Especial Worldcon 2009, 8
LES RÊVES DE LA MER
por Miguel Esquirol Ríos

Élisabeth Vonarburg, fue editora original de Solaris y una de las más importantes promotoras del género en este país. Sus obras son traducidas a varios idiomas y se la considera la gran dama de la ciencia-ficción québécois. Ha ganado un gran número de premios incluyendo el Premio québécois Aurora y el internacional Philip K. Dick. Es considerada como una de las voces femeninas más interesantes del género de la talla de Ursula K. Le Guin.

Lamentablemente su obra no ha sido traducida al castellano, pero para conocer a la voz de esta interesante autora lo mejor es leer un fragmento suyo. A continuación un extracto traducido de su famosa obra LES RÊVES DE LA MER (Los sueños del mar) la primera obra de la serie de Tyranaël, que recibió el Grand Prix de la science-fiction et du fantastique québécois en Canadá, y el Babet d´Or de la feria del libro de SaintÉtienne en France en 1997.

De la contraportada del libro

Antes del Worldcon tendremos la oportunidad de conversar con esta autora.

Mientras los lanetas mellizos de Altair se eclipsan el uno al otro, un mar azul peligroso y misterioso se levanta, matando a la mayor parte de los exploradores de la Tierra. Los sobrevivientes deben encontrar una nueva vida en las ciudades abandonadas de la población nativa desaparecida hace mucho tiempo, y curiosamente intactas. ¿O son los colonizadores sólo una pesadilla de los aïlmâdzi, los Soñadores nativos?

Así comienza la época del planeta Tyranaël: una aventura, un viaje lírico a través del tiempo, y la búsquedade respuestas, cada una más extraña y maravillosa que la anterior.


LES RÊVES DE LA MER (Tyranaël-1) Extracto: Capítulo 6, p. 71-76)

de Élisabeth Vonarburg. Traducción Miguel Esquirol Ríos

LES RÊVES DE LA MER

Risa, animada conversación, entrechocar de las copas... ¿Entonces es una fiesta? Casi toda la tripulación del Nostos está aquí, así como los delegados de los colonizadores, la mayor parte de los miembros de la primera expedición (una dolorosa punzada en el pecho de David: Jors hablando con Golheim) ¿Cómo pueden reír? ¿Cómo pueden siquiera sonreír? ¿Ya se han olvidado de las tumbas vacías alrededor de la Base, y de aquellas que no lo están en los asentamientos? La historia de Alpha comenzó con un Bang: tiene mártires, sus pioneros, nombres en tumbas. Ya pueden colonizarla ahora. Los primeros ocupantes del terreno, los antiguos nativos, no tenían cementerios, o al menos no por los últimos varios miles de años, si crees en las fragmentarias excavaciones arqueológicas. Ellos ni siquiera consideraban a la muerte digna de conmemoración: hay en ocasiones muertes en los murales más recientes, pero no cuerpos adornados, no dolientes de luto, no procesiones funerarias, no piras funerarias... tampoco torres de buitres, o el equivalente local del ave carroñera. ¿No tienen vida después de la muerte para los nativos? ¿No tienen almas en pena, no tienen fantasmas, no tienen arrepentimientos? Y a pesar de eso allí estaban, como lo revelaban los murales, algunas esculturas, algunos objetos encontrados en tumbas arcaicas.

David se estremece: un rompecabezas más. O quizás no: los antiguos nativos eran... tan antiguos. La evolución de la vida inteligente aquí comenzó tarde, tuvo que esperar por un brote de radiación apropiado, producido por la fusión de las estrella binaria que se convirtió en Altair. Pero después, una increíble explosión de vida: sólo 50 millones de años terrestres para evolucionar de criaturas marinas a humanoides. Los exploradores marinos del continente occidental había llegado hace mucho tiempo a las costas del gran Continente Principal, cuando Ur y Babylon eran ya únicamente cascos empolvados en la tierra. Mientras tanto, cerca del lago Tangerine, la civilización del norte ya tenía cerca de tres mil años terrestres. Sin duda los antiguos nativos tuvieron un largo tiempo para domar a la muerte. Tiempo para ir más allá de los rituales infantiles que le dan consuelo a los que se quedaron atrás.

Alguien ríe detrás de David. Él mantiene su postura al no darse la vuelta. Rituales. ¿Por qué no se dan cuenta que esto es un velorio? Ellos se agrupan como para protegerse de las imágenes mortales, para tranquilizar a los fantasmas. Los griegos llamaban a los dioses responsables de la vida y la muerte benevolentes. Los colonizadores lograron también eufemizar la reaparición de la cosa azul. Ahora es el inicio del año Virginiano - para los colonizadores el aniversario del día 0 del año 0, cuando el mar vino a convertirlos en náufragos. Será también otro aniversario de ahora en adelante: por comunicación instantánea WOGAL, enviarán a la Tierra los resultados positivos del voto sobre la colonización. ¿Estarán listos para celebrarlo, en la Tierra, en los cuarteles de SeCom, y en Bunderye, en la gran Arcología de de la corporación extrasolar de Bounderye?

¿Ellos, los colonizadores, los náufragos, consideran este voto positivo una forma de venganza? ¿Oyen ellos el nerviosismo en su voz, el filo duro de sus risas a veces un poco demasiado altas? ¿Se dan cuenta que están dándole la espalda obstinadamente al cielo donde Prime sigue aun brillando, colgando en lo alto como un adorno de navidad? Nadie está intentando seguir la progresión del eclipse. Ellos no necesitan esta última confirmación, ellos sólo esperaron tanto tiempo para que Evans estuviera feliz, el periódico fenómeno no está en duda: el Mar viene con la luna negra, y se marcha después con el sol negro, y simplemente eso es. Oh, se enviaron equipos a repetir los estudios y experimentos de los colonizadores, con los mismos resultados. Ya saben acerca del mar todo lo que pueden saber, casi nada. Pero la gente de la tierra está tan pegada a los rituales. A los gestos. Este voto sobre la colonización: un mero gesto. Ir a través de toda las mociones. ¿Qué poder tiene la gente realmente aquí, qué capacidad de elegir? Ellos saben que la Tierra quiere a Alpha, la ISA, SeCom y Boundery la quieren. Estos deseos, coinciden por una vez: realizar los votos, no los colonizadores. Y aquellos quienes votaron en contra de este gesto también, ellos sabían que serían una pequeña minoría. Lo hicieron por los libros de historia, para que quedara grabado en caso de que las cosas fueran mal. Pero nadie realmente quiso pensar sobre eso. Además, nadie votó realmente en contra. Algunos de los arqueólogos querían que la colonización se postergara algunos años para que ellos pudieran continuar sus excavaciones, y algunos de los psicólogos tenían dudas acerca del desarrollo psicológico de los colonizadores: domar un planeta salvaje es una cosa, llenar los zapatos de los nativos que misteriosamente desaparecieron tres siglos antes de la primera expedición es otra cosa muy distinta. ¿Qué pasará, por ejemplo, en las grandes ciudades antiguas, que serán pobladas, pero que no será posible llenarlas a toda su capacidad por mucho tiempo? ¿Cómo los habitantes de las ciudades reaccionarán al contacto permanente con todos esos barrios fantasmas? Pero ni Shandaar y Golheim pudieron convencer a mucha gente. Ni siquiera lo trataron. Ellos también querían la colonización. Incluso Evans votó a favor, y él no ha puesto un pie en el planeta todavía. Y yo también lo quiero, así Christian no habrá muerto para nada.

Hay alguien, cerca de la ventana. David hace un esfuerzo para no mirar. Makori. Él ignora la sonrisa ligeramente tímida de la niña, va al panel transparente y presiona su cabeza en él. Prime creciente está rápidamente disminuyendo a medida que los dos sistemas entran en conjunción.

Seis minutos, dice Makori.

David mira todo excepto su reloj de pulsera, irritado. Ha debido empezar a verlo, inconscientemente, y Makori debió adivinar su deseo de saber la hora. Las circunstancias realmente no permiten otra explicación. Uno se encuentra allí, mirando los planetas alinearse, no hay necesidad de habilidades especiales para explicar el acierto de Makori. Una mera coincidencia. Los test PES de Golheim... no significan mucho. Además, no había ni un resultado con Makori.

¿Pero no eran esas respuestas muy negativo, significantemente negativas? ¿No podría él haber fallado las pruebas con Makori a propósito?

Él aparta firmemente esa idea de su mente. Los tests de percepción extra-sensorial siempre tenían buenos resultados cuando el transmisor era Christan, eso es lo que hay. No podía haber funcionado con alguien más. Christian está muerto. El lazo está roto. No hay razón de traer el tema de nuevo. Estúpido de él por haber aceptado hacer esos tests. Estúpido por haber regresado tercamente a esas habitaciones de metal. Nada que ver con PES. Alucinaciones. Tipos desconocidos de radiación emitidos por el metal. No detectados aun, pero debía ser algo como eso. O fatiga. El proceso de duelo, que ya estaba pasando. Christian está muerto, muerto y desaparecido. Y el aniversario de su muerte será el aniversario de la colonización.

Con el rabillo del ojo, ve dos otras personas cerca de Makori: Yvan Kulhevich y Reinda Delgado. Él siente que lo están observando. Los otros conejillos de indias de Golheim. Ellos pasan todo su tiempo libre con él, no ha renunciado a su estúpida idea. Los debe estar haciendo pasar los tests también. ¿Funcionarán con ellos? Los trucos con las viajas cartas Zener, la cruz, el cuadrado, el círculo, la estrella, las olas, todas tan confusas (solo funcionaban con Christian...); o quizás les hace hacer cosas más sofisticadas, con bips electrónicos y todo. Golheim y su proyecto mascota, ridículo.

¿Les habrá hecho probar las habitaciones metálicas?

David se gira violentamente hacia el pequeño grupo y los tres jóvenes se juntan un poco más, como si se hubieran asustado por su repentino movimiento. Han visitado una habitación A-10, Makori?.

Tomada por sorpresa la chica empieza a asentir, después se muerde los labios y mira hacia otro lado. Golheim les dijo que no hablen de eso con él. David no sabe cómo lo sabe, pero está seguro de eso. Él se gira hacia los otros: Ellos también. Esto no es una pregunta; ellos no responden. Pero él lo sabe. Cuantos otros.

Unos 10, susurra Makori; Sólo entre los más jóvenes, Kulhevich añade, y Reina Delgado, muy rápidamente: No tiene tanto efecto en nosotros como en ti.

¿Porque se tienen que disculpar, apiñándose de esa forma, como si tuvieran miedo, miedo de qué? Y de repente, muy claramente de nuevo, la seguridad: ellos tienen miedo de él; ellos intentan evitarlo. Por un instante de perfecta lucidez, él siente que se está viendo a si mismo desde muy lejos, o quizás no de tan lejos: a través de los ojos de ellos. Mala suerte que él no está más lejos, al menos no se daría cuenta de lo que le está pasando (Un flash distante de diversión: pero no dura mucho) Un poco más lejos. Un poco más profundo. ¿Dónde? Allí, debajo, cerca de las tumbas vacías que el azul pronto cubrirá de nuevo.

Él se gira hacia la ventana, vagamente escucha el silencio que cobra presencia detrás suyo en la habitación, pero él está solo ahora con la lenta mecánica celeste. El eclipse está llegando a su perihelio. De pronto todo parece irreal. El espacio no tiene ya profundidad, es una tela negra frente a la cual dos gigantescas esferas giran, las otras tres esferas también giran, engranajes invisibles se mueven, como si la luz y la noche cambiar de lugar bailando, y de pronto, un click secreto, el diablo a salido de la caja, la cosa está de regreso, una de las gigantescas esferas gira con una luz fluorescente ligeramente violeta y la otra de golpe se cubre de azul.

Pero David no va a la otra ventana, como muchos hacen, para ver la niebla que ha regresado al cielo, más allá de los muelles. Una confusión de voces satisfechas se alza detrás suyo. Él preferiría no escucharlos, pero no puedo evitarlo. De nuevo presiona su frente en el vidrio: una cinta ardiente se estrecha alrededor de su cráneo.

© Miguel Esquirol Ríos, (1.681 palabras) Créditos