UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD Juan Herranz
Título original: ---
Año de publicación: 2004
Editorial: Mira Editores
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: junio de 2004
Páginas: 235
ISBN:
Precio: 14,40 EUR

El panorama de la ciencia-ficción española deriva últimamente hacia una mezcla de géneros y tendencias muy poco satisfactoria, resulta cada vez mas complicado encontrar ciencia-ficción en la que no se incluya ningún elemento fantástico o no se juegue a romper las convenciones del genero, con lo que finalmente no se escribe ciencia-ficción, sino eso que se ha dado en llaman fantástico que para colmo es terreno abonado a la sobreescritura y a la vacuidad de ideas y argumentos. Sería de agradecer que si se escribe fantasía se escriba fantasía y si se escribe ciencia-ficción se escriba ciencia-ficción.

Por eso, encontrar un libro como éste que, si bien coquetea descaradamente con el costumbrismo, resulta ser un muy digno intento de novela hard, genero muy poco cultivado en la ciencia-ficción española, probablemente debido a le dificultad obvia de hilar una buena historia con el rigor, o al menos respeto científico necesario sin caer en la trampa de la tecnojerga y los aparatos tan maravillosos como imposibles.

En esta novela, Juan Herranz propone una nueva forma de viajar por el tiempo, aunque vistos los resultados finales habría que habla mas bien de desplazamiento entre planos, o de comunicación entre dimensiones. La novela parte de varios hechos, por un lado los efectos relativistas que sufre cualquier objeto a la velocidad de la luz, por otro que la velocidad de transmisión de los impulsos neuronales ronda los 240.000 kilómetros por segundo. La hipótesis que se plantea, y que es el eje central de la novela, es lo que podría ocurrirle a un cerebro humano si los impulsos neuronales alcanzaran velocidad de la luz.

A bote pronto se me ocurren algunas objeciones a esto, en realidad, cuando se habla de velocidad de la luz se esta reduciendo a un tipos concreto (la radiación lumínica) algo que es común a toda la radiación electromagnética de ahí la instantaneidad de las transmisiones de radio. Sin embargo, lo que se representa habitualmente como c, es la velocidad de la luz, efectivamente, pero en el vacío. La velocidad de la radiación electromagnética depende del medio en el que se propaga, de modo que en el medio que es la red de neuronas nunca podría acelerarse hasta esos famosos 300.000 kilómetros por segundo. Afortunadamente, Herranz elude entrar en detalles hasta el punto de ser fastidioso, como ocurre es demasiadas ocasiones con el hard. Plantea su hipótesis, más o menos acertada, y a partir de ahí entra en juego el componente humano.

Durante la corrección de unos trabajos de clase David Martos, profesor de física de la Universidad de Zaragoza, se topa con uno que plantea la hipótesis expuesta. Intrigado se la plantea a su amigo Alvaro Guerrero, psiquiatra, y le termina arrastrando hacia un experimento entre lo desquiciado y lo clandestino. La narración de la investigación previa al ensayo se ve envuelta por la vida presente y pasada de ambos confabuladores, por sus problemas familiares y de relación, por sus anhelos y frustraciones y por lo que es y puede ser esa vida a uno y otro lado de la línea temporal.

Pese a lo denso de algunos conceptos expuestos la novela se desarrolla con agilidad, y quizá sea esa parte costumbrista la que lastre el desarrollo con algunos pasajes poco convincentes y sin mucho sentido, algo por otro lado común al hard mas pegado a la Tierra, no es lo mismo recrear usos y costumbres de civilizaciones aun por nacer que describir una aburrida cena navideña.

En definitiva, Un buen libro que, pese a algunos detalles que chirrían en exceso, aporta mucho y bueno al panorama del género en España.

© Francisco José Súñer Iglesias, (608 palabras) Créditos