LAS SIRENAS DE TITÁN
LAS SIRENAS DE TITÁN Kurt Vonnegut
Título original: The Sirens of Titan
Año de publicación: 1959
Editorial: Minotauro
Colección: Kronos, nº 28
Traducción: Aurora Bernárdez
Edición: 2004
Páginas: 248
ISBN:
Precio: 6,59 EUR

La impresión final que da LAS SIRENAS DE TITÁN es de ser una recopilación de relatos con personajes comunes antes que una novela con todas las de la ley. Son relatos que se apoyan los unos en los otros, encajando como las piezas de un puzzle, soportándose y completándose, pero cada uno con personalidad propia. Lo que parecía ser una digresión se convierte al poco en un relato independiente, lo que era un episodio aislado dentro de la narración acaba por derivar en una historia con personalidad propia. Todo esto hace de la lectura de LAS SIRENAS DE TITÁN una experiencia ciertamente extraña, pero al cabo es Vonnegut, y en la mayoría de sus obras la superposición de planos y los episodios aparentemente independientes, pero referenciándose los unos a los otros, es la constante.

Esto no quiere decir que no haya un hilo común entre todas las historias que se cuentan, ni personajes principales ni desenlace final, existen, como en cualquier novela, independientemente de que cada uno de esos fragmentos que la componen tenga su propia vida dentro de la misma. El episodio de los cuarteles marcianos es, quizá, el que más independencia tenga dentro de la narración, pero no menos aislado está el de la estancia en las cavernas de Mercurio o el del origen de la fortuna del padre de Malachi Constant (es decir, de la suya)

En si, la historia no deja de ser un despropósito amargamente divertido. Winston Niles Rumfoord había dirigido su nave espacial privada hasta el núcleo de un infundibulum crono-sinclástico y se había convertido, en compañía de su fiel, y único acompañane, el perro Kazak, en un fenómeno ondulatorio que abarcaba todo el sistema solar y parte de Betelgeuse y un lapso de tiempo indeterminado. Esto hacía que cada vez que un cuerpo estelar cortaba la constante de onda del señor Rumfoord y el fiel Kazak éstos se materializaran sobre él. Las materializaciones sobre la Tierra se habían convertido en casi un fenómeno de feria, y los curiosos se agolpaban para presenciarlo, pero Beatrice, la arrogante esposa del señor Rumfoord había cerrado a cal y canto la mansión familiar, lugar donde se producían las materializaciones, y no permitía a nadie, ni a ella misma, presenciarlas.

Pero en una de éstas el señor Rumford pidió a esposa, a trvés de su no menos fiel mayordomo Moncrief, que quería ver al ya mencionado Malachi Constant, millonario hasta la nausea, seductor infatigable, y durante una de sus materializaciones se produce la entrevista. Rumfoord, además de estar en todas partes también está en todo el tiempo, en el pasado y el futuro, y gracias a eso es por lo que le cuenta a Constant su destino; Constant y la señora Rumfoord serán cruzados como ganado por los marcianos, tendrán un hijo llamado Crono y vivirán toda una serie de disparatadas aventuras en Marte, Mercurio y Titán.

Y a partir de ahí la locura. Las predicciones de Rumfoord (realidades al fin, el está en todo el tiempo) se van cumpliendo inexorablemente y los destinos de Malachi Constant y Beatrice Rumfoord se cruzan y separan una y otra vez en una vorágine de episodios cada vez más desquiciados.

Vonnegut, como es habitual, no hace concesiones al estilo, su escritura es clara y directa, no hay concesiones a la galería ni se embarca en grandes ejercicios litaraturistas, lo suyo es narrar, y lo hace admirablemente bien, con una precisión envidiable, aunque según los gustos, puede resultar un tanto frío.

El único pero que se le puede poner al libro es precisamente el de no ajustarse a los cánones habituales de la novela, eso puede desconcertar por su aparente dispersión narrativa, pero tampoco es nada preocupante, se trata, como ya he dicho, de una serie de episodios individuales perfectamente engastados para conseguir un todo francamente interesante y divertido.

© Francisco José Súñer Iglesias, (638 palabras) Créditos