La gran historia de las novelas de a duro, 14
Peter Kapra (Pedro Guirao Hernández)
por José Carlos Canalda
Pedro Guirao Hernández
Pedro Guirao Hernández

Como suele ser habitual en este campo, son muy pocos los datos biográficos que he conseguido encontrar de este escritor, uno de los más prolíficos de la literatura popular española, tan sólo que nació en Murcia y falleció en Barcelona el 29 de septiembre de 1993. Según el investigador Jesús Cuadrado, a quien tengo que agradecer la ayuda prestada para la redacción de este artículo, Pedro Guirao inició su carrera literaria en los años cuarenta dentro de los géneros policíaco y de aventuras, aunque al igual que muchos de sus colegas, fue un auténtico todoterreno que, a lo largo de las cuatro décadas durante las cuales estuvo activo, abordó todo tipo de géneros literarios, no sólo los propios de los bolsilibros, sino también otros tales como el realismo fantástico, el erotismo, la divulgación científica o la entonces incipiente informática. No me ha sido posible conseguir ninguna fotografía suya, y el único retrato que conozco es el existente en su libro EL EXTRATERRESTRE, publicado en 1979, del que es autor Juan Bautista Miquel, ilustrador del mismo.

Tuvieron que pasar bastantes años, no obstante, para que Guirao abordara por vez primera el género futurista, firmando como Peter Kapra los guiones de la serie Rutas del espacio, unos cómics serializados con el formato típico de los bolsilibros (17x12 cm. en vertical) denominados entonces novelas gráficas. Editada por la editorial Ferma en 1958, Rutas del espacio alcanzaría apenas una docena de entregas.

Corría el año 1959 cuando Pedro Guirao probó suerte con una nueva incursión en el género, en esta ocasión con la novela titulada DOS CEREBROS IGUALES, publicada con el número 133 de la colección Espacio, de la editorial Toray. Tal como era habitual en estas colecciones, la novela apareció firmada bajo el seudónimo anglosajón de Walt G. Dovan. Un año más tarde, en 1960, Guirao publicó CUATRO A MERCURIO, su única colaboración en la colección Luchadores del Espacio, de la que hace el número 167, en esta ocasión recuperando su antiguo seudónimo de Peter Kapra debido, probablemente, a que las editoriales solían exigir a los autores seudónimos exclusivos.

Pese a que nuestro escritor acabaría desarrollando una larga y fructífera carrera en diferentes colecciones de ciencia ficción, convirtiéndose en uno de los más prolíficos autores españoles del género con un catálogo que rebasa los 250 títulos entre originales y reediciones, lo cierto es que en los primeros años sesenta se prodigó muy poco ya que, aparte de los guiones y de las dos novelas citadas, tan sólo participó, ya en 1962, en la efímera colección Naviatom, de la editorial Manhattan. Eso sí, la totalidad de los cuatro títulos que componen la misma salieron de su pluma, dos firmados como Walt G. Dovan y los dos restantes como Peter Kapra y Eric Börgens respectivamente, y también hubiera sido suya, de haber sido publicada, una quinta novela que quedó inédita y que fue anunciada bajo el seudónimo de Eric Börgens.

EL GRAN ENIGMA
EL GRAN ENIGMA

Frustrada Naviatom y desaparecida Luchadores del Espacio a principios de 1963, a los escritores de bolsilibros futuristas tan sólo les quedaba, en la práctica, la alternativa de las colecciones de Toray, una editorial entonces muy activa puesto que, además de mantener la consolidada Espacio, sacó al mercado otras tres colecciones pertenecientes al género, S. I. P.­, Espacio Extra y Best Sellers del Espacio, en ninguna de las cuales, por cierto, llegó a colaborar Guirao.

No ocurrió lo mismo con Espacio, en la que publicó de forma habitual hasta su desaparición. Tras un largo silencio de casi doscientos números, es decir, de alrededor de cuatro años (la colección era quincenal), una segunda novela de Guirao, HUIDA AL INFINITO, apareció en 1964 con el número 331, esta vez firmada como Peter Kapra, su seudónimo más popular con el que a partir de entonces firmaría la mayor parte de sus colaboraciones en la colección, salvo un par de tardías apariciones de Walt G. Dovan y una esporádica firma, asimismo tardía, bajo el seudónimo de Phil Weaber. En total, de los casi 550 títulos de la colección 62 fueron escritos por Guirao, lo que le convierte en el escritor más importante de Espacio tras Luis García Lecha, Enrique Sánchez Pascual y Juan Gallardo Muñoz (Johnny Garland), los tres clásicos de la colección.

En 1965 hay que datar una de las escasas incursiones de Pedro Guirao en las colecciones que intentaban ir más allá de los bolsilibros, como era el caso de Infinitum, de la editorial Ferma (no confundir con su homónima de Producciones Editoriales, de la que hablaremos más adelante) que, a mitad de camino entre la ciencia-ficción popular y la que pudiéramos denominar seria, alternó las traducciones de autores extranjeros como Richard F. Bessiere, Donald A. Wollheim, Murray Leinster, Frederic Pohl o Harry Harrison con obras de escritores españoles (aproximadamente un tercio del total) que, dependiendo de los casos, firmaban con sus verdaderos nombres o bien con sus seudónimos habituales. Pedro Guirao fue de estos últimos, ya que su novela INFINITO MÁS ENE, número 2 de la colección, apareció firmada por Walt G. Dovan.

CUATRO A MERCURIO
CUATRO A MERCURIO

Durante la segunda mitad de los años sesenta, desaparecidas ya todas sus colecciones de ciencia-ficción excepto Espacio, Toray volvió a intentarlo de nuevo con dos colecciones sucesivas de idéntico nombre, Ciencia Ficción. A diferencia de las anteriores, ambas contaron con una intensa colaboración de Guirao, autor de 7 de los 22 títulos de la primera, y de 42 de los 129 de la segunda, en su mayor parte firmados como Peter Kapra salvo media docena para los que reservó sus otros dos seudónimos.

El cierre de la sección de bolsilibros de Toray en 1972 supuso un brusco giro en el panorama de la ciencia-ficción popular española. En principio la única colección superviviente era la nueva —había iniciado su andadura en 1970— La conquista del Espacio de Bruguera, que se mantuvo en solitario hasta que en 1974 Valenciana abordó la segunda etapa de Luchadores del Espacio, reservada en exclusiva a su autor estrella Pascual Enguídanos (George H. White). Así pues, no es de extrañar que buena parte de los antiguos escritores de Toray se pasaran con armas y bagajes a Bruguera. Pero no todos lo hicieron, y Pedro Guirao fue uno de ellos; resulta sorprendente que un autor tan prolífico, y en plena producción literaria, tan sólo figure con dos únicas novelas entre las casi 750 que constituyen el catálogo de esta colección, la más longeva con diferencia de todas las españolas, publicadas ambas prácticamente seguidas —son los números 157 y 165— no mucho después del hundimiento de Espacio. Evidentemente tuvo que haber alguna razón para ello, pero ésta se me escapa por completo.

En 1975 inició su andadura otra nueva colección, Galaxia 2001, editada por Andina, sucesora de la clásica editorial Rollán. De sus trescientas ochenta novelas, más de la cuarta parte —ciento ocho exactamente— fueron firmadas por Pedro Guirao con sus dos seudónimos más comunes, Peter Kapra y Walt G. Dovan, lo que le convierte con diferencia en el principal autor de esta colección, cuya longevidad —perduró hasta 1986— tan sólo fue superada por La Conquista del Espacio y Espacio. Sin embargo, conviene tener en cuenta un factor importante: a diferencia de las colecciones anteriores, Galaxia 2001 se nutrió fundamentalmente de reediciones de títulos ya editados, de forma que apenas un par de docenas pueden ser considerados —y eso con dudas— inéditos.

En lo que respecta a nuestro escritor la situación no fue diferente, ya que no publicó en esta colección ninguna novela inédita aunque a alguna sí le cambió el título y el seudónimo tal como había hecho años atrás con las cuatro novelas de Naviatom, reeditadas en las colecciones de Toray convenientemente maquilladas. Las novelas de Guirao publicadas en Galaxia 2001, 108 en total, proceden en su inmensa mayoría de las colecciones de Toray, incluyendo las antiguas de Naviatom que logró reeditar por segunda vez, en esta ocasión sin nuevos cambios en los títulos. Curiosamente Cuatro a Mercurio, por el contrario, no fue reeditada. Como anécdota, cabe reseñar los frecuentes cambios de seudónimo respecto a la edición original, algo que también se dio, por cierto, en otros escritores, aunque en esta colección —no en otras, como veremos más adelante— respetó casi siempre los títulos originales.

SEÑORES DEL SOL
SEÑORES DEL SOL

Mientras tanto, Guirao también tocaba otros palillos. En 1979, tal como he comentado, la editorial Teorema le publicaba, dentro de su colección Abierta —una especie de cajón de sastre que abordaba diversas temáticas, a juzgar por la publicidad de las solapas del libro—, la novela titulada EL EXTRATERRESTRE, con ilustraciones interiores de Juan Bautista Miquel. Por su formato (20 13,5 cm.), típico de las colecciones en rústica, por su temática, cercana al realismo fantástico entonces en auge, y por el hecho de que el autor firma aquí por vez primera con su propio nombre, nos encontramos ante un intento, supongo que deliberado, de alejarse del mundo de los bolsilibros, con independencia de los resultados obtenidos. En realidad EL EXTRATERRESTRE es un extraño experimento que, como todos los híbridos, acabó pasando sin pena ni gloria, a despecho de cuales pudieran haber sido las pretensiones de su autor.

Otro intento hasta cierto punto similar, aunque en esta ocasión arropado por una colección específica de ciencia-ficción de prestigio (en realidad más pretencioso que real) fue la novela Los evadidos del infinito, firmada también con su propio nombre y publicada en 1980 con el número 31 de una de las diversas ediciones españolas de la colección francesa Fleuve Noir, todas las cuales, a pesar de sus ínfulas, no suelen ofrecer mayor calidad que los modestos bolsilibros españoles. La colección en cuestión es la de Anticipación Libroexpress, publicada por la editorial ATE, dándose la circunstancia de que la novela de Guirao es la única que rompe el monopolio de los escritores franceses... de forma efímera, puesto que este título fue precisamente el que cerró la colección.

Coincidiendo con la última etapa de Galaxia 2001, entre los años 1980 y 1985, la editorial Bruguera puso en el mercado, primero a través de su filial Ceres, y posteriormente con su propio sello, una nueva colección futurista bautizada con el nombre de Héroes del Espacio. En general, los autores que publicaron en ella fueron los habituales de La Conquista del Espacio y, aunque en ella colaboró también Pedro Guirao, al igual que ocurriera en la otra colección de Bruguera su participación no pasó de simbólica, con tan sólo dos novelas (firmadas como Peter Kapra) de un total de casi doscientas cincuenta. Eso sí, en esta ocasión se trató de dos obras aparentemente inéditas.

ESPORAS INFERNALES
ESPORAS INFERNALES

A principios de los años ochenta tuvo lugar un insólito florecimiento de colecciones de bolsilibros de ciencia-ficción, ya que a las dos colecciones ya consolidadas La Conquista del Espacio y Galaxia 2001 y a la reciente Héroes del Espacio, se sumaron otras nuevas que, en su mayor parte, no pudieron pasar de unos pocos números. Una de las editoriales más activas entonces fue Producciones Editoriales, sucesora de la histórica Ferma, la cual puso en el mercado diversos sellos, la mayor parte sin demasiada fortuna. De todas ellas la más longeva —alcanzó los 72 títulos entre 1980 y 1982— fue Infinitum, homónima de la antigua colección de Ferma aunque, a diferencia de ella, en esta ocasión se trataba de una modesta colección de bolsilibros que se nutrió exclusivamente de reediciones de títulos antiguos.

Fue precisamente Infinitum la única colección de Producciones Editoriales que contó con la participación de Pedro Guirao, siendo sus ocho novelas, todas ellas firmadas como Peter Kapra y agrupadas llamativamente en los ocho últimos números de la colección, reediciones de antiguos títulos de Toray, siete de los cuales también lo habían sido previamente en Galaxia 2001; es evidente que nuestro escritor sabía aprovechar bien su material, en unos momentos en los que el abuso por parte de las editoriales, gracias a una leonina ley de derechos de autor que dejaba indefensos a los escritores, era una constante en estos ámbitos. Curiosamente, a diferencia de otros autores que cambiaron el título y el seudónimo de sus novelas para hacerlas pasar por inéditas, práctica que ya había utilizado Guirao con sus antiguos títulos de Naviatom y que volvería a hacer más adelante, aquí sí respetó los títulos originales.

El mismo año de la desaparición de Infinitum Pedro Guirao, al igual que habían hecho anteriormente otros colegas suyos, optó por crear su propio sello editorial, Ediciones Helios, poniendo en el mercado de forma prácticamente simultánea nada menos que dos colecciones diferentes de ciencia-ficción, Anticipación Cósmica y Kapra Futuro, esta última arropada por las colecciones hermanas Kapra Guerra, Kapra Oeste, Kapra Love y Kapra Crimen, dedicadas a sus respectivos géneros. En los dos casos los resultados fueron efímeros, puesto que tan sólo fueron anunciados cinco números en la primera y once en la segunda, aunque todo parece indicar que algunos títulos de ambas colecciones no llegaron a ser publicados. Como cabe supone, el predominio de Guirao fue abrumador en ambas, ya que los cinco números de Anticipación Cósmica y nueve de los once de Kapra Futuro corresponden a novelas suyas, eso sí, repartidas entre todo un surtido de seudónimos, incluyendo el nuevo de Mike Adams. De este cuasimonopolio tan sólo se libraron las dos novelas de Jesús Rodríguez Lázaro que, firmando como Jack Lewis —otro seudónimo exclusivo—, publicó en Kapra Futuro.

EL FIN DE ATLAS
EL FIN DE ATLAS

Estas dos colecciones, pese a su brevedad, no aportaron ninguna novela original ya que la totalidad de los números publicados, así como los anunciados que no llegaron a serlo, fueron reediciones, la mayor parte de ellas con los títulos y los seudónimos cambiados en un claro intento de hacerlos pasar por inéditos, presumiblemente para evitar posibles conflictos por los derechos de publicación con las editoriales en las que habían sido publicados.

Llama la atención que dos de las novelas del propio Guirao figuren en los listados de las dos colecciones con idénticos títulos y seudónimos, lo que no tiene mucho sentido dado que ambas salieron al mercado de forma prácticamente simultánea. Conforme a los listados de Tercera Fundación las tres últimas novelas de Anticipación cósmica habrían quedado sin publicar, aunque según una página de venta de libros por internet una de ellas, la número 3 de la colección, sí lo habría sido. Así pues la aparente duplicidad no habría sido en realidad tal si suponemos el cierre, presumiblemente precipitado de Anticipación cósmica, a la que sustituyó Kapra Futuro rescatando esta última los títulos que habían quedado pendientes. Según Tercera Fundación, tampoco se habría llegado a publicar la última novela de Kapra Futuro. No obstante, en el complejo mundo de los bolsilibros nunca se puede estar seguro del todo.

Y aquí se acabó todo. Las dos colecciones de Helios no consiguieron pasar de 1982, y Pedro Guirao no llegó a publicar ningún título en la que se puede considerar la última colección de bolsilibros tradicionales, Galaxia 2000. Entre 1985 y 1986 se consumaría la catástrofe, desapareciendo las cuatro colecciones que llegó a haber simultáneamente en el mercado —las dos de Bruguera y las dos Galaxias—, y a partir de entonces tan sólo hubo algunos contados intentos nutridos también con reediciones: ciencia-ficción de la editorial Astri, dedicada exclusivamente a novelas de Juan Gallardo — Curtis Garland — y la de Ediciones B rescatando viejos títulos de La Conquista del Espacio.

La muerte en 1993 de Pedro Guirao coincidió con la desaparición definitiva de los bolsilibros que él tanto contribuyera a mantener, lo cual no deja de ser una significativa coincidencia.

Relación de seudónimos de Pedro Guirao

  • Eric Börgens
  • Mike Adams
  • P. Guirao / Pedro Guirao
  • Peter Kapra
  • Phil Weaber
  • Von M. Rusk
  • Walt G. Dovan

Notas

Puedes consultar la relación completa de bolsilibros escritos por Pedro Guirao Hernández, en la web de José Carlos Canalda

© José Carlos Canalda,
(19 palabras) Créditos