LAS CRÓNICAS DE RIDDICK
LAS CRÓNICAS DE RIDDICK EE.UU., 2004
Título original: The chronicles of Riddick
Dirección: David Twohy
Guión: David Twohy
Producción: Scott Kroopf y Vin Diesel
Música: Graeme Revell
Fotografía: Hugh Johnson
Duración: 119 min.
IMDb:
Reparto: Vin Diesel (Riddick); Thandie Newton (Dama Vaako); Karl Urban (Vaako); Colm Feore (Lord Marshal); Linus Roache (Purificador); Keith David (Imam); Alexa Davalos (Kyra); Yorick van Wageningen (Gobernador); Nick Chinlund (Toombs); Judi Dench (Aereon); Mark Gibbon (Irgun); Christina Cox (Eve Logan).
Comentarios de: J. P. Bango

Plissken ahora es Furiano

Concebida sólo en origen como una segunda parte de la inquietante (y sorprendente monster movie alienígena) PITCH BLACK y protagonizada, igualmente, por el insulso actor Vin Diesel, LAS CRÓNICAS DE RIDDICK se adentra(n) en el terreno de la space opera de perfil bajo con una película que sabe a cine de aventuras, a obra de acción desprejuiciada, a cinta galáctica de holgado presupuesto, a epopeya de amor imposible... sin renunciar ni a una sola de sus originarias intenciones argumentales gracias a una apuesta, sin ambages, por un cine (de género) de ritmo trepidante y altamente gozoso que suele definir la personal obra del guionista y director David Twohy (HAN LLEGADO! BELOW, PITCH BLACK...) Exceptúo, sí, la horrorosa G. I. JANE que, también empobreció considerablemente mi concepción sobre la la filmografía de Ridley Scott.

El argumento no puede ser más sugerente: una raza de pro-hombres, los Necróferos, liderados por un individuo de aspiraciones acaparadoras, amenaza con subsumir a toda la galaxia en el culto a una religión de dogmas mordorianos en eterna búsqueda de una tierra prometida de obscura denominación, el sub-universo, y más que siniestro futuro. Enemigos de toda condición que exceda su propia fe, se imponen como meta acabar con toda resistencia anexionando las voluntades de los invadidos a través de un procedimiento de reconversión-regresión que no sólo incrementa las filas necróferas sino que destierra cualquier posibilidad de convivencia mestiza. Consciente del peligro que representan las ideas de este Lord Mariscal y mientras acaece la invasión de su planeta, una Elemental, una hechizera etérea con el rostro de Judy Dench, pide ayuda a un furiano, Riddick, un asesino individualista y solitario que se convierte en la última esperanza (aún maligna) de un planeta condenado a perecer en las garras del Imperio Necrófero.

Riddick y sus Crónicas

Razas pro-homínidas, planetas de ascendencia starwarsiana, antihéroes supervivientes de un hábitat descarnado y rudo, aires de western (con cazarrecompensas y todo), cine carcelario y aventura sin fin, se reúnen en esta secuela de PITCH BLACK en la que la inexpresividad irreparable del musculado Vin Diesel, su carácter despechado y bruto, encaja a la perfección en un guión construido (con desidia, sí) a mayor gloria de su (adusta, sí) pose.

Trufado de oportunos chascarrillos definitorios del carácter nihilista de Riddick, la película se recrea en las numerosas secuencias orquestadas por los responsables del acabado digital de la película que posibilitan una colección de bellas composiciones pixeladas, recurrentes planos generales y no menos funcionales efectos (la escena en que el Mariscal arrebata el alma a uno de los resistentes; la inmolación del furiano-necrófero) que ornamentan y dotan de textura a una película, menor en cuanto a pretensiones pero, tremendamente disfrutable.

Las Crónicas de Riddick

Metáfora sucinta de los desmanes homogeneizadores propugnados por las civilizaciones imperialistas (con un planteamiento que nos recuerda tangencialmente a cierta película de John Carpenter), LAS CRÓNICAS DE RIDDICK se revela como una space opera liberada de prejuicios, francamente vibrante y bien resuelta por la hábil mano de David Twohy, un mal director de cine de acción que, sin embargo, no se amedra a la hora de llevar hasta el último extremo las propuestas más inverosímiles liberadas por su subconsciente. La película se configura, en fin, como un producto más que competente que, a pesar de las limitaciones de su guión (y diálogos) y la confusa realización de alguna de sus escenas, sabe hacerse un hueco en la denostada contemporaneidad del género fantástico.

Lo más destacado: el toque irrevente del conjunto; su independencia respecto al film precedente; la música de Graeme Revell.

Lo menos destacado: escenas de acción mal ejecutadas; encuadres autocomplacientes; personajes arquetípicos... (nada que no supiésemos de antemano)

Calificación: 7

© J. P. Bango, (608 palabras) Créditos
Publicado originalmente el 14 de febrero de 2005 en El cronicón cinéfilo