EL EXPERIMENTO DOSADI
EL EXPERIMENTO DOSADI Frank Herbert
Título original: The Dosadi Experiment
Año de publicación: 1977
Editorial: Destino
Colección: Cronos nº 5
Traducción: Domingo Santos
Edición: 1989
ISBN:
Precio: Descatalogado

Tras la interesante relectura de ESTRELLA FLAJELADA me sumergí, casi sin pausa, en la de EL EXPERIMENTO DOSADI, en la inocente esperanza de que Herbert hubiera sido capaz de ocultar hábilmente tras Dune a un autor capaz de múltiples registros y ofrecer, así, obras sin tanto personaje envarado ni tanta conspiración oculta dentro de múltiples niveles conspirativos. Pero no, mi memoria es débil y no recordaba en absoluto que EL EXPERIMENTO DOSADI era más de lo mismo, más de lo mismo que Dune, y de la frescura, claridad y brevedad de ESTRELLA FLAGELADA no quedaban más que Jorj X. McKie y algún cameo esporádico de Fanny Mae.

El resto de la novela no es más que un farragoso discurso sobre leyes alienígenas hasta el punto de que el propio Herbert es incapaz de comprender que está explicando, y lo que en un principio parecía un excelente método de limitar al máximo querellas y pleitos (el perdedor del juicio debe morir) se convierte en un remedo de película de juicios donde muere hasta el apuntador, y la simple pero efectiva normativa legal gowachin se diluye en un maremagno de citas absurdas y contradictorias,

Se me olvidaba, durante la novela también se cuenta como McKie es llamado por los gowachin para dar salida a un asunto bastante enojoso. Unos cuantos de cientos de años atrás los gowachin (unos alienígenas de aspecto notablemente batracio) raptaron a unos pocos de humanos y otros tantos gowachin y los encerraron en Dosadi, un planeta mayormente letal para todo bicho no autóctono, y dejaron que se buscaran las vueltas para sobrevivir. El experimento fue un éxito y los dosadi, los descendientes de aquellos primeros humanos y gowachin, se han convertido en unos hábiles supervivientes capaces de superar cualquier adversidad, e incluso están a punto de superar la mayor de todas, el aislamiento al que sus mentores les tienen sometidos.

Dejar a tales seres libres por la consintencia (el universo ideado por Herbert para enmarcar las aventuras de McKie) es un peligro que los gowachin no están dispuestos a consentir y planean destruir Dosadi, pero antes, apelan a la condición de legum (experto en leyes gowachin) de McKie para que por un lado les defienda de la más que probable cólera de la consintencia (el experimento no es precisamente un dechado de ética y moralidad), y por otro vaya a Dosadi a ver que se puede hacer para dejar las cosas como están.

Lo cierto es que el argumento promete, Dosadi recuerda mucho a Dune y Salusa Secundus, y Herbert vuelve a uno de sus temas favoritos, cuanto más adversas sean las condiciones de vida, más cerca están los supervivientes de alcanzar la divinidad, dosadi, fremen y sardaukar, son poco menos que lo mismo. Las luchas de poder, bien estructuradas, siempre son entretenidas, las visitas de los paletos (como al cabo es McKie en Dosadi) dan mucho juego, y las historias de juicios, muy queridas entre el público anglosajón, siempre tienen su interés.

Sin embargo Herber no es capaz de juntar todo esto y ofrecer una obra mínimamente coherente, los dos primeros tercios de la novela son medianamente soportables, pero la parte final, de puro absurda y cogida por los pelos, da al traste con cualquier esfuerzo anterior.

Libro largo, farragoso y pesado, es otra más de las muchas buenas intenciones fallidas del mundo de la literatura.

© Francisco José Súñer Iglesias, (559 palabras) Créditos