EL MUNDO DE ROCANNON
EL MUNDO DE ROCANNON Ursula K. LeGuin
Título original: Rocannon's World
Año de publicación: 1966
Editorial: Bruguera
Colección: Colección Naranja nº 88
Traducción: Ana Goldar
Edición: 1982
ISBN:
Precio: Descatalogado

Sin ser una de las obras mas celebradas de Ursula K. LeGuin, posiblemente si sea la que mejor se deja leer. Su extensión, la sencillez con la que está escrita, y su, en apariencia, poca vocación por la trascendencia, la convierten en una novela ciertamente agradable.

EL MUNDO DE ROCANNON trata de las aventuras de Gaverel Rocannon en un planeta remoto en el que se encontraba de expedición etnológica. Un conflicto interplanetario del que hasta el momento no se había tenido noticia en la expedición, deja a Rocannon aislado y solo en el innominado planeta.

Previamente, un breve prólogo ha relatado como uno de los habitantes del mismo, una dama de cuna noble, había viajado entre los mundos del Ekumen para recuperar un collar perteneciente a su familia. Rocannon no llega al planeta a tiempo para volver a encontrarse con ella, pero si con sus descendientes, que lo acogen como el hombre que devolvió la preciada reliquia a sus legítimos dueños.

El problema de Rocannon se reduce, una vez aislado, a buscar la forma de comunicar su situación para ser por una lado rescatado, y por otro dar aviso de que en el planeta se ha asentado una base enemiga. El viaje subsiguiente hacia el único transmisor disponible en el planeta se convierte pues en una sucesión de aventuras y episodios comprometidos de los que Rocannon saldrá poco a poco reforzado, superando el sufrimiento, la pérdida y el conocimiento de nuevas razas y nuevas costumbres.

EL MUNDO DE ROCANNON, junto a otras obras de más renombre, como LOS DESPOSEÍDOS, el nombre del mundo es bosque o LA MANO IZQUIERDA DE LA OSCURIDAD, pertenecen al ciclo llamado del Ekumen, son todas ellas historias enmarcadas en el mismo universo, en el que rige el citado Ekumen, una organización que trata de integrar poco a poco a todo tipo de razas y planetas, aunque siempre de forma respetuosa.

El planeta innominado (hasta que se le da el nombre de Rocannon) está habitado por varias razas inteligentes, con dos troncos principales de los que los Angyar, altos y bellos, y los Gdemiar, pequeños y poco aractivos, son sus principales representantes. Los Angyar son señores feudales, dedicados fundamentalmente a dirimir sus pequeñs diferencias en lances de honor, los Gdemiar, trogloditas y nocturnos, son más prácticos y dedican sus esfuerzos a la artesanía y el trabajo de los metales. Además de ellos hay otras razas, ya sea tributarias de los Angyar, como los Olyior, o los Fiia, emparentados con los Gdemiar pero sin prácticamente relación con ellos.

La aparente poca vocación de transcendencia de la novela se ve refutada por ésta compleja división social, del mundo de Rocannon. LeGuin, al estratificar de forma tan clara a los habitantes del planeta lanza un claro mensaje en contra de las clases más favorecidas, dedicadas a ocupaciones completamente inútiles mientras que el trabajo real lo realizan otras castas socialmente inferiores. El propio Rocannon hace esa reflexión durante su viaje, realmente los Gdemiar eran los más indicados para introducir la tecnología avanzada en el planeta, pero de haber sido otros planetas (el mismo se pone de ejemplo) los primeros visitantes probablemente se hubiera despreciado a los Gdemiar por su poco atractivo y se hubiera perdido mucho tiempo en intentar poner al día a los orgullosos Angyar, decididamente poco o nada interesados en mancharse las manos con algo más que la sangre del enemigo.

Pese a la ambientación general de espada y brujería de la novela Ursula K. LeGuin no descuida el aspecto hard del relato. Los viajes entre planetas suponen un alto costo en términos relativistas. El propio Rocannon reconoce que, a causa de sus múltiples viajes, probablemente ya no quede nadie vivo de entre su familia y conocidos. Los propios Agnyar ven como mágica la vuelta de alguno de los suyos al cabo de decenas de años con el mismo aspecto juvenil con el que se fue. En definitiva, pese a los combates a espada y la muy poco convincente telepatía, EL MUNDO DE ROCANNON no es una de esas mezclas risibles entre láseres y mandobles.

Como anécdota, cabe señalar que es en ésta novela donde se sientan las bases de uno de los dispositivos más exitosos de la ciencia-ficción; el ansible, aparato, al que aún no se le nombra así, capaz de transmitir instantáneamente entre dos puntos alejados años luz.

© Francisco José Súñer Iglesias, (723 palabras) Créditos