TRÁNSITO
TRÁNSITO Connie Willis
Título original: Passage
Año de publicación: 2001
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova nº 156
Traducción: Rafael Marín
Edición: 2003
ISBN:
Precio: 21,00 EUR

He de reconocer que me gusta bastante la Sr. Willis realizando el oficio de escribir. Salvo una o dos novelas un poco insulsas, hasta ahora todo lo que he leído de ella me ha convencido. Sabe construir muy bien una historia y la dota de los elementos necesarios para mantener al lector en suspenso hasta el final.

A diferencia de lo que ocurre con otras escritoras que siempre relatan sus historias en un mismo universo (p.j. McMaster Bujold con su Saga de Vorkosigan), Connie Willis tiene la suficiente amplitud de miras e intereses para diversificar sus temáticas en sus diferentes obras. Ha tratado el viaje temporal, la teoría del caos, el mundo del futuro, la guerra de secesión americana, etc. bajo enfoques diferentes a los tradicionales y siempre con estupendos resultados.

Este es el caso de la obra que nos ocupa ahora. En esta ocasión el tema son las ECM (experiencias cercanas a la muerte) Este tema estuvo en candelero hace algún tiempo y suscito muchas controversias entre bandos antagónicos, partidarios y detractores. Willis es suficientemente inteligente para no implicarse de lleno y nos construye una novela que, más que ciencia-ficción propiamente dicha, construye un thriller que nos mantiene enganchados hasta la última página, y eso que la novela tiene 750, ahí es nada.

Las claves de esta atracción por la historia están, a mi parecer, en una construcción de unos personajes muy creíbles y cercanos al lector. Nos cae ridículo Mandrake, el partidario de las ECM como mensajes del más allá, y por otra parte nos identificamos plenamente con los esfuerzos de la doctora Johanna por descubrir que se esconde tras estas manifestaciones. Otros detalles como son el que la cafetería del hospital este casi siempre cerrada y sea una odisea encontrarla abierta, o que uno de los personajes secundarios sea un redomado pelmazo contando batallitas, no hacen sino adornar más un paquete que ya de por sí viene suficientemente agradable a la vista.

En resumen una novela muy adictiva y entretenida que te tiene en tensión hasta su conclusión (yo la terminé en dos días) Es tanta la fuerza visual de la obra, que creo que es una de las novelas que se podían llevar muy bien a la pantalla grande.

© José Enrique León Alcalde, (375 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Los Archivos del Espacio el 3 de marzo de 2003

Me las prometía felices cuando puse mis manos encima de este libro. De Connie Willis, debo confesar que solo había leído previamente EL DÍA DEL JUICIO FINAL (Hugo-Nebula-Locus jackpot, ahí es nada) y me había dejado un magnífico recuerdo.

Así que, manos a la obra. La primera parte, sin ser ninguna maravilla, cumplen su cometido: presenta a la protagonista, Joanna Lander, psicóloga que estudia ECM (Experiencias Cercanas a la Muerte), te introduce en el lugar donde se desarrolla la mayor parte de la novela (el Hospital Mercy) y empieza a desgranar el hilo conductor que, se supone, nos debe mantener en tensión hasta el final.

Y es aquí donde, a mi juicio, la novela empieza a fallar. LLega un punto en el que los testimonios de las personas que pasan por una ECM se empiezan a hacer un poco repetitivos y no aportan nada nuevo a la narración. También hay momentos en que la autora pierde de vista a la protagonista y uno no sabe si se encuentra en urgencias, en el quirófano, en un pasillo o de vuelta al Titanic (si, aunque parezca mentira, se puede escribir una novela sobre ECM y el Titanic), pero entiendo que debe ser un recurso literario para mantener al lector atento donde, de otra forma, caería sumido en un profundo sueño.

También se ofrece un compendio de mil y una formas de evitar a gente indeseable (Mandrake, el pseudocientífico) en un hospital. Que le vamos a hacer.

Luego, al final, la novela se anima y retoma un poco la frescura de las primeras páginas pero te deja con la sensación de haber leído más de 300 páginas sin saber muy bien para qué. Y al final, la autora se da la licencia de un guiño patriótico.

Resumiendo, un libro con un tema manido que la autora sobreexplota pero con un final aceptable.

© Ramón Montero, (311 palabras) Créditos