YO, ROBOT
YO, ROBOT EE.UU., 2004
Título original: I, Robot
Dirección: Alex Proyas
Guión: Jeff Vintar, Akiva Goldsman
Producción: John Davis, Topher Dow, Laurence Mark
Música: Marco Beltrami
Fotografía: Simon Duggan
Duración: 115 min.
IMDb:
Reparto: Will Smith (Del Spooner); Bridget Moynahan (Dra. Susan Calvin); Bruce Greenwood (Lance Robertson); Chi McBride (John Bergin); Alan Tudyk (Sonny); James Cromwell (Alfred Lanning)
Comentarios de: J. P. Bango, Alfonso Merelo

I, Robot. You, Money

Está claro que no tiene que ver nada con la compilación homónima de Asimov (a excepción de las reglas que actúan de hilo conductor y que, exageradas, justifican la refulgente última media hora del film), ni, aparentemente, con la anterior aproximación del egipcio Alex Proyas al género de ciencia-ficción prospectiva, la magnífica DARK CITY pero, sin embargo, I, ROBOT puede mirar de frente a la mayoría de sus coetáneas gracias, sobretodo, a una sabia mixtura entre el cine de acción, el tech-noir de perfil bajo, y la concepción de cine-espectáculo de principios del milenio. Combinación vibrante y sugestiva que aproxima al film de Alex Proyas al MINORITY REPORT de Spielberg (y, por extensión, a la obra multifacetada de Dick) al mismo tiempo que se aleja, por fortuna, de la displicente ternura que protagonizaba la fallida EL HOMBRE BICENTENARIO (Chris Colombus habemus...).

Actualización metacinéfila de alguna de los pasajes de BLADE RUNNER (que a su vez hacía lo propio respecto al mito de Frankenstein), o TERMINATOR (la revolución robótica más famosa de la historia del cine hasta la irrupción estruendosa del primer MATRIX), I, ROBOT sabe construirse un lugar en el ámbito de la ciencia-ficción cinematografiada a costa de subvertir las implicaciones existenciales deducibles de la naturaleza del robot Sonny en un film de intriga policial aderezado de ingentes (y más o menos logradas) dosis de acción y desconcierto, algún que otro toque de comedia-chascarrillo made-in-Will-Smith (soportables, en todo caso) y retazos de la Teoría de la Conspiración, tan de moda en el Hollywood actual. Un film que se constituye, por derecho propio, en un divertimento cimbreante y calculado, estupendo ejemplo de lo bien que pueden llevarse los blockbuster con el respeto hacia un espectador que no tiene otro remedio que disfrutar de una obra dirigida por Alex Proyas a mayor gloria de su (suponemos compensada) cuenta bancaria y naturalmente, su propio futuro dentro de una industria que necesita, con más urgencia de la que sospechan, de más tipos como él.

Puntuación: 7

Lo más destacado: La envidiable capacidad del director para hacer digerible y plenamente satisfactorio un guión que, tratando de contentar a todos, asumía demasiados riesgos en su planteamiento y redacción.

Lo menos destacado: la poca credibilidad de alguna de las persecuciones y el carácter (ultra)ecléctico del Todo.

© J. P. Bango, (388 palabras) Créditos
Publicado originalmente en El Cronicón Cinéfilo

El título de esta película es un icono para los aficionados a la ciencia-ficción. ¿Quién no ha oído hablar de la colección de relatos que Isaac Asimov llevara al papel en la lejana década de 1950? En esos relatos, Asimov, exponía las denominadas TRES LEYES DE LA ROBÓTICA, archiconocidas y usadas hasta la saciedad por él mismo y por sucesivos escritores hasta hoy.

Ahora nos llega esta película de Alex Proyas que se titula exactamente igual que el recopilatorio de Asimov. Proyas dirigió una muy buena película de género, como fue DARK CITY, que supuso en su tiempo un interesante ejercicio de buen hacer cinematográfico. Para filmar esta película, YO ROBOT, ha contado con el guionista Jeff Vintar que tiene en su haber el plot de FINAL FANTASY. El reto de llevar a otro lenguaje diferente un relato, y mas si se trata de relatos que implican cierta profundidad psicológica, implica siempre una gran dificultad. El director y su equipo deben resolver esos problemas de adaptación que pueden hacer incomprensible o desastrosa la adaptación misma.. Asimov, al escribir todos sus relatos sobre robots, dotó a éstos de una serie de cortapisas electrónicas, subrutinas o programas principales, para estuvieran sometidos a sus creadores.

Básicamente estas tres leyes de la robótica eran una trascripción de los diez mandamientos, que se resumían en el caso que nos ocupa en el fundamental no dañarás nunca a tu creador. Estas leyes significan para los robots lo mismo que para los seres humanos las reglas morales para la convivencia, aunque magnificadas de manera que el libre albedrío quedaba descartado. En sus relatos estas tres leyes siempre están presentes y son precisamente ellas las que constituyen la base de todas las historias. Como toda ley que se precie, las tres de la robótica son evitables, se les puede dar un rodeo o transgredir directamente. Estos conflictos son los que el autor reflejó en sus relatos.

En los títulos de crédito de YO ROBOT ya se nos especifica claramente que el film usa estos relatos como inspiración, aunque no sigue ninguno fielmente. Se deja bastante claro que son sólo algunas de las ideas de Asimov las que estarán en el guión. Ese es el acierto de la película.

El guión se construye de ideas de Asimov, bastante bien trenzadas, sin que el film como tal pueda interpretarse como adaptación. Sin embargo y pese a su liberalidad, la película es Asimov, quizás un Asimov excesivamente de acción. Se respeta la filosofía de los relatos al incorporar una trama de investigación policial que recordaría las de Lije Baley o las de la propia Susan Calvin.

La historia es la siguiente: En Chicago en el año 2035 los humanos conviven con los robots. Estos robots son cocineros, barrenderos, conductores, canguros etc. La humanidad confía en ellos debido a las tres leyes de la robótica. El suicidio del creador de la ingeniería de robots, lleva al inspector Del Spooner a investigar este extraño suceso con la ayuda de la robot-psicóloga Susan Calvin. La aparición de un robot que no tiene las tres leyes implementadas complicará la investigación.

Este es un resumen muy básico del guión. Pero la película incluye varios elementos que la hacen muy atractiva. Desde luego está el humor macarra de Will Smith, que hace las delicias de niños y grandes. La acción es fundamental en la cinta y los enfrentamientos a tiros, persecuciones en autos, explosiones y demás marcan el ritmo aventurero de la trama. Pero si este desarrollo de acción convencerá a muchos para disfrutar de YO ROBOT, también es conveniente saber que aparte de estas aventuras, en la película también se refleja uno de los temas básicos de Asimov en sus relatos de robots ¿qué es el hombre?

Porque a través de los robots, y del robot Sonny concretamente, se nos va trazando un pequeño esbozo de los sentimientos de un ser artificial capaz de pensar por si mismo. En Sonny planea directamente la experiencia de HAL 9000 y su miedo a la muerte.

En el apartado técnico nada que reprochar. Pese que en algunos momentos los robots parecen animatronics toscos, los recursos técnicos son excelentes en el apartado de efectos especiales. De cara a la galería se cometen algunos excesos que producen un gran impacto visual, los robots trepando por la pared o Smith disparando desde el aire, pero que desde luego no resultan muy creíbles.

Proyas ha realizado una película sólida, con un guión muy adecuado, unos actores que al menos cumplen y un respeto por las premisas básicas que hicieran famosos los relatos de Asimov.

© Alfonso Merelo, (763 palabras) Créditos