ALIEN VS. PREDATOR
ALIEN VS. PREDATOR EE.UU., 2004
Título original: Alien vs. Predator
Dirección: Paul W.S. Anderson
Guión: Dan O'Bannon, Ronald Shusett
Producción: Richard Bridlang
Música: Harald Kloser
Fotografía: David Johnson
IMDb:
Reparto: Sanaa Lathan (Alexa Woods); Raoul Bova (Sebastian de Rosa); Lance Henriksen (Charles Bishop Weyland); Ewen Bremner (Graeme Miller); Colin Salmon (Maxwell Stafford); Tommy Flanagan (Mark Verheiden); Joseph Rye (Joe Connors); Agathe De La Boulaye (Adele Rousseau)

Cuando un producto es elaborado con respeto y sabiendo perfectamente cual es el objetivo que se persigue y el rumbo que debe tomar el resultado será, con toda probabilidad, digno e igualmente merecedor de respeto.

Es lo que ha ocurrido con ésta película. Paul Anderson ha tomado los dos alienígenas (aparte de E.T.) más míticos de la cinematografía de los últimos treinta años y los ha juntado en una película que no engaña, no promete más de lo que ofrece y cumple las expectativas que se depositan en ella.

Eso no quiere decir que sea una obra maestra de la cinematografía, ni que vaya a pasar a los anales por su excelsa factura. ALIEN VS. PREDATOR es pura serie B, con medios y gran lujo, pero serie B al fin y al cabo, con todo lo que ello significa. En ese sentido la película es más sucesora de la saga de predator que de alien. ALIEN y sus secuelas siempre han gozado de directores de primera fila, infinitamente más presupuesto, y la patina literaria conradiana. PREDATOR siempre arrastrará el legado de ser una película de Gobernator y la única pretensión de ofrecer espectáculo visual, por cierto, con muy buenos resultados en ambas entregas.

Quizá porque Anderson tenía muy claro desde un principio que era lo que iba a producir en ningún momento pretende transcender a eso, excepto un par de diálogos entre Woods (la guía) y de Rosa (el arqueólogo) y de nuevo Woods y Charles Bishop Weyland (el patrocinador de la expedición) no hay lugar para parlamentos grandilocuentes ni interpretaciones excelsas, sin embargo al prescindirse de los diálogos en la parte final de la película, cuestión ésta muy común a las películas de acción, pero que en éste caso es prácticamente obligado, hay lugar para que Sanaa Lathan desarrolle en lo posible sus capacidades interpretativas.

El argumento es simple; los sistemas de prospección de la empresa de Weyland dedicada en un principio a la robótica (detalle éste a recordar) y a otras actividades menos transparentes, descubren en la Antártida una construcción de corte muy particular que no debería estar ahí. Obviamente se organiza una expedición para investigar el caso y mientras los exploradores, con el propio Weyland al frente, descubren una imponente pirámide a 600 metros de profundidad llegan los predators, activan a distancia los dispositivos de la pirámide, y ayudados por los curiosos humanos, tocando y metiéndose siempre donde no se debe, desatan todos los infiernos.

Como decía al principio la película no depara sorpresas; sustos convenientemente dosificados aquí y allá, ambiente sombrío y claustrofóbico, inspirándose directamente en DARK CITY, CUBE y el ALIEN original, humanos y alienígenas de variado pelaje masacrados con buen ritmo, acción y un desenlace previsible pero no por ello menos sorprendente.

Y lo más esperado de todo; los combates cuerpo a cuerpo entre aliens y predators. Aunque quizá se eche en falta más detalle y mejor visibilidad en esas escenas, no cabe duda de que Anderson ha conseguido plasmar perfectamente lo que es el encuentro entre los dos bichos más sanguinarios de la galaxia. Dos metros veinte y ciento cincuenta kilos de músculo y fría determinación contra dos metros y ciento veinte kilos de inteligencia maligna. El resultado es espectacular y no creo que deje a nadie insatisfecho, a lo sumo con ganas de más.

En cuanto a la imaginería de ambas series la película aporta pocos detalles, significativos, pero no tanto como para introducir inconsistencias respecto a ambas series. Ahora sabemos quien es el padre del inefable Bishop de ALIENS y ALIEN3, también conoceremos, de forma implícita, el origen de la información que provoca el envío de la Nostromo al desastre, conoceremos más detalles de los ceremoniosos rituales de caza de los predators, y hasta se hará algún guiño a la magufería que asegura que las pirámides las construyeron los extraterrestres.

En definitiva, un buen entretenimiento para las tardes de sábado.

© Francisco José Súñer Iglesias, (650 palabras) Créditos