ORA:CLE
ORA:CLE Kevin O’Donell
Título original: ORA:CLE
Año de publicación: 1983
Editorial: Ultramar
Colección: Ciencia-Ficción nº 54
Traducción: Domingo Santos
Edición: 1987
Paginás: 450
ISBN:
Precio: Descatalogado

Justo un año antes de que viera la luz ese pastiche infumable que es NEUROMANTE, que inauguró la era ciberpunk Kevin OŽDonell publicó esta novela en la que describía con un acierto más que notable una tecnificada sociedad futura en la que los ordenadores y las redes de datos serían el eje sobre el que giraría toda su actividad.

Sin falsos héroes románticos, con racionalidad y sentido del humor OŽDonell va dejando caer aquí y allá acertadas sugerencias de lo que será esa futura vida informatizada. No llega a inventar la web, ni la telefonía móvil (aunque si las conexiones inalámbricas) pero si pronostica un sistema muy parecido a los agregadores de noticias... que por lo demás preveé de pago, define el teletrabajo como principal forma de ganarse la vida, hace de la consulta instantánea a expertos algo común y los convierte en una élite muy bien pagada, los sistemas de control y alarma están presentes a cada paso, el, al día de hoy controvertido, carnet de identidad digital es la única forma de asegurar la propia identidad, sólo se pueden adquirir bienes y servicios gracias la telecompra (y a un transportador de materia muy trekki). Estos y otros muchos detalles hacen de ORA:CLE una obra impresionante por cuanto adelanta ese futuro que nos está tocando vivir de una forma bastante más realista que el ya citado NEUROMANTE.

¿Por qué entonces NEUROMANTE fue un bombazo y ORA:CLE no? He mencionado antes la figura del héroe romántico. Aunque tanto Case como Ael Elochenta luchan contra fuerzas que están más allá de la comprensión humana Ael Elochenta es un muy educado estudioso de la cultura china aficionado al cultivo de bonsáis, es un respetado seeley (experto), felizmente casado con la dinámica Emde Ocincuenta (nada que ver con la destructiva Molly) que vive en un coqueto apartamento y trabaja conectándose mediante su implante neuronal a la red ORA:CLE para contestar a todas las preguntas que surjan sobre la antigua China. ¿Quién se puede sentir identificado con alguien así? ¿Un experto sinólogo? Sospecho que esa es una de las causas principales, porque por lo demás ORA:CLE lo tiene todo para ser una espectacular novela tecnológica de misterio e intriga.

Una mañana, mientras Emde negocia duramente uno de los contratos más importantes de su vida Ael se dispone a cuidar sus bonsáis. En ese mundo futuro la Tierra está sitiada por unos incomprensibles alienígenas voladores; los dacs, que asesinan indiscriminadamente a todo humano que descubran al raso. Aún dándole vía libre su detectadacs, Ael es atacado por uno de ellos en su propia terraza, aunque consigue matarlo... gracias a su recia regadera metálica. A partir de aquí Ael sufre toda una serie de accidentes imposibles que demuestran una realidad muy clara: alguien intenta matarle, y junto a él, a decenas de seeleys en todo el mundo. La ayuda del refugiado Uwef Denoventi, un viejo hacker (este si, héroe romántico de manual) le permite ir descubriendo los detalles de una conspiración monstruosa que amenaza la base de conocimientos de la humanidad.

Otra particularidad que hace de ORA:CLE una novela poco atractiva para los amantes del exotismo es que toda la aventura de Ael se desarrolla prácticamente sin salir de su apartamento, lo más lejos que llega es a los ascensores de su planta, y por breves momentos. Lo notable del asunto es que OŽDonnell consigue que ese detalle pase desapercibido; la conexión de Ael con ORA:CLE, las noticias que abren cada capítulo, las pesquisas de Uwef por la red, consiguen que los pocos metros cuadrados del apartamento se expandan hasta alcanzar dimensiones globales.

Para mi ha sido una de esas relecturas casi obligadas cada cuatro o cinco años desde que me la compré recién salida del horno, y cada lectura la disfruto igual que la primera vez.

Siendo como es una novela notable, desde mi punto de vista superior a NEUROMANTE, es una lástima que se la ignore de una forma tan contudente como se sobrevalora la obra de Gibson.

Quizá sea porque en realidad la gente busca en las novelas más Cases que Aeles.

© Francisco José Súñer Iglesias, (688 palabras) Créditos