LOS SIMULACROS (SIMULACRA)
Portada Philip K. Dick
Título original: The Simulacra
Año de publicación: 1964
Editorial: Minotauro
Colección: ---
Traducción: Rafael Marín Trechera
Edición: 2003
ISBN:
Precio: 16 EUR

Escrita en un período de plena fertilidad creativa de su autor, LOS SIMULACROS o SIMULACRA es, sin embargo, una novela menor de Philip K. Dick. La obra, que no es mala en realidad, no alcanza las cotas de otras obras de su autor escritas por esta época (los años sesenta en general), como pueden ser EL HOMBRE EN EL CASTILLO, LOS TRES ESTIGMAS DE PALMER ELDRICH o UBIK. Los personajes que presenta Dick son los típicos de él: un pianista que toca sin las manos; un presidente de los EUAE (antigüos Estados Unidos) que en realidad es un androide y cuyo papel es meramente representativo, ya que todo el poder lo sustenta en realidad la primera dama; unos patéticos personajes, verdaderos parias de la sociedad, cuyas aspiraciones siempre se verán truncadas por las circunstancias, etc...

¿Por qué, si en realidad la novela contiene casi todas las líneas argumentales que Dick nos presenta en otras obras suyas, no llega a cuajar? Porque se nota que está escrita con precipitación y con un final traído por los pelos.

Sin embargo hay en la obra un par de felices creaciones que salvan al conjunto. En primer lugar la psiquiatría como tal esta prohibida por el gobierno, y solo queda un psiquiatra activo que ejerza. Sobre este personaje va a recaer gran peso de la trama ya que se verá involucrado en una intriga donde es utilizado el viaje temporal para atentar contra el gobierno. Esto es, a mi parecer, lo mejor de la novela. Por otra parte conoceremos a unos grupos humanos que viven apartados de la sociedad y que se encuentran en franca regresión. Por último, la personalidad y la fuerza de la primera dama, hacen que toda la obra gire alrededor de ella.

Asimismo, es en esta obra donde se encuentra más patente la obsesión dickiana que le hace preguntarse lo que es el ser humano. Ya el título, LOS SIMULACROS, nos remite no sólo al aspecto cibernético del presidente, sino a todo el conjunto de los protagonistas, verdaderos simulacros de lo que es un ser humano.

Para concluir, si no conoces a Dick, es mejor que no empieces con esta obra, ya que muchas de las creaciones que se encuentran entre sus páginas, nos remiten veladamente a otras obras suyas. Si lo conoces, esta obra aunque no te llenará plenamente, te dejará con un buen sabor de boca.

Publicado originalmente en Los Archivos del Espacio