Borges fantástico, 1
Aproximación
por Raúl Alejandro López Nevado
Borges en la biblioteca nacional italiana
Borges en la biblioteca nacional italiana

Hay quienes juzgan que la literatura fantástica es un género lateral; yo sé que es el más antiguo, sé que bajo cualquier latitud, la mitología y la cosmogonía son anteriores a la novela de costumbres. Cabe sospechar que la realidad no pertenece a ningún género literario (...). Sueños y símbolos e imágenes atraviesan el día; un desorden de mundos imaginarios confluye sin cesar en el mundo; nuestra niñez es indescifrable como Persépolis o Uxmal

Para el historiador de la literatura, la obra de Borges es un misterio. No pertenece a ninguna escuela, a ningún credo, a ninguna tendencia estética que permita encasillarlo dentro de ningún movimiento determinado. Es como una flor que floreciera en el desierto, o una estrella que no perteneciera a ninguna constelación. Simplemente está ahí, brilla durante un tiempo, el tiempo preciso que la historia había prefigurado para su existencia, y después se desvanece. No tendrá seguidores, ni fundará ninguna escuela, sus letras son demasiado personales como para jugar a esos juegos del maestro y del discípulo. Y sin embargo, Borges es probablemente el autor más universal del siglo XX. Para él no existen límites espaciales, ni temporales. Sus historias pueden transcurrir de igual manera en la Argentina de finales del s. XIX, como en el Egipto medieval, o el lejano Japón de los samuráis. Pero su universalidad va más allá, no es sólo que sus historias transcurran en un tiempo y lugar determinados, es que uno siente que han ocurrido y que han sido escritas entonces, y que Borges tan sólo se limita a copiar lo que nos hubieran explicado sus protagonistas de poder hacerlo.

Quizá sea esa universalidad, ese pertenecer a todo tiempo y a todo lugar lo que confunda a sus comentaristas. Sus lectores, en cambio, no nos encontramos con ese problema. Nada más fácil que acercarse a alguno de sus textos y dejarse llevar. Se lo ha acusado de frío intelectualismo, pero qué es lo que nos une a todas las personas de cualquier sexo, credo, lengua o nación si no es precisamente el intelecto, la razón, la capacidad de juzgar, libre y limpiamente, sin prejuicios que nos impidan ver la realidad de lo que juzguemos.

Borges ha creado un nuevo género literario, que participa del ensayo y de la ficción; son ejercicios de incesante inteligencia y de imaginación feliz, carentes de languideces, de todo 'elemento humano', patético o sentimental (...) . Es posible que muchos de los visitantes de esta página estén pensando en un nombre muy concreto para ese género a medio camino entre en ensayo y la ficción. En efecto, una de las ramas de la ciencia-ficción se suele denominar justamente ficción especulativa, y busca precisamente el equilibrio entre lo meramente ficticio y lo especulativo, usando en ocasiones lo primero como instrumento de exposición de lo segundo, y viceversa. La diferencia estriba en que en la ciencia-ficción auténtica, la parte especulativa tiene un fuerte componente científico, mientras que en Borges, este componente es siempre de carácter filosófico; no obstante, no podemos olvidar que en ciertos puntos, donde la ciencia busca las respuestas últimas, vuelve a dar la mano a la vieja filosofía. En Borges la inteligencia no está reñida con la sensibilidad, la especulación tampoco lo está con el arte. Por eso, nadie como él es capaz de producirnos ese estremecimiento sagrado que se experimenta ante lo bello, lo divino, y lo terrible.

En su mundo literario se amalgaman inmortales, tigres, gólems, los viejos filósofos de la vieja Grecia y los trovadores del Oriente de LAS MIL Y UNA NOCHES y de Buda; adustos guerreros escandinavos, y malevos argentinos, los bershekers de las sagas nórdicas, y los guapos del tango y del cuchillo; espejos, minotauros y laberintos, y la casa de Asterión donde vive el hombre más desdichado del mundo, que ni siquiera es un hombre; y tigres, y ríos heraclicianos donde uno no puede bañarse más que una vez; y círculos infernales, y sueños imposibles de sombras difusas; pero sobre todo, una figura central e idolatrada: el libro, la gran Biblioteca de Babel donde yace toda escritura concebible o no.

Es difícil explicar cómo es un color a una persona que no lo ha visto nunca, con Borges ocurre lo mismo. Podríamos pasarnos toda la vida leyendo comentarios sobre su obra, y no nos aproximaríamos más a él que si nunca lo hubiéramos oído nombrar. En cambio, basta con unas líneas o unos versos y sentiremos que en nosotros hay algunas barreras que se han roto, aunque sólo sea por unos instantes podremos tener ese sentimiento mágico de contemplar en su unidad el todo, lo que es, lo que fue y lo que será. Así que este pequeño artículo sólo pretende ser un acicate para lazarse a su lectura. Leedlo si queréis, he procurado hacerlo con cariño, y creo que se pueden sacar algunas ideas útiles; pero no bien acabéis, os quiero ver buscando un libro del maestro.


Notas

Borges, J.L., a la recepción del Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) en 1945

Bioy Casares, Adolfo, en la introducción de ANTOLOGÍA DE LA LITERATURA FANTÁSTICA, realizada juntamente con J.L. Borges, y Silvina Ocampo.

© Raúl Alejandro López Nevado,
(21 palabras) Créditos