Premio Espiral Ciencia-ficción, 2003
¿ESCASEZ DE PETRÓLEO?
¿ESCASEZ DE PETRÓLEO? PREMIO ESPIRAL CIENCIA-FICCIÓN 2003 VV. AA.
Título original: ---
Año de publicación: 2004
Editorial: Juan José Aroz, Editor
Colección: Espiral, ciencia-ficción, nº 31
Traducción: ---
Edición: febrero 2004
Páginas: 226
ISBN:
Precio: Descatalogado

Año tras año el Premio Espiral se va consolidando como uno de los más interesantes dentro del panorama de la ciencia-ficción española. No tanto, por supuesto, por su dotación económica o repercusión mediática, como por el reto que lanza año tras año a los escritores planteándoles un tema sobre el que desarrollar sus escritos.

Como ya he comentado en alguna otra ocasión al respecto, es una buena manera de demostrar que, además de artistas, también pueden ser buenos artesanos, dominando el medio expresivo que han elegido para mostrar al mundo su visión de la vida y que, además del dominio de la palabra que se les supone, también tienen dominio del ritmo narrativo, de la estructura del relato y capacidad para ordenar ideas sin esconderlas detrás de un tupido bosque de palabras.

El tema de esta convocatoria, Escasez de petróleo, me hacía temer que, debido a lo breve de la extensión requerida, los ejemplos de mal planteamiento narrativo y exceso de didactismo infructuosamente camuflado entre diálogos absurdos, documentos inverosímiles o, simplemente, servido crudo al lector, serían casi norma. Es difícil, hay que reconocerlo, conseguir en pocas líneas ambientar al lector y describir el proceso mediante el cual se ha llegado al escenario elegido para el relato, y los relatos seleccionados para este volumen lo han logrado con mayor o menor fortuna, sin faltar los casos en los que sencillamente más que relatos se trata de predicciones noveladas sin gran valor.

En ese sentido, MONO A VAPOR, de Daniel Pablo Lopez, el ganador del concurso, sale muy bien librado, es un relato irónico y trepidante sobre los monopolios (una de las constantes de los relatos seleccionados), la ingeniería genética y las fuentes de energía alternativas que se desarrollaran en el futuro. Digno ganador del concurso.

No menos interesante, aunque esta vez de un tono sombrío y pesimista, es EL OLOR PROFUNDO DE LA TIERRA, de Juan Antonio Fernández Madrigal, segundo finalista, en el que las mafias rusas y, de nuevo la ingeniería genética, se mezclan en un futuro en el que hasta el petróleo mezclado con barro es un bien muy preciado.

VELAS ROJAS EN EL CREPÚSCULO, de Leopoldo García Sanz, tercer finalista, podría haber sido un competidor de más calado para el premio final de no caer, como ya preveía, en el didactismo de unos diálogos excesivamente cogidos por los pelos donde se explica porque el mundo es como es. Sin ellos, hubiera sido un interesante relato bélico.

A partir de aquí se recogen las menciones del jurado, PRIMER TURNO DE NOCHE, de Iñigo Artamendi, vuelve a recurrir al socorrido diálogo, esta vez entre dos guardias civiles, para explicar el colapso de la civilización occidental una vez desaparecido el petróleo (ingeniería genética mediante) y sus derivados, aunque hay que reconocer que la conversación está resuelta con solvencia. EL CUENTO DEL FLAUTISTA, de Javier Navas, quizá sea de los más flojos del volumen, por lo previsible y disperso, al no centrarse tanto en el tema de la convocatoria como en las consecuencias (epidemias, feudalización, fronterización) derivadas de la misma, queriendo a la vez dejar constancia de su origen. EL POLEN DE PANDORA, de Jorge Antares, propone una interesante manera de solucionar los requerimientos energéticos... gracias, de nuevo, a la ingeniería genética, con burlador burlado y, de nuevo, interesante charla entre protagonistas para poner al lector en antecedentes.

El resto de los relatos del volumen son los seleccionados por el propio Juan José Aroz, y la calidad resulta ya bastante irregular. EL JARDÍN EN LA SONRISA, de Yuri Herreras es más un buen deseo que un relato. EL NEGOCIO DEL SIGLO, de Luis Ángel Cofiño, ganador de la anterior convocatoria, demuestra que este es un autor a seguir, y aquí, con grandes dosis de ironía, propone no ya que hacer cuando se acabe el petróleo, sino que hacer con los excedentes cuando se encuentre su o sus sustitutos definitivos. BITUMEN, de Marcos Manuel Sánchez, es una aburrida enumeración de lo que puede ocurrir en el futuro. BICICLETAS, de Miquel Esteba Zurbrügg, es un relato romántico, de anhelos sin colmar, y da la impresión de haber sido retocado apresuradamente para que, aunque sólo fuera de forma tangencial, tener algo que ver con la convocatoria, interesante en su temática, pese a todo. QUINCALLA, de Ignacio Sanz Vallas, presenta un mundo apocalíptico donde el oro negro es más oro que nunca, y en el que, y van, la ingeniería genética vuelve asomar la cabeza. Lástima que no queden claras las motivaciones de los personajes. LA ENCRUCIJADA DEL AGUA Y LA CEBADA, de Marco Herreras Diaz, hubiera encajado mejor en la convocatoria de hace dos años (Globalización) puesto que se trata de un relato anti-globalización ambientado en pleno el colapso de la era del hidrocarburo, demasiado doctrinario e innecesariamente místico. Por último, DIARIO DE UNA CURA, de Ruben Estrada. como curiosidad, en uno de los rarísimos fallos de las ediciones de Juan José Aroz, el apellido del autor aparece en minúscula bajo el título del relato. Es lo más destacable de un relato confuso y mal estructurado, en el que la, es fácil de adivinar, ingeniería genética vuelve a tener un papel destacado.

Un volumen con múltiples propuestas acerca de lo que está por venir, obsesión casi generalizada por el uso de la bio-tecnología o la ingeniería genética en la solución o como desencadenante del problema, grandes dosis de pesimismo, con el equilibrio casi perfecto del contrapeso de la fe de muchos autores en el ingenio y capacidad humano para salir adelante y, en general, una colección de relatos que, sin alcanzar en ningún la excelencia, y en algunos casos resultar directamente insufribles, tienen un nivel aceptable y se dejan leer sin mayor problema.

© Francisco José Súñer Iglesias, (951 palabras) Créditos