HACEDOR DE ESTRELLAS
HACEDOR DE ESTRELLAS Olaf Stapledon
Título original: Star Maker
Año de publicación: 1937
Editorial: Minotauro
Colección: ---
Traducción: Gregorio Lemos
Edición: 2003
ISBN:
Precio: 6,95 EUR
Comentarios de: Jorge Romo, Daniel Buzón

Aunque comenzó su carrera literaria a los cuarenta años, Olaf Stapleton se ha caracterizado por ser uno de los escritores más imaginativos y originales del siglo XX. Estoy convencido que esta novela es su obra maestra, o sino, por lo menos su obra más leída y disfrutable.

En HACEDOR DE ESTRELLAS , Stapledon establece ideas que serán el pan de cada día de los escritores más importantes de la ciencia-ficción (Asimov o Heinlein, por mencionar algunos). Desde la variedad de formas de vida en el Universo, hasta grandes civilizaciones, imperios galácticos y seres imposibles inimaginables para la mente humana.

La narrativa es interesante y amena. Describirlo todo es la base de esta historia. Con un solo diálogo perdido en el hilo argumental, el autor nos lleva más allá de nuestros sueños; o como diría Buzz Ligthyear: al infinito, y más allá.

La historia comienza cuando un hombre se encuentra en una colina, allá por 1937, preocupado por su especie y a la vez maravillado por la inmensidad del Universo. Posiblemente convencido de que existe un creador de semejante esplendor, y en contra de su voluntad, comienza a realizar una especie de viaje astral, en busca del Hacedor de Estrellas . En un principio, la búsqueda se centra en encontrar vida inteligente en otros planetas. Estrella tras estrella, el viajero cada vez piensa que no hay vida en otros rincones del espacio exterior, ya que ha visitado cientos de soles y no ha encontrado huella alguna de vida. De pronto, el descenso a un pequeño planeta y el encuentro con una especie de granjero, le devuelven el ánimo. Parece un granjero humano, aunque al observarlo bien, es un ser muy distinto a los seres humanos. Pronto, entra en contacto con un intelectual de esa especie, y va conociendo tanto las costumbres, así como el destino de esos seres. Los conflictos sociales, muy similares a los problemas humanos de finales de los 30ís, no se hacen esperar. Se da una especie de fascismo en este planeta, y pronto esta raza cumplirá su cruel destino.

El viaje continúa por muchas épocas, desde el principio hasta el final del Universo, alcanzando estadios de conciencia cada vez mayores y consiguiendo compañeros de viaje extraterrestres que también realizan esa especie de viaje astral de conocimiento y entendimiento.

Así se nos va describiendo toda una infinidad de variedades de especies de muchos planetas distintos. Conocemos a la especie que posiblemente es la más avanzada tecnológicamente hablando: una especie de cangrejos que viven en simbiosis con unos extraños peces. Presenciamos los primeros imperios galácticos, las primeras guerras intergalácticas, así como el rescate de las civilizaciones que consiguen los seres simbióticos ya mencionados. La ciencia y la tecnología es tan avanzada en estos seres, que según el autor, es casi incomprensible para los seres humanos. Se fabrican sistemas solares artificiales. Se realiza un descubrimiento único: las estrellas son seres vivos que destruyen varios sistemas planetarios. Después de muchos intentos, la comunicación con estos seres permite establecer el orden.

Mientras, se nos confiesa que los humanos somos una especie menor. Después de alcanzar Neptuno, el último planeta del sistema solar (según los conocimientos que se tenían en la época en que se escribió la novela), una guerra interplanetaria con los marcianos extinguiría definitivamente a la especie humana.

Cuando nos acercamos al final, el viajero llega a un estadio de conciencia tal que consigue hacer contacto con el creador del Universo. Asimismo, nos enteramos que este creador ha hecho universos anteriores al nuestro, mucho más precarios, y que posiblemente, creará universos posteriores tal vez más perfectos que éste. Realmente una escena conmovedora que marca el final del recorrido. Nuestro viajero, extrañando su pequeño mundo así como a una mujer, regresa a la Tierra.

Y para finalizar la narración, Stapledon, sospechando con certeza que una nueva conflagración mundial se acercaba por aquellos años, plasma en su novela esa preocupación y ese miedo frente a un Nazismo y un Fascismo en ascendencia.

Una novela intensa, filosófica, mística, muy imaginativa, que nos da una pista de lo que posiblemente pudiera contener la grandeza del Universo.

Jorge Luis Borges en su Antología de la literatura fantástica escogió el párrafo de HACEDOR DE ESTRELLAS , que dice:

En un cosmos inconcebiblemente complejo, cada vez que una criatura se enfrentaba con diversas alternativas, no elegía una sino todas, creando de este modo muchas historias universales del cosmos. Ya que en ese mundo había muchas criaturas y que cada una de ellas estaba continuamente ante muchas alternativas, las combinaciones de esos procesos eran innumerables y a cada instante ese universo de ramificaba en otros universos, y éstos, en otros a su vez.
© Jorge Romo, (772 palabras) Créditos

Soy un ávido lector de ciencia ficción, pero entre todos los libros que he leído no recuerdo ninguno que se parezca a éste. Ni siquiera remotamente.

Esta novela, escrita en 1937, narra la historia de un hombre que sale de su casa para dar un paseo y, por causas desconocidas, abandona su cuerpo para emprender un monumental viaje astral, visitando infinidad de mundos y galaxias a lo largo de toda la historia del universo. El maravillado protagonista es testigo de la evolución de la vida en el universo, en la que participan alienígenas de todo tipo e incluso formas de vida que no podemos siquiera imaginar. Al principio visita mundos habitados por especies en similar estado de evolución que la humanidad, pero gradualmente su perspectiva se va ampliando hasta abarcar todo el futuro de la vida inteligente en un universo cuidadosamente observado por el enigmático creador de todo, el Hacedor de Estrellas.

Stapledon pasó parte de su juventud en Egipto, lo que quizá ayude a entender cómo es capaz de abarcar con facilidad enormes extensiones de tiempo, así como el desarrollo y caída de grandes civilizaciones. En cualquier caso, innumerables ideas seminales que han sido desarrolladas a lo largo de décadas por los escritores de ciencia-ficción tienen su origen aquí.

Hay que entender que no es una narración convencional. Aquí al protagonista y narrador no le ocurren cosas, sino que se limita a contar los acontecimientos de los que va siendo testigo, así como sus reflexiones sobre ellos. El lenguaje utilizado no es complicado ni recargado, pero el hecho de que no se cuente una aventura sino que se describa la historia pasada, presente y futura del universo puede echar para atrás a algunos lectores, que podrían encontrarlo demasiado denso e incluso aburrido en algunos momentos. Esto ocurre sobre todo con las reflexiones del narrador, que podrían calificarse como filosóficas.

Debo decir, para tranquilizar a los que no han leído la novela, que yo la he encontrado agradable de leer y que no se me ha hecho pesada, a pesar de que soy un gran fan de la ciencia-ficción directa y fácil de disfrutar. Los monólogos del narrador son lo suficientemente breves y escasos como para que no me molesten, y me ha sobrecogido la riqueza de ideas de este libro. Da la sensación de que más que una novela es una Sinopsis para una inmensa serie de novelas que desarrollen los conceptos aquí presentados. En efecto, cada capítulo contiene más ideas originales y sentido de la maravilla que muchas obras completas de ciencia-ficción.

HACEDOR DE ESTRELLAS se escribió en un momento histórico muy concreto, en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo estaba en crisis. Esto influye claramente en el punto de vista del libro, que posee ciertas dosis de pesimismo sobre la capacidad de las especies inteligentes de vivir en paz y sobrevivir. Sin embargo, Stapledon no le niega a las distintas especies la capacidad de evolucionar y cambiar para mejor.

A pesar de este punto de vista propio de su tiempo, por lo demás me ha sorprendido que un libro escrito en 1937 parezca tan actual. Aunque no es un libro de gran contenido científico, sino más bien social y filosófico, sí es cierto que en alguna ocasión se nota que fue escrito con los conocimientos propios de los años 30. Por ejemplo, asume que los sistemas planetarios se forman al pasar cerca dos soles, lo que causa que ciertas cantidades de materia sean extraídas de los mismos para luego condensarse y formar planetas. Este modelo de formación planetaria ya ha sido superado, y actualmente los astrofísicos consideran más probable que los planetas se formen al mismo tiempo que los soles a los que acompañan. Otro elemento que sorprende es que Stapledon parece subestimar la capacidad de las distintas especies de efectuar viajes interestelares y terraformar y colonizar nuevos planetas. Tampoco hay mención alguna, lógicamente, a las redes informáticas como Internet. En cualquier caso, tengo que admitir con admiración que este libro se resiente muy poco por el paso del tiempo. Aparte de algunos detalles como los comentados podía haberse escrito en este mismo año.

En resumen, HACEDOR DE ESTRELLAS no es un libro realmente fácil de leer, ni cuenta con personajes atractivos que vivan emocionantes aventuras. Sin embargo cuenta con una densidad de ideas por páginas sorprendente, y puede incluso crear en el lector una sensación de vértigo por la inmensidad del universo y nuestra propia pequeñez. Yo definitivamente me he alegrado de leerlo, y recomendaría a todos los muy aficionados a la ciencia-ficción que lo hagan. No puedo garantizar que os guste, pero sí que en cierta forma os impresione y os haga pensar.

© Daniel Buzón, (787 palabras) Créditos