GANDAHAR
GANDAHAR Francia, 1988
Título original: Gandahar contre les hommes machines
Dirección: René Laloux
Guión: René Laloux y Philippe Caza, J. P. Andrevon.
Producción: Bob Weinstein
Música: Gabriel Yared.
Forografía: Pierre Biecher
Duración: 78 min.
IMDb:
Reparto: (voces) Pierre-Marie Escourrou (Sylvain); Catherine Chevallier (Airelle); Georges Wilson (Métamorphe); Anny Duperey (Ambisextra); Jean-Pierre Ducos (Blaminhor); Christine Paris (Porte-parole); Olivier Cruveiller (Hombre de metal); Teller (Octum)
Comentarios de: Jorge Armando Romo

Se trata de una película de dibujos animados al estilo de René Laloux: un mundo surrealista, técnicas de dibujo innovadoras y de gran calidad, colores muy chillantes, la descripción de la vida en otro planeta distinto al nuestro. ¿Qué más se puede pedir?

Esta cinta, más que como ciencia-ficción, podríamos clasificarla dentro de un género intermedio entre la ficción científica y la fantasía: La fantaciencia. Y es que con tan solo escuchar acerca de brujas espaciales, ya nos damos más o menos una idea de qué tratará la historia.

Gandahar es un mundo lejano donde un humano anda en una especie de visita (lo que si espero es que el nombre del sistema solar sea sistema afganistano; pero bueno, tendría que ser Kandahar para que así lo fuera). Pronto, se enamora de una chica (indígena sensual de color azul, pero qué más da, tiene un bonito cuerpo y pechos de ensueño) y comienza su romance con ella. De pronto, por todas las regiones del planeta, robots de color negro, tenebrosos y malignos, arrasan pueblos enteros con sus rayos que lo convierten todo en piedra. La solución es entender el origen de esta amenaza y detenerlos, pues ningún ejército puede hacerles frente por mucho tiempo.

Hago una pequeña pausa aquí, para comentarles mi gran gusto por la astrobiología, y por el excelente ambiente extraterrestre, que a diferencia de la sociedad super-pacífica y súper-armonizada de seres humanizados de color azul que habitan el planeta, nos muestra una flora y fauna de lo más extraño y exótico que uno mismo se pueda imaginar.

Y bien, continúo contándoles la trama. La linda pareja tomará la decisión de adentrarse en el océano, escondidos en una embarcación enemiga, hasta llegar a un punto por donde los robots no pasan: una especie de isla lejana que en verdad es un cerebro gigantesco con grandes poderes y una gran inteligencia. Al parecer, este ente es un experimento que ha sido olvidado. Y sin embargo es bueno, es inteligente, es sabio, pero está aislado. Pronto, la linda pareja descubre que dentro de mil años, este ser se volverá maligno y construirá un ejército de robots que enviará al pasado para destruirlo todo. Para destruirlo en el futuro, el cerebro otorga al héroe una especie de jeringa con una sustancia que derrotará a la mente maestra del futuro, pero para ello, primero tiene que ser congelado mediante un sistema criogénico y esperar los mil años para despertar y atacar al cerebro maligno.

El resto es previsible. El héroe, tras pasar mil calamidades cumple su misión, derrota a los malos y se casa con la chica, una cosa es la innovación y otra muy distinta decepcionar las expectativas del público, que es quien paga y, con las excepciones de rigor, prefiere los finales felices.

Una película bastante entretenida, que me dejó al pie de mi sillón, y que a pesar de que me perdí los primeros veinte minutos por culpa de un programa que estaba viendo en otro canal, entendí muy bien y disfruté mucho. La recomiendo.

© Jorge Armando Romo, (509 palabras) Créditos


Locución de Francisco José Súñer Iglesias
Producido por Francisco José Súñer Iglesias para el Sitio de Ciencia-Ficción
Fondo musical: Oscar 2037 de Amniotik
bajo licencia Creative Commons 2.5 (by-nc-sa)