GALAXIAS COMO GRANOS DE ARENA
GALAXIAS COMO GRANOS DE ARENA Brian W. Aldiss
Título original: Galaxies Like Grains of Sand
Año de publicación: 1960
Editorial: Plaza & Janés
Colección: Colección Mundos imaginarios
Traducción: Carlos Gardini
Edición: 1999
ISBN:
Precio: 6 EUR

Siguiendo un esquema similar a del CIUDAD, de Clifford D. Simak, GALAXIAS COMO GRANOS DE ARENA cuenta la evolución de la humanidad, hasta el preludio de su total desaparición, allá en un futuro tan lejano como incomprensible.

Sin embargo, al contrario que CIUDAD, GALAXIAS COMO GRANOS DE ARENA no resulta una obra tan clara y directa, hay demasiada trascendencia en sus relatos, algunos llegan a hacerse casi ininteligibles a causa de ello, y el resultado es una colección de cuentos irregular, que van de los sublime a lo mortalmente aburrido pese a su aparente unidad temática.

Esto es debido a que Aldiss es uno de los más destacados integrantes de lo que se dio en llamar la new wave, la nueva ola de la ciencia-ficción que en los años sesenta, de la mano de Michael Moorcock introdujo en el género una serie de conceptos que hasta entonces no se habían tenido demasiado en cuenta; por un lado, se cuidó el estilo, las formas, por otro, se introdujeron nuevos temas y se trataron éstos y los clásicos de una forma más intimista, se llegó a la psicología de los personajes preocupándose más en los porqués de sus actos y reacciones. Como todos los experimentos tuvo sus pros y sus contras, desde entonces se admite que si la ciencia-ficción es literatura debe ser elaborada y tratada como tal, sin que ninguna excusa sirva para descuidar su escritura. Por otro, y tras los excesos de la new wave, prácticamente no se consiente que argumentos abstrusos o desarrollos torpes se quieran escudar tras el parapeto del experimentalismo.

GALAXIAS COMO GRANOS DE ARENA es ya un adelanto a lo que será esa new wave. Dividida en nueve relatos nominados como Los milenios de..., describe en cada uno de ellos una situación clave en el desarrollo de la humanidad. Desarrollo, que no evolución. Aldiss presenta el futuro como una sucesión de crisis e interregnos que son a su vez sacudidos por crisis que cambian totalmente el status quo dominante. LOS MILENIOS DE GUERRA habla de la conmoción que supone averiguar que los supuestos alienígenas que visitan la Tierra no lo son en realidad, LOS MILENIOS ESTÉRILES no es tanto el relato de una crisis como la constatación de la decadencia del interregno que cierra definitivamente. LOS MILENIOS DE LOS ROBOTS, relato casi humorístico que cuenta como el hombre casi ha desaparecido y las máquinas se hacen con el control... o descontrol de la Tierra, a estos le siguen LOS MILENIOS MIXTOS, ahora han sido las máquinas las que han degenerado y el hombre, desde sus cavernas, tímidamente, vuelve a dominar la Tierra. LOS MILENIOS OSCUROS traen una desconcertante revelación, el hombre no está solo en la Galaxia, los descendientes de aquellos que en los milenios de la guerra se arriesgaron a viajar al espacio se han multiplicado y están ahí, empeñados en sus propias guerras, el encuentro definitivo se produce en LOS MILENIOS DE LAS ESTRELLAS, cuando la humanidad se reencuentra y la Tierra recibe su nuevo nombre; Yinnisfar. LOS MILENIOS DE LOS MUTANTES se ven dominados por una anomalía genética, una accidente nuclear y un posterior tratamiento descuidado producen células conscientes en sí mismas; la humanidad está a punto de desaparecer absorbida por una conciencia común. Conjurado el peligro, LOS MILENIOS DE LAS MEGALÓPOLIS son la confirmación de que nada cambiará por muchos millones de años que pasen; siempre habrá un Hollywood lleno de grandes productoras y ejecutivos carroñeros. Por último LOS MILENIOS FINALES relata, propiamente, el final de la galaxia y la humanidad, y el nacimiento de otra nueva galaxia y otra nueva humanidad.

GALAXIAS COMO GRANOS DE ARENA, pese a LOS MILENIOS MIXTOS (relato al que sigo sin encontrar el sentido) es un libro que se lee con agrado, no tiene la ingenua calidez de CIUDAD, pero si sus propias virtudes que, unidas a su brevedad, la hacen una obra ciertamente interesante.

© Francisco José Súñer Iglesias, (651 palabras) Créditos