LA VELOCIDAD DE LA OSCURIDAD
LA VELOCIDAD DE LA OSCURIDAD Elizabeth Moon
Título original:
Año de publicación:
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova, Ciencia-ficción nº 183
Traducción: Rafael Marín Trechera
Edición: junio de 2005
Páginas: 390
ISBN:
Precio: 19 EUR

Texto de contraportada

La autora de RESTOS DE POBLACIÓN, madre en la vida real de un autista, aborda la compleja y entrañable historia personal de un chico con problemas de autismo, Lou Arrendale. La tecnología de un futuro cercano le ofrece la posibilidad de optar por convertirse en normal dejando de ser quien es o, si lo desea, pese a todo, seguir siendo un completo extraño, un verdadero alienígena, en nuestro propio planeta.

La doctora Fornum, formal y profesional, alza una ceja y sacude la cabeza de manera no del todo imperceptible. Las personas autistas no entienden estas señales; eso dice el libro. Yo he leído el libro, así que sé qué es lo que no comprendo.

Lo que todavía no he descubierto es la gama de cosas que ellos no comprenden. Los normales. Los reales. Los que tienen los títulos y se sientan tras los escritorios en cómodas sillas.

Lou es el protagonista de esta historia, es alguien inteligente y sensible, pero sufre una discapacidad, es autista, y por ello se ve limitado en su contacto con otras personas. Trabaja en una empresa farmacéutica en la sección informática, junto a personas de su misma condición y un día todo el grupo recibe la noticia que hay un nuevo medicamento que les puede curar. A partir de aquí la novela desarrolla las dudas, de él y sus de compañeros de trabajo, sobre si aceptar o no el tratamiento, ellos serían los primeros en someterse al nuevo fármaco que la empresa quiere probar.

Lou en su tiempo libre practica esgrima, semanalmente se reúne con un grupo de personas en casa de su instructor, Tom, que le aprecia y le anima a presentarse a torneos para competir convencido de que puede llegar a buenas clasificaciones. En el mismo grupo está Marjory por la que Lou se siente atraído y ella parece corresponderle, o por lo menos compartir una profunda amistad, y también está Don que aprovecha cualquier ocasión para desmerecer los aciertos de Lou y que se siente resentido por la atención que le presta Marjory.

Lou tiene el tipo de discapacidad que le hace muy infeliz ya que es inteligente y puede desenvolverse solo en el trabajo y en su día a día, pero su relación con las personas se ve limitada y él es completamente consciente de ello y de cómo le ven los demás. El jefe del departamento donde trabaja no disimula el desprecio que siente por el grupo, la vecina de Lou le trata con paternalismo al ver el libro técnico que él está leyendo y le pregunta, como le preguntaría a un niño pequeño, si no es un libro demasiado complicado para él. Don, que envidia su relación con Marjory, no calla sus opiniones sobre los recursos que se desperdician en gente como Lou y le culpa de que otras personas, como por ejemplo él mismo, no tengan un buen trabajo. Estos tres personajes son representativos de tres visiones distintas de la sociedad hacia estas personas: desprecio, conmiseración que lleva a una sobreprotección y resentimiento causado por la envidia.

Poco a poco la novela se concentrará en la decisión de Lou, de aceptar o no el tratamiento para ser normal, para ser como los demás y para mí es lo que hace este relato terrible y maravilloso a la vez.

Y voy a hablar del final

Lou finalmente aceptará ser tratado con el nuevo fármaco y si bien al principio su capacidad mental estará a mínimos, pues no reconocerá a nadie y será incapaz de leer, pronto se recuperará hasta llegar a ser brillante y lograr su sueño de la infancia de convertirse en astronauta. Su meta profesional ha quedado cumplida a la vez que ocupa su sitio en la sociedad normal pero ¿qué ha ocurrido en sus relaciones personales? ¿dónde ha quedado la amistad, el amor?...

Lou es ahora otra persona, es un astronauta que trabaja en el espacio y recuerda a su grupo de esgrima como algo en el pasado y ya no siente nada por Marjory. Esta es la nueva persona transformada por el fármaco curador, alguien eficiente en su trabajo y feliz con su nueva vida, pero ya no siente amor.

En algún momento, a lo largo de la novela, los personajes comentan los rumores sobre los efectos del tratamiento que pueden estar encaminados a hacer trabajadores absolutamente concentrados en su labor y que no se distraigan con otros aspectos ajenos al trabajo. Al final el lector puede suponer que los rumores eran ciertos y que se ha transformado a una persona sensible y afectiva en alguien que solamente vivirá para la máxima eficiencia en la tarea a desarrollar.

¿Se habría ofrecido Lou a seguir el tratamiento si hubiera sabido que a resultas de éste sus sentimientos hacia Marjory, su alegría con el triunfo en esgrima, su relación con Tom y otras personas del grupo ya no significarían lo mismo para él?

Es duro ser visto como alguien distinto, pero perder la capacidad humana de amar es amputar al ser humano un valioso don y por eso en mi opinión esta novela es magnífica pues pone en tela de juicio valores muy encomiados socialmente como el éxito profesional, por encima del valor humano y la disyuntiva terrible de cambiar para ser aceptado o permanecer con las propias limitaciones, si es que lo son.

Aunque haya contado el final el libro no dejará de sorprender a quién lo lea por primera vez, la historia en un futuro próximo, los personajes y las situaciones, los capítulos en primera persona desde el punto de vista de Lou y su visión de las personas y las relaciones, todos estos factores componen un magnífico relato a la vez que plantean un muy interesante dilema.

© Magda Revetllat, (877 palabras) Créditos

El material literario y cinematográfico versado en personajes reales o ficticios que padecen minusvalías físicas o psíquicas es variopinto. Así, de repente y casi sin pensar, me vienen títulos de libros como: MI PIE IZQUIERDO de Christy Brown y LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS de Torcuato Luca de Tena. También recuerdo películas afortunadas como ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO de Milos Forman o menos afortunadas, como RAIN MAN de Barry Levinson.

En el caso del tratamiento de este tema en la ciencia-ficción, solo tengo memoria para una película: CHARLY de Ralph Nelson, basado en el libro FLORES PARA ALGERNON, de Daniel Keyes y esta novela que les cometo ahora: LA VELOCIDAD DE LA OSCURIDAD.

En el ámbito cinematográfico me da la impresión (no sé si generalmente compartida) de que las películas que versan sobre minusválidos son un caramelo para el lucimiento de los actores. Y la prueba de ello es la multitud de Oscars que se han llevado por dichas interpretaciones. No es esto en absoluto una crítica, pues insisto en que en ocasiones suponen memorables actuaciones, como por ejemplo la de Daniel Day Lewis interpretando a un paralítico cerebral en MI PIE IZQUIERDO. Sin embargo y siempre en mi modesta y muy particular opinión la cosa se pone malita cuando Hollywood llega al extremo de premiar a una sordomuda no por su calidad de actriz, sino por hacer de sordomuda (con todos mis respetos para la comunidad de sordomudos, que bastante tienen con lo que tienen).

Y les cuento esto porque después de leerme esta novela, me ha pasado un poco lo mismo. Todo el argumento gira en torno al lucimiento del personaje autista de Lou Arrendale.

Me explico. La trama principal es exactamente la misma que en el caso de FLORES PARA ALGERNON: Discapacitado psíquico que en un futuro relativamente cercano puede someterse a una intervención por la que dejará de ser discapacitado. La diferencia estriba en que Charly Gordon sufre un encomiable proceso de transformación y regresión (la terrible soledad que padece el genio super inteligente es mucho peor que la inocencia infantil del retrasado mental). En el caso de Lou Arrendale no hay casi evolución. El 99% de la historia es el relato de su vida cotidiana como autista.

Esto no representaría un problema real, si la autora del libro no hubiera utilizado un truco muy manido en estos tiempos que corren: la exaltación del protagonista. Lou Arrendale no es un autista típico, sino un super-autista. Tiene apartamento en propiedad, conduce su propio coche, trabaja en una multinacional de analista, tiene beneficios laborales (gimnasio propio, música ambiental a medida, su horario es el establecido por convenio, etc) y además participa con éxito en ¡campeonatos de esgrima! Ni que decir tiene que los personajes secundarios que le conocen le aprecian, respetan y quieren. Solo existen dos malos en la novela, que por predecibles y maniqueos llevan más a la compasión que al desprecio.

Es decir: ¿para que narices necesita Lou Arrendale ser normal? Como lector de la novela me identifiqué miserablemente con los malos por envidiar cochinamente a este super hombre que es capaz de descubrir patrones indescifrables en bases de datos, ganar al campeón regional de esgrima, ser apreciado por su trabajo y ligar con una profesora universitaria.

En definitiva: puedo comprender el cariño de la autora por los autistas y el homenaje que a ellos se brinda en esta novela, está bien escrita y demuestra conocer el medio. Sin embargo no es redonda precisamente por la exagerada exaltación del mismo protagonista.

No se pierdan la inconmensurable entrevista final a la autora del libro. Obra maestra de la forma de pensar anglosajona.

© Manuel Nicolás Cuadrado, (611 palabras) Créditos Créditos