº 95
Traducción: Elsa Mateo
Edición: Mayo de 1997
Páginas: 423
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: José Becerra Gómez

Las dos últimas novelas de ciencia-ficción que he leído son del mismo autor: Mike Resnick. Se trata de SANTIAGO y LA DAMA OSCURA. En primer lugar, quisiera señalar que aunque se las suele agrupar como una mini-saga de dos obras, son completamente independientes; de hecho, hay dos mil años de diferencia entre la acción de la primera y la segunda novela, siendo las referencias entre ellas puramente anecdóticas, por supuesto, las tramas argumentales no tienen nada que ver entre sí, y tan sólo el escenario es similar.

SANTIAGO es lisa y llanamente un western galáctico. Así de claro y así de sencillo. El autor no intenta disimularlo en ningún momento. El personaje que da nombre a la novela es el individuo más buscado de los millones de mundos habitados en el Universo. Como todo mito, las referencias a él son dispares y, a menudo, contradictorias. Para unos es un asesino de mundos, para otros, un héroe, mientras que bastantes criaturas, humanos y alienígenas, lo consideran simplemente un bandido.

La Democracia, supremo órgano gobernante de todos estos mundos, ha puesto precio a su cabeza, pero nadie en su sano juicio intentaría cobrar la recompensa. O casi nadie.

El Universo en el que transcurre la acción está dividido en dos partes: la más cercana a la Democracia, instalada en Deluros VIII, donde impera el orden y la ley (aunque a costa de la pérdida de libertades) y la Frontera Interior, que agrupa a cientos de miles de mundos, en los que lo más parecido a la ley que existe son los cazadores de recompensas. En este caso, no hay un río Mississipi que separe ambas partes.

El hilo conductor del relato es la famosa Balada de Orfeo Negro. En la Frontera Interior, la importancia de los personajes se mide por su aparición o no en la Balada, y por el número de estrofas que Orfeo les dedica. Por ella desfilan personajes de todo tipo: mafiosos grandes o pequeños, como J. J. J. Stern, Sócrates (el Vito Corleone de la época) o el Alegre Botinero; personajes curiosos, como la periodista Virtud MacKenzie (Reina Virgen), Medio Penique Terwilliger, perdedor y jugador (por ese orden); La Rosa de los Sargazos, chatarrera espacial de corazón partido por el amor o Rizo de Luna, itinerante camarera espacial, toda cándidez e inocencia. Y sobre todo, asesinos y cazarrecompenas, aunque a veces es difícil saber quien pertenece a cada grupo: Giles Puño de acero Sans Pitié, Montaña Humana Bates, el Padre Guillermo (siempre dispuesto a arrebatar almas al Diablo a base de disparos láser); Altair de Altair (una especie de Medusa Galáctica); Simón el Simple, Pacificador MacDougal y, el verdadero protagonista de la obra, Sebastian Ruiseñor Cain, Pájaro Cantor, revolucionario reconvertido a cazador de recompensas con sentimientos.

La búsqueda de Santiago por parte de un grupo de estos personajes finaliza en Puerto Seguro, planeta estéril alejado de cualquier sitio, haciendo un guiño a otros personajes míticos, como el Zorro o Phantom, el Espíritu que Camina.

No se puede decir que SANTIAGO sea una obra maestra en el retrato de los personajes o en la originalidad del argumento. Es, más bien, una novela de aventuras a la antigua usanza, un amable entretenimiento que tiene de ciencia-ficción el escenario y poco más. Que nadie se espere un libro hard boiled­ ni por asomo; aquí no se explican las formas de viajar más rápido que la luz, ni las deudas temporales, ni el mecanismo de funcionamiento de la cocina de las naves. Es, ni más, ni menos, que una novela de don Marcial Lafuente Estefanía dibujada sobre un trasfondo galáctico.

© José Becerra Gómez, (602 palabras) Créditos


Locución de Francisco José Súñer Iglesias
Producido por Francisco José Súñer Iglesias para el Sitio de Ciencia-Ficción
Fondo musical: Push DH de Gerd (elysis) Raudenbusch
bajo licencia Creative Commons 1.0 (sa)