INFILTRADO
INFILTRADO EE.UU., 2002
Título original: Impostor
Dirección: Gary Fleder
Guión: Philip K. Dick, Scott Rosenberg
Producción: Marty Katz, Daniel Lupi, Gary Sinise
Música: Jeff Beal y Mark Isham
Fotografía: Robert Elswitt
IMDb:
Reparto: Tony Shalhoub (Nelson Gittes); Gary Sinise (Spence Olham); Madeleine Stowe (Maya Olham) Jason Beck (chico del arma); Vincent D'Onofrio (Hathaway) Mac Sinise (Spence de joven)

Desde hace un tiempo, posiblemente porque los herederos del escritor han descubierto el filón que allí se encuentra, se están rodando películas basadas en cuentos de Philip K. Dick. El primer caso fue el de BLADE RUNNER con Harrison Ford. Y ahora le ha tocado a INFILTRADO, protagonizada por Gary Sinise y Madeleine Stowe, aunque en los carteles también aparece, en medio de los otros dos, el actor de color Mekhi Phifer.

El argumento es sencillo. En el año 2079, la Tierra está en guerra con Alfa Centauri, un conflicto enquistado donde ningún bando es capaz de imponerse. En esta situación, el doctor Spencer Olham (Gary Sinise), un científico muy importante, es acusado de ser un infiltrado, un ciborg con una bomba en el corazón programada para estallar cuando esté cerca de su objetivo. Naturalmente, escapa, y el resto de la película es una carrera para demostrar su inocencia.

Una cosa que me ha llamado mucho la atención de la película es que los primeros minutos están ocupados por una introducción, donde, mezclado con aspectos personales, se narran los acontecimientos anteriores al momento en que está ambientada la historia. Y es allí donde se utilizan escenas de otras obras, concretamente ARMAGGEDON y TROPAS DEL ESPACIO, para ilustrar lo que explica el narrador.

Estas son sólo algunas de las influencias que se detectan, pero hay más. Por ejemplo, la ciudad innominada donde transcurre la mayoría de la acción, recuerda a otras urbes de la ciencia-ficción, sobretodo por el predominio de estructuras metálicas y la ausencia de zonas verdes. Además, rodeándola está la zona, los restos de la ciudad anterior a la guerra, similar a las ruinas posteriores a una guerra nuclear de BUCK ROGERS EN EL SIGLO XXIII o HANSEN.

Para entender su existencia, se ha de explicar otro aspecto de la película. Se trata de que la táctica centauriana de inicios de la guerra consistía en lanzar mísiles altamente destructivos contra las grandes concentraciones urbanas terrestres. La solución fue desarrollar escudos que los interceptaban. Entonces, se construyeron ciudades protegidas y se abandonaron las antiguas, dañadas en diferentes grados.

Aquí es donde está la mayor carga de crítica social de la obra. Se trata de que mientras la gente que podía permitírselo fue a vivir a las nuevas urbes, los pobres quedaron relegados a las ruinas, donde apenas disponen de los servicios básicos, como la luz. Pero para todo lo demás, tienen que sobrevivir por sus propios medios. Como resumen, son unos parias que tienen vetado el acceso a la ciudad.

Esto no es todo. En DESAFÍO TOTAL, el protagonista tiene en la cabeza un dispositivo que permite tenerlo siempre situado. Pues aquí ocurre lo mismo, aunque con la salvedad de que el aparato en cuestión está en la espalda y lo lleva todo el mundo. Teóricamente, es un sistema de llevar la documentación encima sin peligro de dejársela en casa, pero lo de la localización lo convierte en una invasión de la intimidad y es consecuentemente denunciado y ridiculizado.

Hasta aquí, se han señalado diferentes aspectos de la película, pero no se han tocado los personajes. Ahora es su turno. Destaca el oficial (Vincent D'Onofrio) que persigue a Olham. Al principio parece un inquisidor de la peor ralea, capaz de matar inocentes para hallar un supuesto culpable. Pero después se ve que no es tan malo y que tiene sentimientos. Sólo hace su trabajo, cómo el policía de EL FUGITIVO. Por cierto, su ayudante es el negro de la serie CSI.

El científico y el militar se comen gran parte de la película, así que no dejan mucho espacio para los demás. Y quien más lo sufre es el mejor amigo del primero (Tony Shalhoub). Es un personaje que tiene muchas posibilidades, pero está desaprovechado al desaparecer en seguida. Para sustituirlo en su papel de ayudante del protagonista, aparece Cale (Mekhi Phifer), que aunque parece que sólo le importa el dinero, realmente le preocupan los demás.

Finalmente, está Maya (Madeleine Stowe), la mujer de Olham, la típica esposa preocupada por su marido y que no entiende nada. Además, es médico y trabaja en el Hospital de los Veteranos. Eso la pone en contacto con la cara menos amable de las guerras: las bajas y la inmensa carga que suponen para el personal de un hospital. Se trata de recordar que un conflicto no pasa sólo en el frente, sino que además hay algo que se llama retaguardia.

Es obligatorio hablar de la tecnología en una película de este tipo ambientada en el futuro. Hay algunos casos en que los cacharros nuevos son tantos que llegan a ahogar la acción. Por suerte, este no es el caso. Naturalmente, hay aparatos que ahora no existen, como el escudo anti-mísiles y el localizador de personas. Pero están bien incluidos en la historia y no distraen la atención de lo que importa, las aventuras de Spencer Olham.

Poco más se puede decir. Como resumen, una buena película de ciencia-ficción donde llegas a identificarte con el protagonista, sobre todo cuando le dicen que él no es él, sino un replicante extraterrestre, y te preguntas que le ocurre al militar, que no es el malo ya que aquí no existen, para que le persiga con tanta ansia. Y la escena final, cuando se descubre la verdad, no tiene desperdicio.

© Carles Quintana i Fernández, (887 palabras) Créditos