MAJESTIC
MAJESTIC Whitley Strieber
Título original: Majestic
Año de publicación: 1989
Editorial: Ediciones B
Colección: Vib 105-1
Traducción: Beatriz Lopez Buisán
Edición: 1994
ISBN:
Precio: Agotado
Comentarios de: Iván Olmedo

Si el inaprensible y fatal Jack (para el mundo y para siempre el Destripador) proclamó orgulloso en 1888 que con él había comenzado el siglo XX, nosotros podemos hacer uso de nuestra imaginación y dejarnos llevar por la idea de que el siglo XXI bien pudo haber comenzado en julio de 1947, pues las estrictas razones del calendario no siempre coinciden con el devenir de los acontecimientos propios y fundamentales de la vida. Supuestamente en esa fecha una nave espacial de otro mundo (un platillo volante, desde entonces) se estrelló en el desierto de Nuevo México, muy cerca de una base militar aérea estadounidense: fue el llamado incidente Roswell. Jack the Ripper ya pasó al imaginario colectivo más como una leyenda siniestra, un monstruo del terror emparentado con tantos otros (literarios), que como auténtico y deleznable ser humano. De forma parecida, con todas las distancias que podamos poner de por medio, los extraños sucesos de aquellos días en el inhóspito desierto americano, han quedado para la posteridad como un vago acontecimiento fantástico que muchos creen cierto y la mayoría ignora por total desinterés.

Seguramente esta MAJESTIC sea una de las novelizaciones del hecho más populares y fáciles de encontrar en los expositores de estaciones de tren, aeropuertos y lugares similares. Un auténtico producto de consumo literario, un libro de campo y playa, un fast food de las letras... un best seller, vaya... Como digo, Strieber se ocupa en narrar con bastantes pelos y señales los hechos que supuestamente acontecieron en aquel año 1947, y todo el entramado gubernamental y militar que se alzó a su alrededor. Como sobre este curioso temita de los OVNIS cada uno tiene su particular visión, me desligaré de lo que se supone entronca con hechos reales y pasaré a comentar MAJESTIC únicamente como obra de ficción.

Pues bien, el cotarro comienza cuando una tormenta eléctrica y unas inusuales luces explotan en el cielo nocturno sobre Nuevo México. Un granjero, Bob Ungar (como con muchos de los otros protagonistas de la novela, Strieber opta por omitir el nombre real y sustituirlo; es fácil, en todo caso, cotejar realidad y ficción si se tiene curiosidad por el tema) descubre los restos de alguna clase de nave o artefacto aéreo que se ha estrellado no lejos de su casa. Ungar avisa al sheriff local, el sheriff avisa al ejército yanqui... y así se desenrolla la cadena que lleva directamente hasta el cuello de una bestia de potencial peligrosidad que sería demasiado arriesgado dejar suelta y a la vista de la gente de la calle: el descubrimiento más demoledor de la Historia de la Humanidad... y su ocultación por parte de los poderes fácticos dominantes en la Tierra y en aquellos momentos: el Gobierno, Ejército y Grupos Secretos de los EUA.

Strieber articula su narración mediante un eje central, la investigación de los sucesos llevada a cabo por un tal Nicholas A. Duke, periodista; y varios insertos de los testimonios de uno de los protagonistas directos de la trama: Wilfred Stone, pieza importantísima en la ocultación de la verdad ante los ojos del mundo. Todo esto se adereza con copias de informes ultrasecretos del ejército estadounidense que aportan el toque de verité deseado. Quizás lo mejor que pueda decirse de esta obra es que capta con bastante fidelidad el espíritu de una de las épocas del mundo más cruciales para nuestro desarrollo como raza: el final de la sangrienta Segunda Guerra Mundial, los albores de lo que debería haber sido una Nueva Era de esperanza y el amargo estallido de la energía atómica. Una época romántica y terrible a un tiempo que todavía sigue acaparando nuestra atención. Precisamente el autor relaciona la llegada de los alienígenas a nuestro mundo con el descubrimiento del devastador poder atómico. En un diálogo casual pero revelador Will Stone, frenético, le grita a un extraterrestre:

    - ¡Poseemos la bomba atómica!
    - No, hijo, la bomba atómica os posee a vosotros... - responde tajantemente el de los ojos almendrados.

Así es. Mientras el alter ego del autor en la novela ve a los visitantes como unos seres beneficiosos y positivos (los llama, directamente, ángeles) los individuos que ostentan el auténtico poder terrestre no son capaces de ver más que una amenaza, en su habitual estilo de primero dispara y después pregunta. La teoría es que han venido para ayudarnos a superar el bache atómico... y nosotros no hemos entendido nada...

A nivel formal, la novela es un producto de ocio novelístico en toda regla; novela al fin y al cabo, pero no muy alejada de ese tipo de libracos seudo científicos, seudo investigativos y seudo lo que sea que se resisten a desaparecer de nuestro horizonte. Unos libracos que, a veces, son tan entretenidos como cualquier otra ciencia ficción al uso... o más. MAJESTIC gustará, creo, a los seguidores de Expediente X, a los chiflados por el tema OVNI (aunque, a estas alturas, ya habrán superado el incidente Roswell con creces), y a toda clase de personas, en general, que crean en que existen otros mundos (interiores o exteriores) aparte de éste. Y también puede interesar al lector habitual de ciencia ficción, siempre que se lo tome como lo que es, una fantasía de hombrecillos grises y conspiraciones ocultas con trasfondo revelativo (¡huy! creo que me he inventado un palabro) que se deja leer sin muchas pretensiones. El estilo de Strieber en esta obra es bastante seco, por llamarlo de alguna manera, enumera actos y detalles, más que construye personajes, pero se puede paladear la historia sin muchas complicaciones. Los capítulos finales acaban por resultar algo excesivos, incluso, porque termina uno por ver que no se sabe muy bien hacia dónde caminaba el relato, más allá de la idea de redención espiritual que rodea al libro, pero no se trata de un hoyo insalvable. Eso sí, también hay que hacer notar que en ocasiones la prolijidad del autor hace un tanto aburrida la lectura.

En definitiva (¡ummm! mis correctores de estilo insisten en que nunca acabe una crítica con tamaña expresión...) poco tengo que revelar al posible lector sobre la obra si éste está mínimamente puesto al día. Strieber es un creyente, un creyente de la cuerda del Mulder televisivo. Se nota en sus obras y en sus palabras. Así que, muy probablemente, MAJESTIC caerá en manos de lectores avisados.

Los grises están aquiiiiii....

© Iván Olmedo, (1.056 palabras) Créditos