MUNDO AZUL
MUNDO AZUL Jack Vance
Título original: The Blue World
Año de publicación: 1966
Editorial: Plaza & Janes
Colección: Mundos Imaginarios, nº 11
Traducción: Antonio Prado
Edición: julio de 2000
Páginas: 269
ISBN:
Precio: 6,60 EUR

En cierta forma esta novela se vincula a la LA FAZ DE LAS AGUAS de Silverberg, a su vez el relato original: KING KRAGEN (Fantastic Magazine, 1964) remite a John Wyndham y su KRAKEN ACECHA en un interminable bucle de retroalimentación tan común en la ciencia-ficción y que no sugiere plagio sino homenaje y deferencia. MUNDO AZUL transita hacia lo religioso, no es frecuente en la ciencia-ficción, pero tampoco extraño que los seres humanos provenientes de culturas tecnológicas y profundamente civilizadas retomen temores y adoraciones de animales y hasta estructuren una religión que justifique y explique los acontecimientos derivados que ocurren en torno a sus costumbres y relaciones de adaptación como colonia en un medio precario y probablemente hostil, tras fracasar su intento original de asentamiento (EL PLANETA DE LOS DINOSAURIOS de Ann McCaffrey y WEST OF EDEN de Edgar Pangborn me sirven de referencia)

Los expatriados de MUNDO AZUL, arribados accidentalmente a un planeta oceánico donde las superficies emergidas no existen, quizás para congraciarse con el planeta que les ha dado cobijo y por recordar, pero no usufructuar, los favores de la high technology se decantan hacia un culto zoológico, ofrendado las poderosas bestias que emergen periódicamente de las profundidades. Organizados en clanes gremiales que se sustentan en los residuos tecnológicos y científicos que aún recuerdan, han establecido eficientes relaciones con su entorno ambiental.

La molicie y la aparente felicidad que han reinado durante un cierto número de generaciones gracias a los clanes y el manejo adecuado de los recursos, está a punto de quebrarse como un cristal debido al aburrimiento y el descrédito de los valores que engendran y perpetúan esa misma quietud y placidez adormecedoras. Y que no tardará en expresarse como cuestionamiento al status quo del trípode de poder político sustentado por el Intercesor (poder religioso), el Maestro Embaucador (poder comunicacional) y el Arbitro (poder comunal). Deviene la novela entonces, en un discurso sobre la política y sus manifestaciones en la vida cotidiana de una sociedad organizada según criterios de sostenibilidad, muy sosegada y dentro de esos límites sensata, donde la violencia tiene prohibido expresarse y las personas son eminentemente razonables, supuestamente sin ambiciones y actuando para el bien común.

Tras esa fachada tersa y tranquila Vance nos mostrara el volcán de ambiciones y odios que ocultaba, las acciones de los Intercesores y sus aliados empujarán el comportamiento de los pacíficos moradores de la cadena de islas vegetales a niveles horribles. La guerra estallará sin que nada interfiera con su despliegue.

La sociedad creada por Vance resulta muy creíble, los sistemas de comunicación (recordar los descrito en EL CONDE DE MONTECRISTO y en PAVANA), de producción de artefactos y de recolección y crianza-cultivo de recursos se apoyan en los recursos renovables locales. Más no ocurre lo mismo con los sistemas de creencias, que brotan completamente artificiales, con lo cual se traza una profunda separación entre reproducción de la existencia y religión, hiato a partir del cual los detractores del sistema terminarán burlándose con saña de las pretensiones de los líderes religiosos.

También el aspecto religioso colisiona con el sistema de organización social por gremios de oficio derivado de la usanza medieval, pero laxo y sin sus barreras (por ejemplo, el servinacuy o matrimonio a prueba de las montañas andinas y las prestaciones sexuales sin compromiso son habituales y recomendadas) Los diálogos son brillantes y humorísticos, poseen la adecuada porción de cinismo para ser atrayentes y la suficiente dosis de crueldad para tornarse sarcásticos.

El océano omnipresente, la regularidad de los fenómenos atmosféricos que no requieren predicciones complejas, la seguridad del entorno ostentada en una sola especie peligrosa, la relativa riqueza de recursos combinada con la habilidad artesanal de los descendientes de los exilados (cuyo secreto reconocemos desde el inicio por los nombres de los gremios pero que se mantendrá oculto para ellos mismos hasta que redescubran en los viejos textos la impronta de su origen) permiten llamar a ese mundo Paraíso.

La descripción de las hojas o flotadores (formas vegetales que son auténticas unidades de vivienda y servicio que brindan beneficios increíbles a los colonizadores) es rica en detalles y tal arquitectura ligada a lo ecológico (reiteramos que todos los recursos son naturales) sobreviene en alternativa creíble. El largo cordón de islas-plantas permite las microculturas y las particularidades. Se origina una interpenetración muy exacta y rica entre las formas de lenguaje expresadas en los diálogos y la propia estructura social, que a pesar de tener jerarquías no las torna obligantes: lo cual establece amplias zonas de acción libre para someterse muy superficialmente a las mismas, actividades que así parecen consensuadas, pero sin haber pasado por la criba de la elección, invento político sugerente que los sandinistas trataron de articular en su modelo nunca puesto finalmente en práctica por la intervención USA, de subsistemas económicos correlacionados, pero sin ninguno dominante.

Hay que recordar que para el ´66 (fecha de publicación de la novela) empezaba a crecer el movimiento hippie, los Beatles estaban en alza y las ideas aurorales y rompedoras se abrían por doquier, por tanto las propuestas de Vance, a pesar de su apertura estaban superadas por otros planteamientos: Parece incluso sugerir que las utopías ecológicas adolecen de adormecimiento y que se requiere el impulso de la tecnología para que los seres humanos sean creativos y exploradores.

Asimismo, existe una amoralidad manifiesta en Sklar Hast, quien justifica la muerte de sus conciudadanos aduciendo al destino manifiesto de un líder, una situación, un pueblo, idea que no lo convierte indudablemente en un conductor democrático, es un rebelde protagonista de la historia a la manera de Carlyle, cae simpático, sus oponentes poseen la maldad demandada para resultar repulsivos y seductores simultáneamente y las mujeres son reivindicadas gracias a la deuteragonista, auténtica cornucopia de conceptos y emociones ante quien palidecen los demás interlocutores, con su usual socarronería Vance insinúa que es ella la auténtica revolucionaria.

El aburrimiento generado por la estabilidad de una red social atrapada en el eterno vaivén marino y que podría mejorar pero no lo realiza, el inevitable hastío del conservadurismo del trípode de poder y la seguridad lograda tras relacionarse armónicamente con los recursos naturales de su ecosistema, podrían generar por si mismos mutantes sociales (los rebeldes que quieren liquidar a King Kragen) o impulsar a esa sociedad a aceptar nuevos agentes con pautas diversas (en este caso los rebeldes en su faceta de reformadores tras las peripecias revolucionarias) Así, el aburrimiento larvado al amparo de la molicie y al cobijo de la voluptuosidad, bajo determinadas circunstancias y en determinadas redes, podría devenir en el primer paso del cambio, tal como propone Juan Urrutia en Aburrimiento, rebeldía y ciberturbas.

La ironía, el agrado de contar y el poder y la pasión evocadoras de Vance tornan la narración de las peripecias en un transcurrir fluido pero intenso, y sino fuera por los momentos de placidez intercalados podríamos afirmar que es trepidante, que no puede ser abandonado una vez que iniciamos su lectura. Como valor agregado, las imágenes permanecen en nuestra mente por que han sido diseñadas con meticulosidad y potencia insinuante.

Si lo ligamos a los contingentes que empezaban a partir hacia la guerra de Viet Nam con planteamientos diferentes y más próximos al movimiento antisistémico que sacudió al planeta por esa época, tendremos un argumento para develar el reaccionarismo de Vance, cuidadosamente oculto tras el deslumbrante espectáculo de la aventura. Equivalente a Poul Anderson (que por cierto escribe la introducción), con similares preocupaciones antropológicas, son de los más entretenidos autores de ciencia-ficción, pero al igual que Robert Heinlein, cuando paladeamos sus páginas, con cierta frecuencia encontramos sabor a sudario de momia, no obstante, los queremos y no nos perdemos ninguno de sus textos. Ejemplo cinematográfico similar tendríamos en la excelente e increíble MILLION DOLLAR BABY de Clint Eastwood, derechista de pro con una sensibilidad y humanismo que ya quisieran para si muchos liberales.

Remarcaré que desde el ángulo de la ciencia y la tecnología no hay duda que la propuesta de la novela es absolutamente prometeica y demasiado optimista, no solo han alcanzado una especie de edén, sino que tras solucionar sus problemas con el trípode de poder y reestructurarlo democratizándolo se lanzarán a conquistas aún mayores, las estrellas los esperan: hay entonces una confianza en la ciencia y la tecnología que tienden a convertirse en ceguera, y esa debilidad se manifiesta a pesar de (o enmascarada tras) la visión idílica y ecológica de la organización de la colonia, que en cualquier contexto podría pasar por progresista.

© Luis Bolaños, (1.417 palabras) Créditos Créditos

La portada de esta edición de Plaza & Janes no puede ser mas reveladora acerca de lo que nos aguarda en el interior del libro: grandes nenúfares sobre los que se ha desarrollado una vegetación parasitaria propia y en los que se levantan viviendas y grandes torres de señales. A su alrededor, un mar azul que se pierde en el horizonte, con frágiles barquitas yendo y viniendo entre las grandes hojas flotantes.

Ese es el escenario en el que Vance desarrolla la enésima aventura de su héroe arquetípico. Como es habitual, Sklar Hast (aunque podía haberse llamado perfectamente Adam Reith o Ifness) luchará contra hombres, monstruos, elementos, y su propio destino, sin darse importancia, siempre con el rostro impasible y la determinación a prueba de bombas del Grán Heroe vancíano.

Nade le detendrá, nada le hará cambiar de opinión, moverá multitudes y montañas (no exactamente, pero casi) hasta completar la tarea que se ha impuesto. Bestias terribles y personajes siniestros le saldrán continuamente al paso, pero el héroe vanciano les hará a un lado, sin molestarse por el retraso, incomodándose apenas por el inconveniente.

Puro Jack Vance.

Como igual de característica es la sociedad que crea para el desarrollo de la historia, pero característica no por repetida, sino por imaginativa y exótica. En este caso los descendientes de unos presos liberados por el naufragio de la nave-prisión que los transportaba, sobreviven olvidados en un mundo completamente cubierto de agua, sin embargo, ha conseguido ingeniárselas para organizar una compleja cultura sobre los gigantescos nenúfares, de ellos extraen todo lo necesario; ropa, comida, materiales de construcción....

Todo seria ideal excepto por la presencia de los kragen, unos burlones monstruos marinos que se comen las cosechas con total impunidad. En algún momento, en el pasado, alguien pensó en domesticar uno de ellos, proporcionarle comida deliberadamente, para que mantuviera alejados a sus congéneres. Pero quién domestico a quién no queda claro, el Rey Kragen acaba convirtiéndose en una molestia glotona de dudosa utilidad, contra él y contra la casta de supuestos intermediarios entre la bestia y los habitantes de los flotadores luchará Sklar Hast, Inasequible al desaliento y a las contrariedades.

Mundos exóticos, gentes de ideas claras y verbo fluido, aventura de principio a fin, sencillamente, Jack Vance.

© Francisco José Súñer Iglesias, (374 palabras) Créditos Créditos