EL ENIGMA DEL HALO
EL ENIGMA DEL HALO B. N. Ball
Título original: Sundog
Año de publicación: 1965
Editorial: Ferma
Colección: Infinitum, nº 41
Traducción: Juan Ramió
Edición: 1968
Páginas: 241
ISBN:
Precio: Descatalogado

Yo no fumo, nunca he sido fumador, la primera calada que di a un cigarro me pareció tan desagradable que jamás he vuelto a probar el tabaco. Bebo con moderación, (aunque hay quien sostiene lo contrario..., ¡falsarios!) y casi exclusivamente cerveza, y es que el primer trago que di a una, amargo pero refrescante, no me la hizo en absoluto aborrecible. Soy deportista, al menos llevo practicando deporte desde los diez años y, pese a no tener en absoluto cualidades para destacar, desde el primer momento en el que las endorfinas empezaron a fluir a raudales por mi torrente sanguíneo me hice adicto a ellas.

¿Qué tiene que ver todo esto con EL ENIGMA DEL HALO? Pues que siendo, como fue, la primera novela de ciencia-ficción clasificada como tal que leí, debería haber aborrecido el género por los siglos de los siglos. Y no es broma, esta novela es el libro más espantosamente escrito y más horriblemente traducido que he leído jamás. Sin embargo, vuelvo una y otra vez a leerlo, cada cinco o seis años. Lo conservo como oro en paño y me supondría un enorme fastidio perderlo. Es como un fetiche que guardo celosamente, alejado de las miradas ajenas, fundamentalmente por aquello del que dirán.

Este año ha tocado relectura. Y la impresión es, como siempre, cada vez más pobre. La traducción está firmada por Juan Ramió, no se si el nombre es real o ficticio, pero más vale que sea lo segundo porque no sólo no parece demostrar un dominio excesivo del inglés, es que tampoco se puede decir que sepa escribir en español, en muchos casos se rastrea con facilidad la traducción literal, por no hablar de los errores de puntuación y las continuas inconsistencias como la de llamar a cierta tribu espacial, de forma casi consecutiva; los Hombres Libres del Espacio, los Espaciales Libres y los Espaciadores Libres, o empezar traduciendo un terrible ingenio bélico como Rompe Estrellas y acabar por dejarlo en el, supongo, Starbreaker original. Tampoco hay que descartar que el traductor, más que por incompetencia, hiciera un trabajo descuidado por pura pereza; un encargo rápido hecho por editores poco exigentes para lectores poco exigentes. En cualquier caso de vergüenza ajena.

En cuanto al libro por si mismo resulta difícil de juzgar partiendo ya de la mala traducción, pero también es obvio que el autor tenía en mente más un producto de consumo rápido con, lo que es peor, ciertas ínfulas. Se trata de las aventura de un piloto espacial al que una inteligencia extraterrestre marca con un halo con la intención de establecer contacto con la humanidad. No habría mayor problema que el de una cierta notoriedad pública de no ser porque la sociedad en la que vive Dod, nuestro piloto, es un remedo de 1984, con los terribles Plag ejerciendo de policía del pensamiento y los melifluos Psychs, reconduciendo por el bueno camino las mentes que Plag marca como erradas. Por supuesto, Dod, al salirse de la norma, es rápidamente arrestado por Plag y entregado a Psych para su estudio y reeducación, si procediera. Sin embargo la situación se complica, hay muchos descontentos con el régimen, y no sólo a nivel del hombre de la calle. Casi sin demora se organiza una conspiración entre consejeros presidenciales, psychquiarcas de bajo rango y algunos otros elementos sin clasificar que utilizan a Dod como estandarte y señuelo para derribar el poder establecido.

A las pocas páginas se descubre que Dod no es Dod, sino un antiguo investigador al que Psych ya había reprogramado porque sus estudios llevaban por caminos poco recomendables para la estabilidad social. Por supuesto Dod acaba por hacerse dueño del cotarro y con la ayuda de los conspiradores derrota a Plag, desmantela Pscyh, mantiene una agradable charla, al fin, con los extraterrestres y derriba el poder establecido. Y no se queda con la chica porque no hay. Todo esto bañado por conversaciones herméticas, filosofía pseudo oriental y una buena cantidad de desconcertantes episodios sin ligazón ni aparente separación entre si. Bien es cierto que probablemente el traductor suprimiera párrafos aquí y allá, creando más desconcierto aún, pero por muchos destrozos que hubiera hecho el aspecto general de la novela es, con todo, deslavazado y muy poco trabajado.

De haberla leído por primera vez a estas alturas no hubiera pasado de la página diez. Pero con doce años todo parece maravilloso y se perdona si hay persecuciones, peleas y grandes batallas en el espacio.

© Francisco José Súñer Iglesias, (743 palabras) Créditos