EL DÍA DE MAÑANA
EL DÍA DE MAÑANA EE.UU., 2004
Título original: The Day After Tomorrow
Dirección: Roland Emmerich
Guión: Roland Emmerich,
Producción: Roland Emmerich, Mark Gordon
Música: Harald Kloser
Fotografía: Ueli Steiger
Duración: 124 min.
IMDb:
Reparto: Dennis Quaid (Jack Hall); Jake Gyllenhaal (Sam Hall); Emmy Rossum (Laura); Sela Ward (Lucy); Arjay Smith (Bryan); Tamlyn Tomita (Janet); Tim Bagley (Tommy Levinson)

En un futuro próximo en que la Estación Espacial Internacional está finalizada, extraños fenómenos meteorológicos afectan el planeta Tierra: grandes tifones, nevadas en lugares inhabitúales como Nueva Delhi, etc. Y como postre, la mitad de la plataforma Larsen-B, en la Antártica, un trozo de hielo tan grande como la distancia entre Madrid y Guadalajara, se desgaja del casquete polar.

Así empieza la película, con los científicos avisando de la amenaza que se cristalizará si no se toman medidas de inmediato y los políticos poniendo pegas por motivos económicos. Vamos, el típico esquema de toda película catastrófica digna del nombre, con la diferencia de que la situación expuesta es totalmente real. Además, el presidente Bush se ha enfadado con ella ya que se trata de una denuncia de su política medioambiental.

Una vez hecho esto, se procede a presentar las personas que se verán envueltas en el desastre. De entre ellos, el protagonista destacado es el paleo-climatólogo Jack Hall (Dennis Quaid), el típico científico que se dedica demasiado a su trabajo y demasiado poco a su familia. Así no es de extrañar que esté separado de su esposa, la doctora Lucy Hall (Sela Ward) y que llegue tarde a todos sus encuentros con su hijo de diecisiete años Sam Hall (Jake Gyllenhaal).

Precisamente, este es el segundo en danza. Trasladado a Nueva York para participar en una competición escolar, se ve atrapado en la Gran Manzana por unas condiciones meteorológicas que van de mal en peor. Y cuando una gran marea deja las calles a cincuenta metros de profundidad, se ve obligado a refugiarse en los pisos superiores de la Biblioteca Central con otros supervivientes.

Y ahí se encuentra con el tercer secundario importante, un negro, posiblemente por aquello de la ola de corrección política que ha inundado Hollywood, y para más inri un sin hogar. Supongo que su aparición es para hacer ver al público que los pobres también se salvan. Por cierto, que hay otra persona de color, Jason Evans (Dash Mihok). Es amigo del hijo del protagonista y se trata del típico cerebrito, delgado, con el pelo corto y gafas.

Volviendo al protagonista, se ha de comentar que mientras está en Nueva Delhi, exponiendo los resultados de las investigaciones en una Conferencia Internacional sobre el Clima, conoce al climatólogo británico Terry Rapson (Sir Ian Bilbo Bolson Holm), a quien podemos clasificar como el tercer personaje en importancia, y que desde su base en Escocia es el primero en detectar una disminución anormal de la temperatura del Océano Atlántico.

Es a partir de ese momento que se desencadenan los acontecimientos. Parece que el director, Roland Emmerich, que por cierto también es co-guionista, tiene una fijación por Los Ángeles, ya que uno de los primeros desastres es la destrucción de la mayor parte de la ciudad por una serie sucesiva de tornados. Además, como un homenaje a INDEPENDENCE DAY, se ve arrasado por el viento el edificio encima del cual se situaba la nave alienígena.

También se pueden encontrar semejanzas con otra película de ese hombre, GODZILLA. Así, la huida de los neoyorquinos ante el lagarto es muy parecida a la que ocurre cuando una gran ola inunda la urbe. Además, Harry Sheare que hacía de jefe de Audrey Timmonds, la novia del protagonista en GODZILLA, hace un cameo con un personaje muy parecido al de la película de 1998.

Hay algunas semejanzas entre esta obra y sus antecesoras del género de catástrofes, como las huidas en el último segundo, una división de la gente de la Biblioteca que me recuerda a la que ocurre en LA AVENTURA DEL POSEIDON. Sólo diré que hay varias situaciones que ves venir si te fijas mínimamente en los detalles, como cierta mirada a través del retrovisor de un coche o la visita a un museo.

Aunque la película empieza placidamente, la tensión aumenta lentamente hasta llegar a niveles tan altos que el público queda enganchado a los asientos. Es para que la gente pueda respirar de vez en cuando que hay algunas escenas humorísticas. Por ejemplo, cuando para mantener un fuego encendido, han de quemar los libros de la Biblioteca, una pareja se pelea sobre que hacer con un volumen en particular.

Sobre los efectos especiales, estos son naturalmente lo mejor hecho de la película. Supongo que todos habréis visto el póster con la Estatua de la Libertad en medio de un mar de hielo, pero hay muchos más. Ahí está la destrucción de Los Ángeles, de la que ya he hablado, la progresiva congelación de Nueva York y por encima de todo, el espectacular avance de un carguero ruso por los canales de Manhattan.

Emmerich ha declarado que todo lo que ocurre en la película pasará, pero en un intervalo mucho más prolongado que los meses de la obra. Así que por este lado ningún problema. La cuestión es que la reacción del gobierno estadounidense, toda mención a Europa se limita al colapso del Reino Unido y a comentar que España es un refugio, no es totalmente creíble, sobretodo a partir de la evacuación del territorio por encima del paralelo 38.

Poco más puedo decir sin revelar detalles importantes. Únicamente que la película destila un ambiente de humildad de la humanidad y de respeto a la naturaleza desencadenada, y que como ocurre en INDEPENDENCE DAY, la pregunta es que ocurrirá a continuación. La parte habitable del planeta se ha reducido considerablemente y decenas de millones de personas han muerto.

© Carles Quintana i Fernàndez, (911 palabras) Créditos