Crónicas. Sitges 2004, 3
Recuerdos del fututo
por Paco López
Los efectos de Sitges 2004 sobre Paco
Los efectos de Sitges 2004 sobre Paco

Desde 1988 (tenía yo 28 añitos) hasta 1995, iba todos los años a Sitges a ver el Festival de Cine. A veces iba toda la semana, otras veces sólo el puente y un poquito mas. Allí puede ver pelis tan interesantes como AKIRA, DELICATESSEN, BRAINDEAD o CRONOS. Series de televisión clásicas como Star Trek y Doctor Who. Espectáculos impresionantes dentro y fuera de la pantalla (a la vez) como ROCKY HORROR PICTURE SHOW y las drags queen que llenaron el cine. Delicias de animación para niños como MI VECINO TOTORO. Clásicos como BLACK LAGOON con la presencia de la protagonista. Homenajes tan interesantes como el de Harryhausen. Y disfruté de Sitges. Mucho.

Casi siempre me quedaba en casa de algún amigo de Barcelona porque no había pelas y me sacaba un abono de tren. Pocas veces me quedé en un hotel de Sitges pero, los últimos años, pude disfrutar de varios de ellos. Estuve en el Terramar, el Subur, e incluso un año llegué a alojarme en el propio Meliá.

No había mucha gente y por lo tanto, no había grandes colas para entrar. Las plazas de Sitges tenían pantallas en las que se proyectaban películas de animación, muchas de ellas para niños en la sección denominada Animat a la fresca (que me perdonen los catalanes porque no estoy seguro de haberlo escrito bien) Brigadoon estaba también en la calle y estaban pasando constantemente series de televisión de todos los tipos. Había exposiciones de libros, postres, materiales de cine, vestuarios… De todo y por todas partes.

Este año he vuelto después de ocho sin estar, y el festival ha cambiado.

Ha cambiado de nombre, ha cambiado de orientación varias veces (aunque ahora parece que se reorienta al fantástico de nuevo) y, en general, ha cambiado de aspecto.

Hay mucha más gente, mucha mas. Hay mucha mas variedad de películas. Hay menos espacios de actividades. Brigadoom es mas pequeño y vende churros de microondas y sillones de relax (eso si, enfrente de la tienda de deuvedeles frikis, para que los padres pudieran relajar su asombro;) Se ha perdido animat a la fresca, quizás porque en diciembre es demasiado fresca, uno de los lugares mas encantadores de los que tenía el Festival (en mi modesta opinión) y donde se hacía escuela entre la gente menuda. Desaparecieron las exposiciones pequeñitas y apareció la Star Wars Conference, actividad muy interesante que parece que ha sido lo mas cuidado de este año (es una pena que mi lucasmanía no me dé para pagar los 20 euros que costaba la entrada diaria)

Y lo peor, sin duda, ha sido la no existencia de entradas numeradas. Antes tampoco las había, pero como éramos menos y más jóvenes pues se toleraba mejor. Pero con cuarentaypico, en diciembre y con frío y lluvia, la verdad es que a uno se le quitan las ganas.

Y eso pasó. Lo que iba a ser una estancia en Sitges de 10 días, se quedó en cuatro y el resto, en Barcelona, que hay de tó.

No creo que vuelva, por lo menos mientras no numeren las sesiones o cambie de fecha.

Pero sigo queriendo un festival de cine de ciencia-ficción, así que el año que viene probaré con Málaga o San Sebastián, a menos que alguien se anime y resucite el fallecido IMAGFIC de Madrid.

Pero me quedan los ocho años de mi Festival querido. Y esos no me los quita nadie.

© Paco López, (571 palabras) Créditos