TORMENTAS DEL CAMBIO O EL PERÚ ANTE LA CIENCIA-FICCIÓN
por Luis Bolaños

A los aficionados a la ciencia-ficción nos preocupa como abordar una realidad tan velozmente cambiante como la que moramos, donde aún siendo marginados vamos a vivir mucho más que nuestros abuelos, y donde a pesar del pesimismo razonable de muchos residiremos en el seno de una sociedad global más desahogada, y la cual probablemente derrame desde la cornucopia del bienestar muchas oportunidades para la mayoría, aunque sin asumir compromisos esenciales. Los ciberpunks y la ciencia-ficción social se han arrimado al tema desde disímiles enfoques contribuyendo a elucidar las ramificaciones de tales opciones y a proyectar realidades alternativas diversas.

En cierta forma, las malas noticias se extienden por doquier, vamos a ser literalmente arrasados por la novedad, sino nos hemos preparado para el raudo recambio quedaremos obsoletos y fuera de juego y como no todos sacaremos en la misma medida provecho de estas nuevas circunstancias, se recrudecerán las tensiones. David Brin en TIERRA o la Trilogía de los Mendigos de Nancy Kress recorren apoyándose en múltiples capas (como debe ocurrir en una novela que se precie de tal) las dimensiones conflictivas y sinérgicas a que se ve impelida la humanidad cuando las calamidades acechan a la vuelta de la piel. Podemos suponer y hasta aceptar que nos encontramos en los prolegómenos de una poligénesis planetaria (quizás un síntoma político sea esa reunión entre Latinoamérica y el mundo árabe en Brasil y el rumoroso y multitudinario fenómeno de los blogs y de los iPods que gracias al MP3 se tornan en Talk Show realizado a la medida de nuestras apetencias) y que ahora mismo deberíamos navegar en los momentos iniciales del nacimiento de una civilización distinta, que llega cargada de incógnitas, promesas y amenazas. No obstante, vastas multitudes de la periferia geográfica y social ni se han enterado y muy eventualmente nunca lleguen a enterarse, estarán tan sometidos a los requerimientos más básicos que no serán conscientes de los vientos de la mutación intelectual. No obstante, Turner en LAS TORRES DEL OLVIDO trazaba con lógica geométrica una de las formas en que podríamos derivar hacia el desastre (recordemos que siempre nos suceden a nosotros, para la naturaleza son fenómenos o formas que brotan para adaptarse a presiones inesperadas)

Como no todos asimilamos las permutaciones a la misma velocidad, recurriremos a: la capacitación permanente y la información actualizada, actividades que devienen esenciales, de allí la importancia que poseen los esfuerzos encaminados a popularizar la Ciencia y la Tecnología, recuerdo que para Heisenberg un elemento crucial en ese proceso de asunción de lo novedoso, era el periodista científico como especialista de lo general que era capaz de dar cuenta de las transformaciones para que fuesen vivenciadas como céfiros y no como tempestades. Agrego que también con IEMA: Imagen Integral, Enfoque Holístico, Metodología Sistémica y Actitud Prospectiva, recordando una de las brillantes ideas de A. E. van Vogt en EL VIAJE DEL BEAGLE ESPACIAL cuando propone que para diluir la dureza interpretativa de los especialistas se requiere un nexialista que integre y enriquezca las vinculaciones entre CTI y sociedad. En cierta forma Coyllur recoge en sus objetivos esa comprobación.

En esta movediza situación algunos saldrán propulsados hacia el infinito futuro que se abre, en tanto otros pueden quedar muy rezagados. Desiguales reacciones estallarán por doquier frente a la marea transformadora que se precipita, nutriendo la discordia. Poul Anderson en su tetralogía COSECHA DE ESTRELLAS nos ilustra sobre los enfrentamientos empresariales, estatales y hasta individuales, que devendrían en esa oleada transformadora.

Seremos capaces de asimilar esos cambios si simultáneamente somos conscientes de nuestro ser nacional, de nuestra idiosincrasia y nuestra cultura, del apego que tengamos a lo nuestro recibido de los ancestros. Empero, no se puede digerir una cultura nueva si la ligazón que mantenemos con nuestra cultura anterior es demasiado rígida. Debemos mantener la mirada puesta en como se van forjando y madurando tales redes y ampararnos en la exploración permanente de ese futuro, que presentimos proceloso pero también fascinante. Los jóvenes deberán ayudar a la nación en esa tarea de exploración, poseen las intuiciones que pueden ser las capacidades imprescindibles en este break point, son justamente jóvenes quienes usan masivamente los NeoTIC's y participan en la Revolución Naranja ucraniana o en la creación de redes o listas de interés. Aunque John Brunner incursionó en esa Near SF a la cual aludimos, han sido Neal Stephenson, Greg Bear y Greg Egan quienes la han llevado a una depurada expresión.

Para vislumbrar el porvenir adyacente y distante, deberemos revisar (en coordinación sinérgica con otros actores) cuales son las tendencias y principales características de este proceso evolutivo, apoyarnos más en la biología que en la política, recordar que es un error antropizar la naturaleza y que nos incumbe apuntar a la comprensión de cuanto llegamos a compartir con las demás especies animales en el proceso de evolución de la Vida en la Tierra. Aceptados estos criterios podemos transitar hacia sucesos extremadamente singulares que desdibujen nuestros ejercicios prospectivos: las seguridades están demolidas y somos por fin conscientes de ello, tal y como gustan de recordarnos William Gibson y Bruce Sterling. Como sospechaban Habermas, Maturana o Flores quizás la respuesta puede venir por el lado de la comunicación, el manejo de información y la creación de conocimiento, la masa crítica estará en proporción a la cantidad de personas conectadas y pensando en redes, de allí que un programa audaz de telecomunicaciones cubriría tal espacio, por eso una alianza inteligente comprende igual a Linus Thorvald (propulsor de Linux), que a Page y Brin (dueños de Google), o a Niklas Zensstrom (Skype) y es tan necesaria para nuestros países como respirar. Para conseguir ese resultado vislumbrado como una explosión de comunicación no podemos quedarnos fuera de ese ascenso crucial de acontecimientos, mantenernos atados a la cadencia de esa aceleración exponencial es vital para nuestra existencia como nación articulada. Recordemos que los Medios Masivos de Información y Comunicación, la TV y los celulares por ejemplo, tal y como los conocemos, tienen los días contados, ya existen las formas de su reemplazo.

Empiezan a desplegarse y a mostrar sus encantos (o sus horrores) distintos tipos de sociedad enmarcadas en una civilización que se obligaría a mediar, a crear nuevas formas de pensar y de relacionarse, de captar la importancia de lo tecnocientífico, tareas que serán indispensables para aproximarse a la eclosión de ese instante tan deseado y tan temido de la epifanía comunicacional. John Varley abre la gama de disyuntivas en su tetralogía de los 8 Mundos, donde la riqueza de su imaginación palidece ante las perspectivas convergentes que células madres, biotecnología, informática, ciencias cognitivas y nanotecnología se apresuran a tejer para traernos la mayor revolución industrial jamás conocida. Probablemente los nuevos materiales y las nanomáquinas van a trastocar intensamente los límites de nuestras vidas.

Quienes agitan y promueven el enjambre tecnológico como la panacea que nos entregará la salida para todos las dolencias que acosan al mundo, desde la escasez de recursos a la discapacidad física pasando por la extinción de especies y el calentamiento global, hacen caso omiso de los argumentos de sus críticos que prevén una erosión y debilitamiento aún mayor de los derechos humanos con el dudoso matiz de encontrarnos asediados de materiales desconocidos, tóxicos y potencialmente autorreplicantes. El horror de su funcionamiento queda patente en ALT 64. ¿Podremos detener esa onda antes de que nos sumerja? ¿Lograremos emerger antes que nos revienten las rompientes de sus consecuencias? Es cierto que con la postmodernidad en ciernes, la idea de progreso está muerta y enterrada, y que las nuevas perspectivas nos señalan un derrotero que no transita por el optimismo desmesurado, a pesar de las tremendas potencialidades que se ocultan tras eventos tan señeros como la capacidad de los seres humanos para decidir su proceso evolutivo (genoma, células madres, inmortalidad), de la existencia de la http y la WWW y la creación de una comunidad global en tiempo real (que tal criatura no sea consciente no le quita mérito) o de las novísimas teorías sobre la materia, la energía, la información y el universo que se expanden desde las comunidades científicas. Los procesos en curso nos ofrecen acontecimientos aún no vislumbrados pero también una visión a través de la cual ahora podemos comprender como sobrevivir y captar los neoconceptos, y es evidente que tal acomodo manifiesta la necesidad de reconsiderar las ideas que continúan sosteniendo la catástrofe que moramos.

Deberíamos practicar la fabricación de futuribles, o presentar escenarios donde el calentamiento global y las desastres ambientales, las guerras y los problemas socioeconómicos, la expansión de los Neo TIC's y la difusión de información, nos obliguen a modelar límites y condiciones hasta concretarse en la emergencia de un poderoso movimiento antisistémico alternativo que se decida a enfrentarse a esos mismos problemas que le han suministrado impulso y orientación, mediante una gran movilización mundial retroalimentada por las redes para afrontarlos mientras sincrónicamente preparamos la transición, tarea que al ritmo del siglo XXI, se torna cada vez más peliaguda, pero conservando en germen la semillas más prometedores de la adaptación sostenible de nuestra especie.

Una coordinación estrecha entre actores, especialmente entre profesores, y científicos y tecnólogos para lo que se enseñaría y difundiría, con ambientalistas para acotar los procesos productivos al interior de una campaña de sosteniblidad con ganancias dignas tendiendo un puente hacia los empresarios, plasmar esas orientaciones en actividades orientadas al manejo adecuado del agua, al financiamiento de proyectos locales agroecológicos y similares, hay que demostrar que existen otras miradas sobre el proceso financiero que merecen ser exploradas y practicadas, y diseñar la transición hacia las tecnologías apropiadas y limpias que remodelarán las condiciones de vida, en fin con cada uno de los actores estatales, pero sobre todo con la apertura a la sociedad civil y la consiguiente labor conjunta que deben convertirse en un proceso de participación y construcción democrática de alternativas, así estaremos en condiciones de realizar una transición menos dolorosa y aprovechar trances y oportunidades coyunturales maximizando sus consecuencias. Todos nosotros y las generaciones venideras, nuestros hijos y nietos nos encontraremos siempre envueltos y frecuentemente cercados en los avatares que se aproximan, actuar y reflexionar proactivamente, diseñando y edificando opciones será una manera de evadirse a lo peor de sus consecuencias, no hay seguridad de escapar, pero por lo menos esmerémonos en descubrir las claves para que cada cual como persona y la sociedad peruana como sistema encuentren sus propias e ineludibles salidas y soluciones.

© Luis Bolaños, (1.731 palabras) Créditos
Publicado originalmente el junio de 2005 en Velero 25